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De Al-Araqib a Susiya
Palestina, 2013
Cortometraje Documental, 15 min.
Realización: Asociación Adalah
(Con traducción al español)
Cortometraje documental, sobre los desplazamientos forzados a ambos lados de la Línea Verde, realizado por Adalah [Justicia, en árabe], Centro Legal por los Derechos de las Minorías Árabes en Israel. Adalah sintetiza las historias de dos aldeas palestinas, Al-Araqib y Susiya, una en Israel [territorios ocupados en 1948] y otra en Cisjordania [territorios ocupados en 1967], que comparten una única historia de luchas contra los desplazamientos forzados

 
Traducción al español:


Dos aldeas... Una historia... De Al-Araqib a Susiya

Al-Araqib

(Habla el Sheikh Sayyah) - Las demoliciones de viviendas comenzaron el 27 de julio 2010. Al-Araqib ha sido demolida 45 veces desde entonces hasta el 11 de diciembre 2012. 45 veces!

Susiya

(Habla el Sheikh Muhammad) - Yo estaba aquí antes de que se estableciera el estado de Israel. Soy tres años más viejo que Israel, pero no se me permite construir. Vivo en una carpa, que también tiene orden de demolición. Los colonos vienen desde Rumania y Estados Unidos, como monstruos vienen, se establecen sobre nuestra tierra y la controlan, a ellos simplemente les dan las llaves. Pero a nosotros no nos permiten vivir en nuestra tierra.

La historia de Al-Araqib

Sheikh Sayyah: Nuestra tribu ha vivido sobre esta tierra por alrededor de 700 años. Incluso este pedazo de tierra en el que vivimos hoy, lo compraron nuestros antepasados en 1905.

Aziz: En 1997-98, el primero en ser designado por Israel para dirigir el ministerio de desarrollo del Negev y Galilea, fue el ministro Shimon Perez, judío famoso por sus esfuerzos para lograr la paz. Asi que nos sorprendimos un día en 1999, al ser despertados a las 4 de la madrugada por aviones que sobrevolaban Al-Araqib rociando todos los cultivos y el pueblo entero con una sustancia tóxica llamada “Round Up” [nombre comercial del herbicida glifosato]. Este producto químico mata todas las plantas y seres vivos.

Hakme: Durante los siguientes cinco o seis años, la tierra no producía cultivos normales. El suelo estaba profundamente dañado.

Aziz: A causa de la intoxicación murieron más de 300 ovejas, 200 de mi tío y 100 de las nuestras y mi tío murió también tres meses después, pues estaba afuera y fue directamente rociado con los químicos tóxicos. Murió tres meses después, Dios lo tenga en su gloria.

Sabbah: Nunca olvidaré ese día. Ejército, automóviles, tractores, policía, funcionarios de la “Administración de Tierras de Israel”... Qué puedo decir...

Fatmeh: La primera vez que pasamos por esto, a las 5 de la mañana llegaron de repente, y a las 5:10 ya estaban en la aldea. Cuando despertamos, despertamos aterrorizados.

Sabbah: Había más de 60 casas aquí, más de 60 familias. Imagínate, en unas 3-4 horas habían demolido la aldea entera.

Aziz: Imagina un auto viajando a 100-120 km/h en la arena, parecía un avión. Y cuando salen están preparados, cada uno de ellos apuntando con un arma para asustar a la gente como si quisieran aterrorizarnos. Recuerdo una vez, el 10 de febrero 2011, dispararon a mujeres, chicas, hombres. Usaron todos los medios a su disposición. Fueron tan racistas que incluso prohibieron a las ambulancias entrar a la aldea para sacar a los heridos de la zona.

Sabbah: Cuando comenzaron las demoliciones, mi hija mayor se iba a dormir con el calzado puesto. Le dije que se lo quitara para estar más cómoda, pero me dijo: “No, voy a dejarlo puesto en mis pies. Si vienen a demoler no quiero tener que buscar mi calzado, mi bolso, mi ropa... ellos sacan todo”.
Durmió varias noches con el calzado puesto.

Sheikh Sayyah: El gobierno nos exige que paguemos dinero por sus crímenes de demoler casas, destruir la aldea entera y la tribu, por arrancar 4.500 olivos, y por arrestarnos, arrestar a nuestros jóvenes y mujeres. Nos exigen que les paguemos 2 millones de shekels por el costo de las demoliciones sólo de 2010. ¿Y qué hay de las otras 42 veces? Tal vez quieren 10 millones de shekels de nosotros. Todo esto es un intento de desalojarnos de nuestra tierra, pero nos neganos a todo desalojo de nuestra tierra, cualquiera sea el costo. Viviremos sobre esta tierra con dignidad o seremos enterrados en ella con dignidad.

Hasta marzo 2013, las casas de los 300 aldeanos de Al-Araqib han sido demolidas 48 veces [a julio 2013, 53 veces], mientras que el gobierno está plantando dos grandes bosques sobre sus tierras ancestrales.

El “Bosque del Embajador”, plantado por el estado de Israel y el Fondo Nacional Judío (JNF), fue inaugurado en 2006 ante la presencia de diplomáticos de 49 países.

En 2009 el JNF se asoció con God-TV, un canal de televisión cristiano evangélico, para plantar 1 millón de árboles en las tierras al oeste de la aldea.

Mientras Israel se jacta de su método único para regar árboles en el desierto, a la aldea de Al-Araqib se le sigue negando el acceso al agua.

En 2011, Israel sancionó el Plan Prawer cuyo objetivo es destruir 35 aldeas “no reconocidas” y desplazar a 70.000 beduinos ciudadanos de Israel.

Este plan confinaría a os beduinos, que constituyen el 30% de la población del Naqab, en menos del 1% de la tierra.

Entrando en Cisjordania

El Área C de Cisjordania Ocupada está bajo completo control israelí.

Aproximadamente 325.000 israelíes viven actualmente en el Área C, en asentamientos construidos en violación al derecho internacional.

La historia de Susiya

Sheikh Muhammad: Nací cerca de Tel Arad (en el Naqab), vinimos aquí durante la primera Nakba. Vivíamos en la Ciudad Vieja de Susiya y la gente estaba feliz. Todos vivíamos allí. Había cuevas que en días fríos de invierno, como hoy, eran cálidas y en verano frescas. Israel se apoderó de todo eso y lo convirtió en un sitio arqueológico y zona de recreación. Cercaron unos 200 a 300 dunum de tierra de nuestro pueblo.

Jihad: En 1985 fuimos otra vez forzados a salir de la zona en la que vivimos ahora. Esta tierra estaba vacía, no había nada, así que trabajamos y construimos, cavamos pozos y cisternas y nos quedamos aquí unos años. Entonces vinieron a demoler nuestras casas, con el pretexto de que fueron construidas sin permisos. Demolieron la aldea 7 u 8 veces. Ellos demuelen y nosotros reconstruimos, ellos demuelen y nosotros reconstruimos y así hasta hoy.

Nasser: Hay varios asentamientos en esta zona, al sur de las colinas de Hebron: Suseya, Kermel y Maon. Estos asentamientos están expandiéndose a expensas de la tierra agrícola palestina. Cada vez que tratamos de llegar a nuestras tierras de cultivo, vienen grupos de colonos, a veces enmascarados, a atacar mujeres, niños, ancianos y tratan de robar nuestras ovejas.

Sameha: Yo estaba afuera, con las ovejas, cuando siete colonos me atacaron. Me escapé de ellos pero me siguieron y me golpearon con un caño. Me quebraron el brazo y me golpearon los hombros. Luego casi me desmayé y caí al suelo entonces uno de ellos quiso golpearme en la cabeza pero me agaché y me golpearon en la cara y el cuello. Y no dejaron de golpearme brutalmente hasta que me desmayé.

Sheikh Muhammad: Esta es la historia de las tierras de mi tío en el valle. Vinieron por la noche y talaron los olivos. Y hace un año, incendiaron la casa de mi hijo durante la noche. Le prendieron fuego a la casa mientras adentro dormían sus niños.

Odai: Mientras estaba durmiendo sentí que comenzaba a ahogarme. No podía respirar a causa del humo. Entonces nos levantamos...

Jihad: Yo estaba en la casa durmiendo, un viernes por la noche, sentí que me estaba sofocando dentro de la casa. Cuando abrí los ojos vi la casa en llamas. Lo primero que hice es sacar a los chicos de la casa, después cerré la garrafa y corté el caño, no tuve tiempo de desconectarlo y temía que explotara. Entonces llamamos al servicio palestino de emergencias de Yatta. A los 10 minutos ellos estaban en la ruta principal, pero el ejército no los dejaba entrar sin coordinación previa. El ejército y el servicio de emergencias se quedaron mirando mientras el fuego se iba apagando. Entonces el ejército dejó pasar al servicio de emergencias para que apague las últimas llamas.

Diana:
- ¿Duermes de noche? (le preguntan)
- (mueve su cabeza en señal de afirmación)
- ¿Y qué sueñas?
- Sueño que ellos van a golpearme

Nasser: Aprendimos la lección. Dicen que la vida es una escuela. Salimos de nuestra tierra en 1948, con la esperanza de retornar. Mi abuelo y el padre de mi abuelo creían que regresarían a su tierra, que tal vez se trataba de un problema temporal que se resolvería. Pero lamentablemente no volvimos. De vuelta en 1986 tuvimos que irnos pensando en regresar una semana después, cuando las cosas se calmaran. Pero tampoco regresamos esa vez. Hoy, en 2013, no estamos dispuestos a convertirnos en refugiados otra vez y no volver a nuestra aldea original.

El 70% de las edificaciones existentes en Susiya tienen órdenes de demolición pendientes y los aldeanos siguen sin poder acceder a la mayoría de sus tierras agrícolas.

Son sometidos a la repetida violencia de los colonos israelíes, a quienes las autoridades israelíes les permiten llevar a cabo sus ataques con impunidad.

En 2010, los aldeanos de Susiya presentaron una petición ante la Corte Suprema, a través de Rabinos por los Derechos Humanos, exigiendo acceso a sus tierras agrícolas y pidiendo a las autoridades israelíes poner fin a la violencia de los colonos.

Hasta marzo 2013, sólo el 10% de la tierra ha sido asignado a la aldea de Susiya y los colonos continúan su abuso.

Sheikh Sayyah, de Al-Araqib: Ni electricidad, ni agua, ni hospital, ni escuela, ni jardín de infantes... Y Netanyahu dice que todos los ciudadanos del estado tienen igualdad de derechos... Sólo los judíos tienen igualdad de derechos. Como árabes, especialmente aquí en Al-Naqab, no tenemos igualdad de derechos. Nosotros no tenemos igualdad de derechos!

Sheikh Muhammad, de Susiya: En mi opinión, todo esto es una única política, sistemáticamente aplicada contra el pueblo palestino. No hay diferencia entre Al-Araqib y Susiya, norte o sur, todo es una sola política que aplican contra nosotros. Ellos no quieren ver a un solo árabe palestino.

En dos contextos distintos -pero con un único propósito- Israel está desplazando a los palestinos por la fuerza y violando sus derechos humanos fundamentales.

Sólo cuando nos atenemos con exactitud a la realidad y a la motivación de la política de Israel a ambos lados de la Línea Verde, podemos abordar con eficacia la injusticia subyacente y permanente de la desposesión.

Por lo tanto, instamos a desafiar la fragmentación jurídica y política que ha ocultado tanto los problemas como las soluciones prácticas.

Una vez revelada la realidad de los desplazamientos forzados, pero es necesario también [establecer] los mecanismos y las responsabilidades para poner fin a la política.

Todo lo restante es voluntad.

 
 
Fuente: Canal de Adalah, Youtube
Traductor: B. Esseddin
Original: http://www.youtube.com/watch?v=HtF3rOdSbr4
 
 
 
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