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OCUPACION
 
Arrasando la historia: De cómo Israel usa la arqueología para mantener la ocupación
Yara Hawari
10 de marzo 2018

Ciudad Vieja de Jerusalén (Al-Quds), en 1930

Habiendo logrado ocupar la parte oeste de Jerusalén en 1948, Israel ocupó el resto de la ciudad menos de dos décadas después, durante la agresión de 1967. Desde entonces, viene creando “realidades sobre el terreno” mediante la anexión y la construcción de asentamientos coloniales como base para reclamar la ciudad entera.

De hecho Israel, en su esencia fundacional como proyecto de colonización, es agresivamente expansionista y excluyente. El recientemente aplazado “Proyecto de la Gran Jerusalén”, que busca expandir los límites municipales de Jerusalén para incluir más colonias ilegales y excluir barrios palestinos, es testimonio de este expansionismo.

Mientras tanto, la declaración del presidente estadounidense Donald Trump sobre el traslado de la embajada de EEUU en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, no sólo viola el derecho internacional, también ayuda y respalda la constante colonización israelí de la ciudad.

Campaña agresiva

Sin embargo la anexión y la construcción de colonias no es la única manera en la que Israel ejerce su absoluto control de la ciudad. Israel viene llevando a cabo una campaña agresiva, que apresuró con la ocupación de Cisjordania y Gaza en 1967, para apropiarse o destruir los sitios del patrimonio palestino con el objetivo de respaldar su narrativa de propietario exclusivo.

Esta narrativa se basa exageradamente en un discurso bíblico que pretende intencionalmente hacer de la religión el punto clave del conflicto. Esto es absolutamente visible en la Ciudad Vieja de Jerusalén que, en virtud del derecho internacional, es considerada inequívocamente como territorio palestino.

En efecto, sólo unos días después de ocuparla, Israel comenzó a alterar su paisaje urbano destruyendo uno de los más antiguos barrios de la ciudad.

El Barrio de Al-Magharbe [los Marroquíes], que estaba frente al muro de Al-Buraq, [que los ocupantes llaman] ‘muro occidental’ o ‘muro de los lamentos’ en la Ciudad Vieja, fue rápidamente arrasado apenas unos días después de que la ciudad fuera ocupada por el ejército israelí. El argumento de las autoridades de la ocupación fue “hacer espacio para los fieles judíos”[1].

El barrio tenía más de 800 años y no sólo albergaba viviendas del período ayubí y mameluco, sino también 650 habitantes. Los residentes recibieron un aviso de desalojo apenas unas horas antes de que sus casas fueran reducidas a escombros. Justamente, se dice a menudo que los arqueólogos israelíes son los únicos arqueólogos del mundo que usan topadoras.

Al-Haram Al-Sharif en peligro

Más recientemente, Israel estuvo realizando excavaciones en la zona debajo y alrededor de Al-Haram Al-Sharif, el complejo que alberga la mezquita de Al-Aqsa. Esas excavaciones fueron fuertemente condenadas por la UNESCO que emitió una resolución en 2016 reprochando a Israel todas sus políticas hacia el complejo.

Israel ha intensificado sus intentos de obtener el control de Al-Haram Al-Sharif (que permanece, como legado islámico, bajo la custodia de Jordania). Esos intentos llegan de la mano del gobierno y de los grupos de colonos fanáticos que esperan destruir el Domo de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa y construir en su lugar lo que llaman el ‘tercer templo’ judío.

En el verano de 2017, la tensión llegó a un considerable aumento cuando las autoridades israelíes colocaron puertas electrónicas a la entrada del complejo. Después de que los palestinos sostuvieran sus protestas durante semanas, la ocupación retiró finalmente las puertas electrónicas.

Sin embargo la situación continua tensa y los palestinos siguen considerando que el complejo está en peligro.

En cuanto a la práctica arqueológica, el derecho internacional es claro: Israel no tiene permiso para realizar excavaciones en ningún sitio dentro de los territorios ocupados. Pero, según un informe de Diakonia [2], Israel excavó 980 sitios arqueológicos en Cisjordania desde 1967 y se apropió de muchas piezas arqueológicas.

Uno de los sitios más agresivamente excavados es Silwan, un barrio apenas fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, al sur del complejo de Al-Aqsa.

El pasado lunes, residentes palestinos de Silwan, en Jerusalén Este, protestaron por nuevos daños a las viviendas de la zona a consecuencia de las perforaciones y excavaciones arqueológicas israelíes.

Residentes de Wadi Hilweh se enfrentaron a los trabajadores de la Administración de Antigüedades y de la Fundación Ir David, que excavaban sitios en la zona cercana a la mezquita de Al-Aqsa y la pared sur de la Ciudad Vieja.

Abusando de la arqueología

La narrativa bíblica [sionista] dice que Silwan es el sitio original de la ciudad de David y las primeras excavaciones en busca de ella fueron dirigidas por colonialistas británicos a fines del siglo XIX.

Hoy en día, las excavaciones en el lugar son realizadas por la organización de extrema derecha El-Ad, que intenta apoderarse y judaizar toda Silwan. Tienen grandes sumas de dinero y los oligarcas rusos Lev Leviev y Roman Abramovich asisten a sus eventos.

El-Ad viene realizando lo que llama “excavaciones de rescate” [3], que les permitió evitar la obtención de permisos del gobierno [israelí].

Estas excavaciones removieron terreno y cavaron túneles bajo Silwan que extendieron hasta los alrededores de la mezquita de Al-Aqsa. En consecuencia, muchas viviendas palestinas han comenzado a hundirse.

La arqueología es uno de los muchos mecanismos mediante los cuales Israel mantiene su dominación sobre el pueblo palestino. Y su narrativa bíblica es utilizada como cortina de humo para disimular el proyecto colonizador sionista.

Además, la costumbre de llevar la Biblia en una mano y la pala en la otra la inauguraron los arqueólogos colonialistas británicos y los israelíes continúan.

Con tal fin, Israel quiere manipular la narrativa histórica en función de sus intereses en el presente y eliminar las posibilidades de un futuro palestino.


El Barrio de Al-Magharbe en 1889. Puede observarse la calle entre el Muro de Al-Buraq, del predio de Al-Aqsa, y las casas del Barrio


1925, Puerta de Al-Magharbe y a su lado, frente al muro de Al-Buraq, el Barrio de Al-Magharbe

Barrio de Al-Magharbe, a fines del S.IXI

La antigua callejuela entre El Muro de Al-Buraq y las casas del Barrio de Al-Magharbe antes de que los israelíes lo demolieran

Tropas de la ocupación israelí frente al Muro de Al-Buraq, 1967

Tropas de la ocupación israelí frente al Muro de Al-Buraq, 1967

Tropas y colonos de la ocupación israelí frente al Muro de Al-Buraq, 1967

Demolición del Barrio de Al-Magharbe, 1967

Demolición del Barrio de Al-Magharbe, 1967

Demolición del Barrio de Al-Magharbe, 1967

El Muro de Al-Buraq en la actualidad
 

Notas:

* Yara Hawari es investigadora política palestina de la Red de Política Palestina “Al-Shabaka”. Es egresada del Doctorado en Política de Medio Oriente de la Universidad de Exeter y escribe con frecuencia para varios medios de comunicación.

[1] El 10 de junio de 1967, cinco días después de iniciada la que se conoce como “guerra de los seis días”, Moshe Dayan, ministro de defensa israelí, ordenó a su ejército demoler el Barrio de Al-Magharbe. El sexto día, 11 de junio de 1967, el barrio considerado uno de los más antiguos de Jerusalén fue destruido por completo. El ejército ocupante expulsó a todos sus residentes y demolió 135 edificaciones, entre ellas todas las viviendas, dos mezquitas (Al-Buraq y Al-Magharbeh) y muchas escuelas y sitios históricos, todas construcciones de gran valor arqueológico pues databan de las épocas ayubí, mameluca y otomana.

[2] Diakonia es una ONG internacional cristiana con sede en Suecia.

[3] La llamada “arqueología de rescate”, busca rescatar y conservar materiales arqueológicos en riesgo de ser destruidos por obras de construcción, e interviene sobre un espacio limitado (donde está proyectada la construcción) y en tiempo limitado (de manera que no impida la construcción proyectada), por lo cual dicha intervención no requiere permisos. Pero las excavaciones israelíes no buscan rescatar sino destruir y, además, Israel tiene prohibido cualquier tipo de intervención sobre el patrimonio palestino y cualquier tipo de construcción en los territorios ocupados, de los cuales debe retirarse, todo ello en virtud del derecho internacional.

 
Fuente: Palestinian Information Center
Traducción: Bea Esseddin
 
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