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La similitud entre la limpieza étnica de los indígenas americanos y los árabes palestinos
Adib S. Kawar
8 Marzo 2007

 

Y finalmente, rodeado de muertos y agonizantes que yacían en el improvisado hospital de la Iglesia Episcopal de Pine Ridge Village, el Dr. Eastman se detuvo a leer el letrero situado sobre la entrada que decía: ¡¡¡Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!!!

En la primera foto, una fosa común para los indios masacrados en Wounded Knee (su hogar) en 1890. Víctimas del expansionismo colonialista y del desprecio por las vidas de la población nativa.

En la segunda foto, algunos de los miembros de la población civil palestina, víctimas de la masacre de Qana, asesinados (en sus hogares) en 2006. También fueron víctimas de la ideología del expansionismo colonialista y del racismo.

Un poco de historia sobre la masacre de Wounded Knee

29 de diciembre, 1890: Hoy hace 116 años, por Tim Giago (NANWICA KCIJI), un artículo especial del McClatchy Tribune con el título: “No lo olvidemos nunca, hoy hace 116 años de la masacre de Wounded Knee, el último genocidio contra los nativos americanos”. 

Pero por desgracia las masacres sionistas no acabarán nunca hasta que al último palestino se le haya desarraigado de su hogar o masacrado en su tierra; o hasta que el último sionista comprenda que esta tierra no es suya, que pertenece a sus propietarios que tienen la libertad de aceptar a quienes quieran vivir con ellos en paz, o no … 

Ambos, los colonizadores de Palestina y los de América, como los del resto del mundo colonizador, se conceden a sí mismos carta blanca para exterminar o expulsar a las respectivas poblaciones indígenas de las tierras que tienen como objetivo, pues los colonizadores consideran a los nativos "bárbaros" y por tanto indignos de sus propias tierras.

El historiador racista sionista Benny Morris, igual que los colonizadores de las Américas, considera bárbaros a los árabes. Durante una entrevista de Ari Shavit titulada “¿Supervivencia del más apto?”, para el periódico sionista Haaretz, el 16 de enero de 2004 a la pregunta:

"¿Es usted un neoconservador? ¿Interpreta usted la realidad histórica actual en los términos de Samuel Huntington?" Morris contestó: “Pienso que aquí hay un choque de civilizaciones [como mantiene Huntington]. Creo que hoy Occidente se parece al Imperio Romano de los siglos IV, V y VI: los bárbaros lo están atacando y es posible que lo destruyan”. (Si observamos quienes atacaron el Imperio romano fueron los nórdicos que venían del norte de Europa, es exactamente lo mismo que los europeos sionistas que vinieron a Palestina a colonizarla, ni unos ni otros tenían raíces en las tierras invadidas).

Shavit preguntó: "Entonces, ¿los musulmanes son bárbaros?" Morris contestó: “Pienso que los valores que he mencionado antes son los valores de los bárbaros, su actitud hacia la democracia, la libertad, la receptividad a nuevas ideas; la actitud hacia la vida humana. En ese sentido son bárbaros. El mundo árabe de hoy en día es bárbaro”.

Uno de los primeros ideólogos del sionismo, Vladimir Jabotinsky, que ha inspirado a Morris, contradijo su afirmación de que los árabes y los musulmanes son bárbaros, dijo : “ Todos los pueblos nativos ven su país como su hogar nacional, del cual desean ser dueños absolutos. Nunca admitirán voluntariamente un nuevo dueño. Así ocurre con los árabes. Aquellos entre nosotros que están dispuestos a transigir intentan convencernos de que los árabes son unos bobos a quienes se puede estafar con formulaciones ocultas de nuestros objetivos básicos. Yo me niego tajantemente a aceptar esta visión de los árabes palestinos". Esto no significa que Jabotinsky no sea racista, pero dijo esto para justificar el uso de la fuerza para desarraigar los árabes palestinos de su tierra, y como bien indicó, ellos nunca abandonarán sus tierras de forma voluntaria, puesto que no son unos bobos a quienes se pueda engañar con fórmulas ocultas …

Jabotinsky continuó diciendo: "Su psicología es exactamente la misma que la nuestra. Miran a Palestina con el mismo amor instintivo y el fervor auténtico con el que los aztecas contemplaban su México o los sioux sus praderas. Todos los pueblos lucharán contra los colonizadores hasta que se haya extinguido la última chispa de esperanza de poder evitar los peligros de la conquista y la colonización. Los palestinos lucharán de esta manera hasta que prácticamente no quede ni una chispa de esperanza”. (De hecho, lucharán hasta la última gota de sangre en sus venas, lo que queda de manifiesto durante su resistencia continuada a la colonización sionista y británica durante un siglo y cuarto).

Masacres

Shavit preguntó a Morris: "¿Está usted queriendo decir que el terrorismo palestino se deriva de alguna especie de problema cultural profundo?" Éste respondió: “Hay un problema profundo en el Islam. Es un mundo cuyos valores son diferentes. Un mundo en el que la vida humana no tiene el mismo valor que en Occidente, al que le son ajenos la libertad, la democracia, la receptividad a ideas nuevas y la creatividad”.

Morris, a pesar de que está considerado por algunos como un historiador de talla, adopta una propaganda sionista injustificada, de la que no es posible que esté convencido. Lo que considera como valores de “democracia, libertad y receptividad” es simplemente una deformación del significado de democracia, libertad y receptividad que no se puede monopolizar y negar a los demás; quien se los niegue a otros no puede ser un demócrata, alguien que cree en la libertad y tiene una mente receptiva.

Los colonialistas son supremacistas, están convencidos de que tienen derecho a ocupar una tierra y decirle a sus gentes: Queremos esta tierra porque nosotros somos civilizados y vosotros sois bárbaros; o sea que os tenéis que largar de aquí, no os resistáis, pues de lo contrario os sacaremos a la fuerza. Si se resisten a aceptar esta falta de lógica se los masacra o se los expulsa. Una "civilización" colonialista europea no tiene más remedio que chocar con el denominado "barbarismo" local. El primer primer ministro de la entidad sionista, David Ben-Gurion, razonó así: “Los árabes sólo comprenden la fuerza llevada hasta sus últimas consecuencias es lo único que les convencerá para que acepten nuestra presencia aquí”. Y, de acuerdo con Morris, “Ben-Gurion tenía razón”: A pesar del ininterrumpido holocausto durante un siglo y cuarto, los árabes palestinos continúan resistiéndose a la ocupación y las masacres, lo cual significa que son civilizados, o si no, no entienden el significado de libertad y patriotismo.

La tragedia de los que se llamaron "pieles rojas", la población indígena de las Américas, tiene una sorprendente similitud con la Nakba palestina; en ambos casos unos forasteros invadieron las tierras que pertenecían a las poblaciones indígenas con el propósito de desarraigarlos o masacrarlos.

En los dos casos, los invasores llegaron a estas tierras con la intención de hacer una limpieza étnica mediante el terror y la fuerza de las armas, para desarraigarlos o cometer masacres y en los dos casos destruyeron sus pueblos y ciudades para sustituirlos por colonias para los “invasores”, como Morris llamó a los europeos blancos.

Jabotinsky se refirió a los pieles rojas: “Los nativos siempre lucharán con obstinación contra los colonizadores; tanto si son gente culta como si no. Los compañeros de armas de [Hernán] Cortés o [Francisco] Pizarro se comportaron como bandoleros. Los pieles rojas lucharon con fervor inflexible contra los colonizadores malvados y los de buen corazón. Los nativos combatieron porque cualquier tipo de colonización, en cualquier lugar y momento, es inadmisible para cualquier pueblo nativo”.

La historia de “la masacre en Wounded Knee” nos da un ejemplo de cómo muchísimas aldeas de los pieles rojas fueron destruidas sin necesidad por los invasores europeos, para crear espacio para sus colonias y expresar su racismo. El historiador racista sionista Benny Morris, catedrático de la Universidad David Ben-Gurion University en “Beer Sheba”, quien desenterró los detalles de las masacres sionistas, las violaciones y la limpieza étnica en los archivos de la Haganah, puso la creación de los Estados Unidos de América como ejemplo de limpieza étnica para justificar las masacres y las violaciones de los árabes palestinos y el desarraigo de sus tierras ancestrales.

Benny Morris contestó a la pregunta: "Y, en términos morales, a usted este hecho (la masacre de los palestinos) ¿no le supone un problema?" "Así es. Incluso la gran democracia americana no se podría haber creado sin aniquilar a los indios, y hay casos en los que el buen fin global último, justifica los actos crueles que se cometen a lo largo de la historia". Morris añadió lo siguiente en relación con la guerra de independencia de Argelia, la cual, según él, no debería compararse con la denominada "guerra de independencia" sionista: "Estoy intentando ser realista. Sé que no siempre suena políticamente correcto, pero en cualquier caso ‘la corrección envenena la historia’ (!), impide que veamos la verdad. Y yo me identifico con Albert Camus... Se le consideraba una persona de izquierdas y de moralidad elevada, pero cuando hacía referencia al problema argelino situaba a su madre por encima de la moralidad. Conservar a mi gente es más importante que los conceptos morales universales". Así pues, apoya la "moralidad" del colonialismo europeo sobre el resto del mundo, como cita, al cometer crímenes de guerra. "La masacre de Wounded Knee” no es más que un ejemplo entre cientos, si no miles, de atrocidades de diversos tipos que cometieron los colonizadores europeos en las Américas, por no hablar del resto del mundo.

En ambos casos, los colonizadores racistas tanto de las Américas como de Palestina y otras tierras árabes, la destrucción de los pueblos y la civilización fueron los fines que llevaron a cabo los pueblos de origen europeo contra los propietarios de las tierras. Tanto los colonizadores europeos de las Américas como los sionistas, en su mayoría europeos, a quienes animaron, armaron y apoyaron las naciones colonialistas europeas, perpetraron una limpieza étnica y masacraron y destruyeron toda una sociedad.

Para Morris y sus predecesores sionistas, igual que para todos los demás colonialistas, la ética y la moral no tienen sentido, el fin justifica los medios: "Sea por la Declaración de Balfour o por el Mandato, la fuerza externa es una necesidad para establecer en el país unas condiciones de gobierno que hagan imposible que la población local, independientemente de sus deseos, impida nuestra colonización, de manera administrativa o física. La fuerza debe desempeñar su papel con vigor y sin indulgencia. En este aspecto no hay diferencias significativas entre nuestros militaristas y nuestros vegetarianos. Uno prefiere una cortina de acero de bayonetas judías; el otro una cortina de acero de bayonetas inglesas. Al reproche trillado de que este punto de vista carece de ética yo respondo ‘totalmente falso’. Ésta es nuestra ética. No hay otra ética. Mientras haya la más mínima chispa de esperanza para los árabes de impedírnoslo, no venderán estas esperanzas; por más que ofrezcan palabras dulces y bocados apetitosos, pues no es una muchedumbre sino un pueblo, un pueblo vivo. Y ningún pueblo hace concesiones tan enormes con respecto a cuestiones tan fatídicas, salvo cuando no queda esperanza, cuando hayamos eliminado cualquier hueco visible en la cortina de acero”. La cortina de acero, O Zheleznoi Stene Rassvet, 4 de noviembre, 1923.

Wounded Knee, como se ha dicho, no es más que un ejemplo de las atrocidades cometidas durante la colonización de América y, al igual que durante la denominada "guerra de liberación" sionista en Palestina, cientos de aldeas fueron destruidas y allanadas para que a los árabes palestinos no se les ocurriera jamás pensar en regresar a su tierra; pero no con ello se evitó que la resistencia árabe palestina siguiera luchando para conseguir este objetivo, volver a sus tierras y reconstruir sus hogares, ciudades y aldeas destruidas.

Las ambiciones colonialistas sionistas son ilimitadas. No se dieron por satisfechos con lo que consiguió su líder, Ben-Gurion, en 1948, a saber, ocupar el 78% de Palestina, ocuparon el resto en 1967 y están intentando desarraigar a los que quedan en la Palestina histórica; Morris hablaba en nombre de ellos cuando respondió a la pregunta de Ari Shavit diciendo: “ Pero yo no me identifico con Ben-Gurion. Creo que en 1948 cometió un grave error histórico. Aunque entendió la cuestión demográfica y la necesidad de establecer un estado judío sin una gran minoría árabe, se asustó durante la guerra. Al final, desfalleció”. Es decir, culpa a Ben-Gurion de no haber llevado hasta el final la limpieza étnica de Palestina. Y no creo que ni siquiera los primeros colonizadores de las Américas dejen de lamentar este "error", aunque algunos funcionarios estadounidenses, de boquilla, se disculparon por los crímenes cometidos contra los pieles rojas, de los que sólo unos pocos sobrevivieron.

Tim Giago dio el siguiente ejemplo de la brutalidad de los colonizadores europeos: "Cuando un soldado de la anterior tropa de George Armstrong Custer, el 7º de caballería, intentó arrancarle un rifle oculto a un guerrero Lakota sordo, después de que todas las restantes armas le hubieran sido ya confiscadas a la tribu Sitanka (Big Foot – Pie Grande) del pueblo Lakota, el ensordecedor informe de un único tiro causó un absoluto caos entre los soldados, que dispararon sus ametralladoras Hotchkiss contra hombres desarmados, mujeres y niños”.

Los combatientes sionistas de la llamada "guerra de independencia" de la entidad sionista, que de hecho es una guerra para robar y colonizar Palestina, no necesitaron que ningún guerrero indígena entregara su rifle para masacrarlo a él y al resto de su tribu. Para los sionistas fue suficiente que un palestino desarraigado de la ciudad de Al-Lid, como el resto de los 750.000 árabes palestinos desarraigados, intentara evitar que los invasores le robaran los objetos valiosos que llevaba encima para que los invasores sionistas lo mataran a tiros. George Habash, estudiante de medicina por aquel entonces, dijo en una entrevista: “Mientras, a miles de hombres y mujeres de todas las edades, incluyendo bebés y ancianos desarraigados de su ciudad natal, Al-Lid, los invasores les ordenaron que corrieran hacia el este, subiendo por las colinas que llevan al río Jordán. No sabíamos a dónde íbamos, los soldados nos decían que camináramos, y caminábamos, era un día de Ramadán muy caluroso, algunas personas a nuestro alrededor decían, es el fin de los días, es el infierno. Llegamos a las afueras de la ciudad donde había un puesto de control sionista para registrar el flujo de seres humanos desarraigados, nosotros no teníamos armas. Parece ser que nuestro vecino, Amin Hanhan, escondía dinero y no aceptó que le registraran. Un soldado lo mató a tiros delante de nosotros. Su madre y su hermano corrieron llorando hacia él, su hermano menor era compañero mío, solíamos estudiar juntos...”

Tim Giago (Nanwica Kciji), nos contó la historia de la banda de soldados racistas que fueron condecorados con la Medalla de Honor ¡más importante de la nación!: “La Masacre de Wounded Knee se calificó como la mayor batalla entre Estados Unidos y los indios. Para consumo de la mayoría de los estadounidenses se pulió y desinfectó la versión real de los sucesos de aquel día. Veintitrés soldados del 7º de Caballería fueron premiados con la condecoración más alta de la nación, la Medalla del Honor, por el asesinato de casi 300 hombres, mujeres y niños inocentes y desarmados”.

Benny Morris, que se llama a sí mismo izquierdista, y culpó al dirigente sionista, David Ben-Gurion, el primer primer ministro de la entidad sionista, de no haber exterminado y desarraigado completamente a los árabes palestinos de una vez por todas, a la pregunta de Ari Shavit: "A partir de sus descubrimientos, ¿cuántos actos de masacre perpetraron los israelíes en 1948?"

Morris respondió: “Veinticuatro. En algunos casos se ejecutó a cuatro o cinco personas, en otros la cifra subió a 70, 80, 100. Hubo también una gran cantidad de asesinatos arbitrarios. Se disparó a dos ancianos que iban caminando por el campo. Se disparó a una mujer a la que se encontró en un pueblo abandonado. Hubo muchos casos parecidos a los del pueblo de Dawayima [en la región de Hebrón], donde una columna entera entró en el pueblo haciendo ostentación de sus armas y disparando contra todo lo que se movía.

Las situaciones más graves se dieron en Saliha (70-80 asesinados), Deir Yasin (100-110), Lod (250), Dawayima (centenares) y quizá Abu Shusha (70). No hay pruebas inequívocas de masacre a gran escala en Tantura, pero allí se cometieron crímenes de guerra. En Yaffa hubo una masacre de la que no se ha sabido nada hasta ahora. Lo mismo ocurrió en Arab al Muwasi, al norte. La mitad de las masacres fueron parte de la Operación Hiram [por el norte, en octubre de 1948]: en Safsaf, Saliha, Jish, Elaibun, Arab al Muwasi, Deir al Asad, Majdal Krum, Sasa. Durante la Operación Hiram, se registró una concentración, extraordinariamente alta, de ejecuciones contra el paredón o en las proximidades de un pozo, como se hacía antiguamente”. (Y todavía los calificados de historiadores llaman a los palestinos ¡¡¡asesinos en serie!!!)

“Eso no puede ser casualidad. Es una pauta establecida. Al parecer, varios oficiales que tomaron parte en la operación habían entendido que la orden de expulsión que habían recibido les permitía llevar a cabo todos esos actos hasta conseguir que la gente se echara a las carreteras (y la propaganda sionista afirma que los árabes palestinos abandonaron sus casas y tierras por orden de sus líderes y de los gobernantes árabes). El hecho es que no se castigó a nadie por los asesinatos. Ben-Gurion silenció el asunto. Encubrió a los oficiales que perpetraron las masacres”.

Debería señalarse que el número de masacres registradas, veinticuatro, cometidas durante la denominada “Guerra de Independencia” como menciona Morris, fueron precedidas y seguidas de cientos de masacres más, y la lista es demasiado larga como para poder ofrecerla en este artículo. Incluso durante 1948, se cometieron al menos una o dos masacres en todos y cada uno de los pueblos y ciudades palestinas derrotados y demolidos por los invasores. Como se menciona en alguna parte en este artículo, el Dr. Walid Al-Jalidi, en su libro All That Remained, enumeró 418 pueblos que fueron arrasados hasta los cimientos; eso hizo inevitable que se produjera una masacre en cada uno de ellos.

Los invasores también cometieron grandes masacres en Wounded Knee, Giago relató la historia siguiente: “Ella les tapó la boca con sus manos para que no gritaran, pero un soldado de la caballería montada las vio. Disparó una bala a la cabeza de una de las niñas, entonces, calmosamente, volvió a cargar su rifle y disparó a la cabeza de la otra. Después, hizo fuego contra el cuerpo de la mujer Lakota”.

Violaciones

Tanto los sionistas europeos como los invasores europeos de las Américas cometieron crímenes de violación. Diago relató el siguiente incidente que, aunque no fue un acto de violación consumada, no estuvo muy lejos de serlo: “ella se hizo la muerta y, aunque estaba gravemente herida, vivió lo suficiente para relatar su terrible experiencia al Dr. Eastman. Explicó que cuando yacía en el suelo intentando pasar por muerta, el soldado desmontó del caballo, utilizó su rifle para levantarle el vestido y ver sus partes íntimas, riéndose entonces para sí y montando de nuevo”.

Por otra parte y hasta donde sabemos, los crímenes de violación durante la denominada “Guerra de Independencia” fueron, con diferencia, todavía más graves ya que, además de violarlas, asesinaban a las víctimas. Ari Shavit de Haaretz preguntó a Morris: "Según sus nuevos hallazgos, ¿cuántos casos de violaciones perpetradas por los israelíes tuvieron lugar en 1948?"

“Alrededor de una docena. En Acre, cuatro soldados violaron a una niña y la mataron a ella y a su padre. En Yafa, soldados de la Brigada Kiryati violaron a una niña y trataron de violar a varias más. En Hunin, que está en Galilea, violaron a dos muchachas y después las asesinaron. Hubo uno o dos casos de violación en Tantura, al sur de Haifa. Otro en Qula, en el centro del país. En el pueblo de Abu Shusha, cerca del Kibbutz Gezer (en el área de Ramala) había cuatro mujeres encarceladas y una de ellas fue violada varias veces. Y hubo allí también otros casos. Normalmente había más de un soldado implicado. Y normalmente también había una o dos muchachas palestinas. En muchos casos los hechos terminaban en asesinato. Como ni las víctimas ni a los violadores querían dar a conocer esos hechos, tenemos que asumir que la docena de casos de violación de los que se informó, que son los que he encontrado, no representan la cifra real. Sólo son la punta del iceberg”. Todo, masacres, violaciones y crímenes de desplazamiento se justifican por el establecimiento de la única democracia de Oriente Próximo; también se afirma, asimismo, que todo estaba justificado a la hora de crear la ¡“gran democracia estadounidense”! Las dos “democracias”, que han provocado una cadena de guerras sin fin a través de su historia, ¿no se establecieron ambas mediante la fuerza de las armas y el terror?

Ambos invasores, los de las Américas y los sionistas, despreciaban a las poblaciones indígenas, a las que sólo consideraban dignas de servirles y hacer sus trabajos sucios. Los misioneros americanos no fueron mejores que los soldados armados. Los primeros, que se suponía tenían que ayudar a los pieles rojas e introducirlos al cristianismo, la religión del amor y la tolerancia, se ocuparon de hacer algo bien diferente. Tim Giango escribió: “Cuando los tiroteos cesaron, unidades del 7º de Caballería cabalgaron hacia White Clay, cerca del pueblo de Pine Ridge, en una misión de búsqueda y destrucción. Cuando desmontaron en las tierras de la Misión India de Holy Rosary, mi abuela Sophie, estudiante en la escuela de la misión y otros niños Lakota, fueron obligados por los padres jesuitas a alimentar y llevar agua a sus caballos”.

El activista palestino desarraigado Ahmad Al-Yamani, que insistió en permanecer en su tierra y, si era necesario, morir en ella antes que desertar y dejársela al enemigo sionista, escribió en su libro de memorias My experience with life: “Tan pronto como el oficial más importante salió de la oficina, otra sarta más de palizas, puntapiés e insultos cayeron sobre nuestros padres, madres, hermanas… y otros vecinos, y hasta entonces ningún soldado enemigo había hecho ninguna pregunta… Los soldados estaban practicando su soberanía maligna… todo continuó hasta la noche, cuando me llevaron a una habitación oscura donde permanecí hasta por la mañana sin cama, mantas, alimento y ni siquiera una gota de agua… la tortura prosiguió durante la mañana siguiente. Me llevaron al patio del centro, descalzo y sin camisa, y allí me ordenaron que barriera el suelo mientras me golpeaban, pateaban e insultaban sin recibir alimentos y ni siquiera agua. Ese fue el procedimiento diario que aplicaron además del… barrido y, especialmente, de ¡¡¡la limpieza de los baños!!!”

“A mí y a mis compañeros detenidos nos condujeron hasta los cuarteles de la policía, que se convirtieron en un centro de inteligencia. Nos azotaron mientras nos dirigíamos hasta el recinto de detención, que se componía de un campo con tiendas de campaña abiertas por los lados, rodeadas de alambradas de espino y vigiladas por malignos soldados, donde encontramos bastantes detenidos árabes palestinos. Nos dieron a cada uno un par de mantas que, desde luego, no eran suficientes para ese tiempo tormentoso, y nos daban de comer en los mismos cacharros, que nunca cambiaban…, unas migajas de pan y patatas hervidas tres veces al día, además del postre diario habitual de golpes, patadas e insultos…”

"Los bárbaros deberían ser exterminados", escribió Ralph Schoenman en su libro The Hidden History of Zionism http://www.takingaim.info/:

“Lo que distingue al sionismo de otros movimientos coloniales es la relación entre los colonizadores y el pueblo a conquistar. El propósito confesado del movimiento sionista no era simplemente explotar al pueblo palestino sino dispersarlo y desposeerlo. La intención era sustituir a la población indígena por una nueva comunidad de colonos, erradicar a los campesinos, artesanos y habitantes de las ciudades de Palestina y sustituirlos con una fuerza de trabajo completamente nueva compuesta por la población colonial”.

“Al negar la existencia del pueblo palestino, el sionismo buscaba crear el clima político propicio para su eliminación, no sólo de su tierra sino también de la Historia”. Parece que Benny Morris copió de sus predecesores sionistas su descripción de los árabes, incluidos los palestinos, como “bárbaros”: “Cuando finalmente se les reconoció, los palestinos fueron reinventados como un vestigio semisalvaje y nómada. Se falsificaron los archivos históricos, un proceso que empezó durante el último cuarto del siglo XIX y que continúa hasta el momento actual con escritos pseudohistóricos del estilo del From Time Immemorial de Joan Peters”.

Ralp Schoenman procedió a destapar los criminales y racistas planes sionistas colonialistas hacia los árabes palestinos diciendo: “El movimiento sionista buscaría patrocinadores imperiales alternativos para esa empresa sangrienta; entre ellos estuvieron el Imperio Otomano, la Alemania Imperial, el Imperio Británico en la India, el colonialismo francés y la Rusia zarista. Los planes sionistas hacia el pueblo palestino anticiparon la solución otomana para los armenios, ‘que serían masacrados en el primer genocidio sostenido del siglo XX’”.

Y continuaba diciendo: “Desde sus orígenes, el movimiento sionista persiguió la ‘armenización’ del pueblo palestino. Al igual que los nativos americanos, los palestinos fueron considerados como ‘un pueblo muy numeroso’. La lógica era la eliminación; los antecedentes tenían que ser los del genocidio”.

Ambos invasores, los de las Américas y los de Palestina, apelaron a la exterminación de las poblaciones indígenas de las tierras a colonizar hacia las que zarparon, que preferiblemente, como leímos en las citas anteriores, se limpiaron, de una forma u otra, de lo que ellos llamaban habitantes “bárbaros”. Los bárbaros son los árabes palestinos, los americanos nativos y el resto de lo que llaman ahora “tercer mundo”. A diferencia de los colonizadores de otras partes del “tercer mundo”, como África y Asia, donde se quería explotar económicamente la tierra y los pueblos y no desplazarlos o reemplazarlos: “Los pioneros ya declararon que nuestra única seguridad dependía de la exterminación total de los indios. Al haberles agraviado durante siglos, deberíamos, para proteger a nuestras civilizaciones, continuar practicando un agravio mayor borrando de la faz de la tierra a estas rebeldes e indómitas criaturas”. (¡¡¡Civilización!!!).

Sorprende ver la similitud entre la invasión de Iraq o, como la llamó el presidente estadounidense George W. Bush, la liberación y democratización de esa tierra, una de las primeras civilizaciones de la historia de la humanidad, y la colonización de las Américas. ¿Cuál fue el resultado? Más de dos millones y cuarto de iraquíes murieron entre los reinados de Bush senior y Bush junior, es decir, entre 1990 y 2007, el país ha sido dividido en facciones de entidades sectarias y étnicas, está inmerso en una ciénaga de sangre, caos, destrucción de la infraestructura: suministro de agua y electricidad, comunicaciones, sanidad y sistemas educativos, industria petrolífera… y las elites educadas y profesionales sufren persecución y asesinatos, lo que les obliga a huir con sus vidas del país que fue una vez uno de los más avanzados de la región en todos los aspectos.

Shavit señaló a Morris: "Sin embargo, nosotros también tenemos responsabilidad por la violencia y el odio: la ocupación, los bloqueos de carreteras, los cierres, puede que incluso la Nakbah (*) en sí misma. Esto está en la Palestina ocupada", a lo que él contestó: “No necesitas decirme eso. He investigado la historia palestina. Comprendo muy bien las razones del odio. Los palestinos están vengándose en estos momentos no sólo por el cierre de ayer sino también por la Nakbah. Pero esa explicación no es suficiente. Los pueblos de África fueron oprimidos por las potencias europeas en un grado no menor del que nosotros hemos oprimido a los palestinos y, sin embargo, no veo terrorismo africano en Londres, París o Bruselas. Los alemanes mataron a muchos más de los nuestros que palestinos hemos matado nosotros, pero no estamos volando autobuses en Munich y Nuremberg. Por eso hay algo más aquí, algo más profundo, que tiene que ver con el Islam y la cultura árabe”. Desde luego, posiblemente los palestinos no olvidarán su Nakbah, el holocausto continuo que comenzó hace un siglo y cuarto, ni la limpieza étnica que el sionismo está perpetrando implacablemente hasta completarla antes o después. Pero creemos que no es posible para el colonialismo racista y para el racismo comprender que lo que están haciendo es todo lo contrario a la civilización… Los colonialistas, especialmente los sionistas, no pueden comprender que ninguna civilización o buena voluntad justifica nunca masacres, violación, limpieza étnica, racismo…; los árabes antiguos y modernos no son bárbaros; tienen una historia y una civilización… Los árabes palestinos pusieron en pie su propia tierra y en la diáspora, en cualquier lugar donde han vivido, desde el primero al tercer mundo, contribuyeron en gran medida al avance en esas tierras… Los bárbaros son aquellos que justifican sus crímenes de guerra, ya sea en Palestina o en las Américas.

Morris menciona a continuación que los árabes están llenos de odio por la entidad sionista y el sionismo, lo que a mi juicio está plenamente justificado, pero, ¿por qué no realizan él y los demás sionistas un simple estudio del odio explosivo que corroe los corazones de los ‘israelíes’ hacia la gente que persiguieron y desarraigaron de su país y de sus hogares? Un sondeo que se realizó a los estudiantes y se publicó en enero de 2007 sugiere que el racismo es todavía más fuerte entre los judíos jóvenes. Tres cuartos creían que los ciudadanos palestinos carecen de educación, de civilización y que no son limpios, y un tercio les teme. Richard Kupermintz de la Universidad de Haifa, que realizó la encuesta hace más de dos años, cree que las respuestas serían aún más extremas en la actualidad.

En cuanto al motivo por el que los africanos aún no toman represalias contra sus antiguos colonizadores, la respuesta es obvia: A los africanos no los “limpiaron” étnicamente de sus tierras, el colonialismo terminó y los colonizadores pidieron perdón a sus víctimas africanas por los crímenes que cometieron contra ellas… ése es el motivo. En cambio el holocausto palestino sigue ocurriendo.

La cantidad de víctimas de los colonizadores no importa, lo que importa es el crimen. Morris no se da cuenta de quién es la víctima y quién es el asesino. Dijo: “En comparación con las masacres que los rusos perpetraron contra los alemanes en Stalingrado, es calderilla”. ¡Qué chiste! ¿Quién fue el invasor y quién el invadido? Los judíos fueron las víctimas de la Alemania nazi, de manera que el sionismo tenía que exprimir a los alemanes de la posguerra y sigue exprimiéndoles cientos de miles de millones de dólares en “compensación”, pero cuando se trata de la Rusia invadida en la que los nazis invasores asesinaron a más de diez millones de rusos y destruyeron todo en el país, viene el sionista Morris a decirnos que: “En comparación con las masacres que los rusos perpetraron contra los alemanes en Stalingrado, eso es calderilla”. ¿Se trata en el caso de Stalingrado de una ciudad alemana invadida por los rusos o de una ciudad rusa invadida por los alemanes? Los rusos libraron la batalla más heroica para liberarla... ¿Qué porcentaje de la población rusa murió como resultado de esa invasión? ¡Por cierto, más que el 1% de los colonizadores sionistas que Morris pretende que murieron durante su colonización de Palestina!

Shavit le dijo a Morris: "Quiero insistir en mi afirmación: Una gran parte de la responsabilidad por el odio de los palestinos es nuestra. Después de todo, usted mismo nos mostró que los palestinos vivieron una catástrofe histórica".

Morris respondió: “Es verdad. Pero cuando uno tiene que enfrentar a un asesino en serie, no es tan importante descubrir por qué se convirtió en un asesino en serie. Lo que importa es encarcelarlo o ejecutarlo”. ¡Asesino en serie! Morris, el “historiador,” justificó todos los crímenes de guerra del colonialismo europeo y califica a los defensores de su país de “asesinos en serie”. En cuanto a que sólo 800 palestinos murieran en 1948, es una gran mentira pero, en todo caso, sean uno o un millón, es un crimen matar a un ser humano, sobre todo si está defendiendo a su país y a su gente. Durante la invasión de Líbano en 1982, más de 22.000 árabes libaneses, palestinos y sirios fueron masacrados en Líbano por el ejército invasor sionista. En la invasión sionista de junio/julio de Líbano, unos 1.200 libaneses fueron asesinados, aparte de la vasta destrucción infligida por los ataques aéreos sionistas y otros instrumentos bélicos en todo Líbano.

Si la sangre judía es sagrada para nosotros la sangre árabe es más sagrada...

Shavit continuó con sus preguntas: "Explique la imagen: ¿Quién es el asesino en serie en la analogía?"

Sin avergonzarse, Morris respondió: “Los bárbaros que quieren destruir nuestras vidas. La gente que la sociedad palestina envía para perpetrar ataques terroristas y, en cierto modo, también la propia sociedad palestina. Actualmente esa sociedad es un asesino en serie. Es una sociedad muy enferma. Hay que tratarla como tal, como tratamos a los asesinos en serie”. ¿Por qué esos árabes quieren destruir las vidas de los bárbaros sionistas? Los sionistas libran una serie interminable de guerras para desarraigar a un pueblo de su país y de sus hogares y reemplazarlos, con la excusa de que quieren un nuevo país colonizado por europeos blancos. Los asesinos en serie son los sionistas. El Estado canalla sionista de “Israel” es el que contiene una sociedad muy enferma que rechazó todas las iniciativas árabes de paz porque quiere seguir con sus guerras expansionistas y hacer una limpieza étnica de todos los árabes de Palestina y su alrededor. Los árabes serían una sociedad muy enferma si no se defendieran de los invasores. Morris y otros sionistas llaman a los palestinos “atacantes suicidas”. ¿Y no es el “atacante suicida” ese Estado canalla que importa a jóvenes hombres y mujeres, les coloca uniformes militares, los entrena y los arma para matar y morir? ¿No son ellos los “atacantes suicidas”? ¡Durante las invasiones sionistas de la península egipcia del Sinaí los soldados recibieron órdenes de “no tomar prisioneros” heridos o no, que mataran todo lo que respirase!

Enciérrenlos

Una de las similitudes más extraordinarias entre los colonizadores de las Américas y los de Palestina es su plan de encerrar a las poblaciones indígenas de los países colonizados con el objetivo de exterminarlas o, por lo menos, desarraigarlas de sus tierras. Alce Negro de Lakota escribió: “El aspecto de mi gente es patético. Hubo una gran sequía, y los ríos y riachuelos parecían estar muriendo. No crecía nada de lo que había plantado la gente, y los wasichus habían sacrificado a todos los bisontes y nos encerraron en rediles. Parecía como si fuéramos a morir de hambre. No podíamos comer mentiras y no había nada que pudiésemos hacer...” The Aberdeen Saturday Pioneer, L. Frank Baum, diciembre 1980.

Hasta nuestros días, los pieles rojas están enjaulados en reservas que no están lejos de ser zoológicos, es verdad que no son verdaderos zoológicos y los pieles rojas tienen el privilegio de tener casinos de juego y algunas mercancías libres de impuestos, pero, a pesar de ello, están enjaulados, como dijo Alce Negro: “Nos encerraron en rediles,” y están allí para que los turistas puedan ir a ver a los pocos especímenes vivos de pieles rojas indígenas.

Por otra parte el bárbaro “historiador,” Benny Morris, a la pregunta de Shavit: "¿Qué significa eso? ¿Qué deberíamos hacer mañana?", respondió: “Tenemos que tratar de sanar a los palestinos. Tal vez con el paso de los años el establecimiento de un Estado palestino ayudará en el proceso de saneamiento. Pero mientras tanto, hasta que se halle la medicina, ay que frenarlos para que no consigan asesinarnos”. (!) ¿Sanar a los palestinos quiere decir subyugarlos para que sanen? Los palestinos vivían en paz, prósperos y tranquilos hasta que los invadieron y empezaron a matarlos, primero con la ayuda del colonialismo británico al que siguió el colonialismo usamericano-sionista. Ambos bandos tienen experiencia en el manejo de mataderos en las Américas, así que no precisaron más entrenamiento para hacer lo mismo en Palestina.

Y en respuesta a otra pregunta: "¿Cercarlos? ¿Encerrarlos?", Morris respondió: “Hay que construir para ellos algo parecido a una jaula. Sé que suena terrible. Es realmente cruel. Pero no hay alternativa. Por ahí hay un animal salvaje al que hay que encerrar de una u otra forma”.

Benny Morris, igual que sus colegas racistas sionistas, se inspira en su tutor Jabotinsky quien fue señalado por Ralph Schoenman por la idea, ya se le llame cortina de hierro, jaula de hierro, muro de hormigón, alambrada de púas y/o cerca electrificada o, como podemos leer a continuación: “la ley de hierro,” la “mano de hierro,” que no son otra cosa que el encierro de los palestinos, “un muro de hierro, una plancha de acero que la población local no pueda traspasar, y la ‘ley de hierro’ de todos los movimientos colonizadores... la fuerza armada, encontró el eco de su llamada en las correrías sionistas contra los pueblos que serán sus víctimas en las décadas venideras”.

Schoenman continuó: “El actual ministro de defensa de Israel (1988), Yitzhak Rabin, lanzó la guerra de 1967 como Jefe del Estado Mayor con ‘voluntad de hierro’. Como primer ministro, en 1975 y 1976, llamó a la política de Hayad Barzel en Cisjordiana la ‘mano de hierro’. Más de 300.000 palestinos tuvieron que pasar por las prisiones israelíes bajo condiciones de tortura continua e institucionalizada que sacó a la luz el Sunday Times de Londres y denunció Amnistía Internacional”. Baste recordar que más de la mitad de los palestinos que viven actualmente en Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este pasaron algún tiempo en prisiones y campos de detención “israelíes”.

“Su sucesor como Jefe del Estado Mayor, Raphael Eitan, impuso el ‘Brazo de Hierro’ -Zro'aa Barzel- en Cisjordania y añadió el asesinato al arsenal represivo. El 17 de julio de 1982, el gabinete israelí se reunió para preparar lo que el Sunday Times de Londres llamaría ‘una operación militar cuidadosamente preparada para purgar los campos, llamada Moah Barzel o ‘Cerebro de Hierro’”. Los campos eran Sabra y Shatila y la operación “era familiar a Sharon y Begin, una parte del plan más amplio de Sharon discutido por el gabinete israelí”. [*] London Sunday Times, 26 de septiembre de1982”.

Los asesinatos selectivos de resistentes palestinos y de otros activistas árabes alcanzaron su clímax durante la era de Sharon y siguieron con la troica sionista Olmert/Peretz y Halutz, su jefe de estado mayor, su chivo expiatorio expulsado/dimitido. Muchas personas de la resistencia palestina han muerto por los ataques aéreos, una gran cantidad de civiles han perecido como víctimas de estos crímenes de guerra racistas.

Schoenman siguió diciendo: “Cuando Yitzhak Rabin, que había apoyado al Likud revisionista en Líbano durante la guerra, llegó a ser ministro de defensa de Simon Peres en el actual gobierno de ‘unidad nacional’, lanzó en Líbano y Cisjordania la política de Egrouf Barzel, del ‘puño de hierro’”. Rabin citó de nuevo el ‘puño de hierro’ como la base de su política de represión generalizada y castigo colectivo durante el levantamiento palestino de 1987-1988 en Cisjordania y Gaza”.

La jaula sugerida por Morris y sus compinches sionistas está a punto de ser completada por el Estado sionista racista canalla de Israel. ¿No habla Morris de ese muro de hormigón de ocho metros de alto y de 650 kilómetros de largo con cercas de alambradas de púas y electrificadas? Los sionistas esperan que su proyecto de limpieza étnica se impondrá cuando hayan encarcelado a unos cuatro millones de árabes palestinos en enclaves amurallados, prisiones al aire libre o jaulas, prácticamente sin ningún medio de vida, con toda la tierra cultivable confiscada y todos los recursos acuáticos robados, sin salida o retorno libre hacia y desde el mundo exterior... Definitivamente los árabes palestinos que insisten en enterrar sus pies firmemente en su patria no se irán bajo ninguna circunstancia. El bárbaro sionismo está creando una resistencia nacional a la que Morris gusta de llamar “asesinos en serie”. Y como Morris predijo, en respuesta a la pregunta de Shavit: "La situación que usted describe es extremadamente dura. Usted no está totalmente convencido de que podamos sobrevivir aquí, ¿no es cierto?", “La posibilidad de la aniquilación existe”. Morris tiene razón al ser pesimista sobre el futuro de un Estado artificial y su pueblo, que sólo puede sobrevivir mientras continúe cometiendo crímenes de guerra y asesinatos colectivos contra la obstinada resistencia de la voluntariosa población indígena.

Shavit siguió preguntando: "¿Se describiría usted como una persona apocalíptica?"

“Todo el proyecto sionista es apocalíptico. Existe dentro de un entorno hostil y en cierto sentido su existencia es irracional”. Los sionistas se colocan voluntariamente y mediante el uso del terror en un entorno hostil y tendrían que estar locos para pensar que los árabes los recibirán con besos y cariño. Han creado un círculo de odio y se han instalado en el centro...

Shavit preguntó a Morris: "Así que lo que usted me está diciendo ¿es que usted siente la Nakbah palestina del pasado menos de lo que siente la posible Nakbah judía del futuro?"

“Sí. La destrucción sería el fin de este proceso. Podría ser el fin del experimento sionista. Y es lo que realmente me deprime y asusta”. Morris es suficientemente razonable para darse cuenta del destino de una entidad racista establecida, repito, mediante la fuerza de las armas y el terror estatal que es, como dice, destrucción y aniquilación, a menos que renuncie a su sionismo racista.

Si los palestinos árabes se rinden y alzan la bandera blanca, su suerte será la de los pieles rojas, la exterminación total o algo parecido: “Un destacamento de soldados fue enviado al campo a buscar armas que pudieran seguir estando allí y se informó de que su brutalidad asustó a las mujeres y a los niños. También se informó de que uno de los soldados hizo una observación de que “cuando les quitemos las armas haremos lo que queramos con ellos”, indicando que los iban a destruir. Uno de los indios entendía inglés. Esto y otras cosas alarmaron a los indios y ocurrió un altercado entre un guerrero que tenía un rifle en la mano y dos soldados. El rifle se disparó y provocó una masacre, no sólo de los guerreros sino del jefe enfermo Pie Grande y de una gran cantidad de mujeres y niños que trataron de escapar corriendo y dispersándose por la pradera y fueron perseguidos y asesinados”. Thomas H. Tibbles, Omaha World Herald 

Conclusión

Una diferencia entre los actos de colonización de Palestina y las Américas es que nadie acuñó un término para los que defendían a los pieles rojas. Sin embargo, los sionistas y por desgracia muchos usamericanos y europeos, cuando alguien defiende la causa palestina y condena los crímenes sionistas, lo llaman “antisemita”. Y si el detractor es de fe judía, le ponen el cartel de “judío que se odia a sí mismo”.

 

Adib S. Kawar es escritor palestino residente en Beirut y forma parte del colectivo de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

 
Fuente: Tlaxcala
Traductor: Anahí Seri, Sinfo Fernández y Germán Leyens. Revisado por Caty R.
Original: http://peacepalestine.blogspot.com/2007/03/adib-s-kawar-similarity-between-ethnic.html
 
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