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Activista palestino miembro de Amnesty International secuestrado por fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina durante brutal represión a manifestación por el fin de las sanciones contra Gaza
2 de julio 2018

El defensor de los derechos de los prisioneros palestinos Laith Abu Zeyad, miembro del personal de Amnesty International en Palestina ocupada, fue uno de los más de 40 palestinos –la mayoría jóvenes- secuestrados la noche del 13 de junio durante una marcha para exigir el fin de las sanciones impuestas por la Autoridad Palestina (AP) contra la Franja de Gaza. Fue sometido a detención, agresiones y tortura por los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina después de participar en la marcha como observador de Amnesty.

En un testimonio para Samidoun - Red de Solidaridad con los Prisioneros Palestinos, Abu Zeyad dijo:

“Vi hombres vestidos de civil, creo que eran fuerzas de seguridad. Estaban agarrando a un manifestante y golpeándolo en el camino... lo golpeaban y pateaban mientras lo arrastraban hacia la plaza Manara.

“En cuanto vi esto saqué mi teléfono y empecé a filmar, pero a los 10 o 20 segundos de empezar a filmar, un hombre vestido de civil me atacó y me empujó contra la puerta metálica de una tienda cerrada... Me empujó con ambas manos y luego me apretó el cuello con ambas manos, mientras me preguntaba a los gritos por qué estaba filmando. No se identificó y no me dio la oportunidad de decir nada.

“Escuché a un colega tratando de explicar que somos una organización, que pertenecemos a Amnistía Internacional y que estamos aquí para documentar y que no hicimos nada malo. Luego apretándome el cuello comenzó a tironearme hacia Manara; me apretaba el cuello con su brazo derecho. Traté de resistirme a que me arrastrara, pero había otro hombre vestido de civil que me empujaba y sentí que me golpeaba el cuello. Me llevaba agarrado con fuerza, me sentía sofocado e intentaba decírcelo y explicarle que no pude filmar nada, que trabajo para una organización internacional y que no podía respirar”.

Abu Zeyad es conocido, incluso por sus numerosas apariciones en medios internacionales, por apoyar a prisioneros políticos palestinos y por su trabajo con organizaciones internacionales, con Addameer y Human Rights Association, que defienden los derechos de los prisioneros políticos palestinos.

Ha trabajado siempre para poner fin a los abusos de la AP al tiempo que busca justicia y libertad para miles de palestinos cautivos en cárceles israelíes.

Las violaciones de la Autoridad Palestina a los derechos humanos con frecuencia forman parte de la llamada “coordinación de seguridad” entre la AP y la ocupación israelí, con la que comparte información sobre activistas palestinos para interrogarlos y arrestarlos.

El caso de Basil Al-Araj, arrestado primero por la AP y luego asesinado por fuerzas israelíes después de ser liberado, atrajo nuevamente amplia atención sobre la amenaza que la coordinación de seguridad representa para el pueblo palestino.

La marcha en Ramallah, durante la que fue secuestrado Abu Zeyad, era parte de la actual campaña organizada por activistas palestinos que reclaman a la AP en Ramallah, encabezada por Mahmud Abbás, que ponga fin a las sanciones que impuso contra Gaza, que, entre otras, incluyen recortes y demoras en el pago de salarios a los empleados públicos, demoras en los traslados para tratamientos médicos y negación a pagar servicios tales como la electricidad. Estas sanciones van de la mano con el bloqueo impuesto por la ocupación israelí contra Gaza, apoyado por potencias imperialistas internacionales como EEUU y la Unión Europea, así como los regímenes árabes locales.

Los manifestantes que exigen la unidad palestina y el fin de las sanciones contra Gaza –mientras los palestinos en Gaza enfrentan la muerte a manos de los francotiradores israelíes en el marco de la Gran Marcha del Retorno y las devastadoras sanciones magnifican la pobreza y el desempleo- son brutalmente atacados por las fuerzas de seguridad de la AP. Y es de destacar que esas fuerzas de seguridad son financiadas y entrenadas por EEUU, Canadá y la Unión Europea.

Las agresiones contra Abu Zeyad continuaron después de ser secuestrado:

“A la entrada del estacionamiento, vi que estaba bloqueado por fuerzas de seguridad uniformadas y otros vestidos de civil. Abrieron paso al que me arrastraba, que me llevó a un lugar donde estaban estacionados dos minibuses de la policía y a la izquierda de la entrada había una furgoneta de la policía.

“Me empujó contra el frente de la furgoneta y comenzó a golpearme en la cara y la parte superior del cuerpo, al menos cuatro fuertes puñetazos y muchas bofetadas, mientras yo le pedía que pare de golpearme y trataba de explicarle que trabajo con Amnesty International; entonces sacó el teléfono de mi bolsillo y se lo dio al oficial de policía".

Después de esa golpiza fue metido a empujones dentro de un minibús repleto de manifestantes detenidos y luego fue trasladado a un autobús, que pronto se llenó de más manifestantes detenidos.

"Al primer hombre que subieron al autobús yo lo conocía... Vi a tres policías, uniformados, golpearlo fuera del autobús, le dieron puñetazos y bofetadas y luego lo patearon. Él se sentó al fondo conmigo, yo estaba a la derecha y él a la izquierda. Pero no hablamos".

Abu Zeyad señaló que un compañero de Basil Al-Araj, de nombre Haitham Siyaj, que estuvo con él en cautiverio en prisiones de la AP y fue sometido a una larga detención administrativa (sin acusación ni juicio), fue también sometido a las agresiones de las fuerzas de la AP:

“La escena más violenta que presencié fue cuando trajeron a Haitham Siyaj, de 21 años: vi a 4 policías golpeando a alguien fuera del autobús, le habían quitado la camisa y lo golpeaban con porras mientras una mujer pedía a los gritos que dejen de golpearlo y les decía que era familiar suyo. Empujaron a la mujer y llevaron al hombre al autobús, ahí reconocí que era Haitham. Lo empujaron al piso y cayó sobre su cara. Entonces dos policías empezaron a golpearlo con porras en la espalda. En ese momento los detenidos empezamos a pedir a los gritos que dejen de golpearlo; le devolvieron su camisa y se fueron. Lo vi agonizando”.

Abu Zeyad también detalló la golpiza y los empujones a un joven de 17 años en las calles de Ramallah, que trabajaba vendiendo maíz asado, cuando fue atacado y secuestrado por la policía. También señaló que un periodista estadounidense estaba entre los detenidos: "No dejaba de decirle al policía que era periodista estadounidense y le mostró su pasaporte, pero el policía le dijo 'no me importa', y le quitó el pasaporte por la fuerza".

Después de ser llevados al edificio de las Fuerzas de Seguridad Nacional en Al-Bireh, los detenidos con pasaportes extranjeros o documento de identidad israelí fueron los primeros en ser liberados. Pero a los detenidos con documento palestino se les negó el derecho a hacer llamadas telefónicas y solicitar un abogado. Durante el interrogatorio a Abu Zeyad (después de ser identificado una vez más como miembro de Amnesty, dado que su superior se presentó en el edificio a preguntar por él) fue rodeado por 15 hombres en una habitación con el rótulo "inteligencia militar".

"Uno de los oficiales empezó a hacerme una y otra vez las mismas preguntas... que si alguna vez fui arrestado por la AP o por Israel, que si tengo conocimiento de tener alguna 'marca' de seguridad, que si conozco a alguno de los organizadores de la protesta y preguntaron también sobre mi salario. Expliqué que estaba en la protesta para documentar, que fui arrestado arbitrariamente y describí la golpiza que me propinaron. Ellos no hicieron comentario alguno. Después me preguntó si filmé algo. Dije que estaba por filmar pero me atacaron antes de que pudiera filmar algo. Había una cantidad de teléfonos sobre las mesas, me preguntó si alguno de esos era mío. Identifiqué el mío y él ordenó a un hombre vestido de civil que tome mi teléfono y lo revise. Ya fuera de la habitación, el hombre me ordenó que encienda el teléfono y abra la galería de fotos. Vio los pocos segundos del video que grabé, lo borró y me devolvió el teléfono".

Historias como la de Abu Zeyad se repitieron más de 40 veces esa noche en el marco de la represión a una protesta palestina en apoyo a Gaza para que pongan fin a los castigos y sanciones que no hacen sino intensificar los efectos del criminal bloqueo israelí contra la población palestina. Muhannad Karajah, abogado palestino de Addameer, habló con Hadf News sobre la situación de los detenidos, informando que había 56 detenidos en total y que él estaba atendiendo los casos de 46 de ellos. Entre los detenidos hay varios palestinos que estuvieron en cautiverio en cárceles israelíes y familiares de mártires.

 
Fuente: imemc.org
 
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