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Y si pudieran, nos quitarían el aire
B. Esseddin / 25-mar-2012


“Tienen gases lacrimógenos, nosotros lluvia,

Pero el cielo y el aire son los mismos para todos”
(Mahmud Darwish)

La muerte de un bebé palestino de 7 meses (que estaba conectado a un respirador en un hospital de la Franja de Gaza), a causa del corte prolongado de energía eléctrica, es el más reciente de una larguísima cadena de crímenes horrendos que viene cometiendo Israel contra los palestinos, donde sea que estos se encuentren, desde hace más de 60 años.

El plan sionista de instalar “un hogar nacional judío en Palestina”,  empezó hace más de 100 años y está en curso.  Ese título hipócrita, significa: ocupar Palestina, vaciarla de sus habitantes originarios y remplazarlos por judíos de cualquier parte del mundo. Es un plan de limpieza étnica. Es un genocidio planificado.

Lo que la desvergonzada comunidad internacional y sus medios masivos de comunicación llaman “crisis energética” en Gaza, o “catástrofe humanitaria”, como gustan llamarla los señores trajeados de la ONU sentados en escritorios lustrosos mientras beben café y whisky, es en realidad parte de ese plan de limpieza étnica.

Desde que el sionismo instaló la primera colonia judía en Palestina, en 1878, hasta el día de hoy, todo, absolutamente todo lo que hace Israel contra los palestinos, violando permanentemente todas las leyes, tratados, convenciones, acuerdos, treguas, resoluciones, disposiciones, actas de compromiso y armisticios, y escupiendo sobe la razón y la justicia en la cara de la humanidad, forma parte de ese plan:

Las expulsiones masivas de 1947-49 y luego las de 1967, dejando al 80% de los palestinos en situación de refugiados, apátridas, privados por Israel del ejercicio de sus derechos humanos y nacionales, entre otros el derecho al retorno…

Las demoliciones de viviendas, expulsiones y deportaciones a pequeña escala, especialmente en Cisjordania y Jerusalén Este…

El robo sistemático de propiedades palestinas, lo cual incluye terrenos, casas, bienes personales, bienes e infraestructura pública, recursos naturales…

El bloqueo total a la Franja de Gaza (que interfiere el tránsito interno y la entrada y salida de personas, alimentos, medicamentos, combustibles, materiales de construcción, insumos médicos y un largo etcétera)…

El asedio y agresión militar constante por aire, mar y tierra contra la población de Gaza, lo cual incluye masacres y destrucción a pequeña y gran escala  

Las agresiones a personas e instituciones (incluidas delegaciones de personalidades internacionales) que intentan llevar ayuda a la población bloqueada…

El aislamiento entre las ciudades, pueblos y aldeas de los territorios palestinos ocupados (Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este) por medio de checkpoints, retenes, barreras, alambres de púas, muros de hormigón y torres de vigilancia…

El secuestro y encarcelamiento de palestinos, sean hombres o mujeres, jóvenes, ancianos o niños, sanos, enfermos o discapacitados, a quienes humilla, maltrata, golpea, tortura de mil formas…

La segregación de los palestinos que viven en Israel (es decir, los territorios ocupados en 1948) por medio de leyes discriminatorias y abiertamente racistas

La destrucción de terrenos agrícolas y de pastoreo, a través del vertido de aguas negras y otros contaminantes y también arrancando árboles, incendiando plantaciones y matando animales de cría y hasta perros, gatos y burros…

La represión violenta de manifestaciones populares contra la ocupación y sus brutalidades, hiriendo y matando tanto a palestinos como a solidarios internacionales, sean éstos simples civiles, parlamentarios o embajadores…

La construcción de asentamientos de colonización, para judíos, en terrenos palestinos en Cisjordania y la protección, financiación y entrenamiento de bandas de colonos que sistemáticamente agreden a personas y propiedades privadas palestinas, como así también escuelas, hospitales, mezquitas e iglesias palestinas…

El uso de armas de destrucción masiva, que la ley internacional prohíbe pero no se esmera en evitar su uso, contra la población de Gaza…

La propaganda mentirosa, descarada, lacerante según la cual los palestinos no existen, no son un pueblo, o bien son todos terroristas…

Incluidos los bebes de 7 meses, que conectados a un respirador en un hospital de la Franja de Gaza, no pretenden más que lo justo: respirar con libertad sobre el suelo de su patria.

“Tomen una porción de nuestra sangre y váyanse.
Para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires”
(Mahmud Darwish)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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