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OCUPACION
 
Colonos israelíes y empresa de hospedaje se benefician de la ocupación ilegal
"Airbnb te lleva de vacaciones a colonias ilegales en Cisjordania"
Por: John Brown
12 de enero 2016
 

¿Te gustaría pasar unas vacaciones con impresionantes vistas de Tierra Santa? Airbnb te permitirá alquilar lujosas cabañas en la cima de áridas colinas, sin mencionar que se ubican en colonias israelíes ilegales en territorio palestino ocupado.

Hemos sabido que Airnbn permite a cualquiera alquilar habitaciones y casas para vacaciones en asentamientos coloniales israelíes en Cisjordania. Cualquiera que no sea de ascendencia palestina, por supuesto.

Sin excepción, los anuncios de alojamientos, algunos de los cuales parecen ser lujosas cabañas y otros son casas rodantes ubicadas en cimas de colinas áridas, no mencionan en absoluto que se ubican en asentamientos israelíes ilegales en territorio palestino ocupado. Casi todos dicen estar en Israel, a pesar de que se encuentran fuera de los límites del país.

Explorando el sitio web de Airbnb, aparecen decenas de baratas habitaciones y casas con vistas pastoriles, muchas de ellas a sólo un corto trayecto desde Jerusalén –todas sumamente atractivas. Sobre todo si nadie te aclara que estás pagando para ser colono por unos días.

A quince minutos de Jerusalén

Muchos de los anuncios que encontramos son similares a los de cabañas de fin de semana que se encuentran en todo el norte y sur de Israel [territorios palestinos ocupados en 1948]. Pero también encontramos anuncios mucho más preocupantes.

Por ejemplo, se anunciaba una casa rodante en Havat Gilad: “Pequeño pueblo inserto en la naturaleza. Un lugar muy privado con aire fresco y preciosas vistas” a 83 dólares por noche.

Lo que el anuncio no dice, es que Havat Gilad es un puesto de avanzada colonial, ilegal incluso para la ley israelí. La colonia está construida ilegalmente en territorio palestino. Tampoco aclara el anuncio que varios residentes de Havat Gilad han participado en violentos ataques racistas contra palestinos y sus propiedades.

También ofrecen en alquiler habitaciones en el puesto colonial Maale Rehavam, también ilegalmente construido sobre propiedad privada palestina. El nombre del puesto colonial, remite a Rehavam Zeevi, uno de los más famosos impulsores del traslado [expulsión] de la población [palestina]. El “agradable lugar en el desierto de Judea... a unos 15 minutos de Jerusalén” puede conseguirse a sólo 60 dólares por noche. Pero cuando preguntamos por el alquiler, nos fue negado diciendo que “el gobierno aún tiene que conectar la electricidad”.

Insistimos en repetir: ninguno de los anuncios mencionan que los lugares en alquiler se encuentran dentro de las fronteras del estado que 135 países reconocen como Palestina.

Negado debido a la ‘situación política’

Los asentamientos coloniales israelíes en Cisjordania son localidades exclusivas para judíos, por varias excusas, que incluyen restricciones jurídicas y militares. Quisimos saber si Airbnb adhiere al régimen de segregación racista israelí. Para probar la teoría, creamos un personaje en línea de un ciudadano norteamericano de origen palestino que quería ir de visita y disfrutar de la opción más tranquila y barata alojándose en un asentamiento israelí.

Intentamos hacer reservas en decenas de anuncios, contactando a decenas de anfitriones de Airbnb y asegurarnos una habitación individual. La mayoría de las veces a Haled, el nombre que le dimos a nuestro aspirante a turista, le negaron habitación sin mencionar el motivo. Pero algunos anfitriones han dicho por qué no podían alquilarle a Haled.

En el asentamiento de Tekoa, conocido por su relativa apertura, y que los anfitriones describen como “un agradable y cordial barrio de gente amable”, Haled fue cortésmente rechazado. Le respondieron: “Lo lamento mucho pero no creo que sea posible... [La situación] aquí es muy delicada... Espero que en una vida diferente podamos ser buenos amigos”.

En el asentamiento de Anatot, por 175 dólares, la vivienda promocionada como “la naturaleza en su máxima expresión”, fueron más prácticos: “Lo lamento pero no podemos confirmar su reserva. Dada la situación política no es posible en este momento. Los mejores deseos y felices fiestas”.

Esto parece ser una apenas velada discriminación según criterios étnicos o de nacionalidad. Incluso si se reservan el derecho de negarse a prestar servicio a quien ellos deseen, hacerlo en base a criterios discriminatorios por etnia o nacionalidad es, como mínimo, problemático.

El único lugar que aceptó el pedido de Haled fue otro anuncio en Tekoa: “Hola Haled. Eres bienvenido, el único problema es que debido a la tensa situación en Israel puede que seas sometido a un control de seguridad a la entrada de Tekoa. Si esto no te molesta, estaremos contentos de hospedarte”. La descripción del procedimiento de seguridad como un “problema” sugiere que éste no se implementa para los visitantes de otros orígenes nacionales o étnicos.

¿Quién se beneficia?

No sólo los colonos se benefician de la ocupación alquilando sus habitaciones y casas, sino también Airbnb, una empresa norteamericana que se queda con el 3% de la ganancia de los anfitriones y entre el 6 y 12% de lo que pagan los huéspedes. Todos los asentamientos coloniales israelíes son ilegales en virtud del derecho internacional.

El sitio web de Airbnb no diferencia entre las habitaciones en ciudades y pueblos palestinos y las de asentamientos coloniales israelíes, sus mapas tampoco muestran diferenciación entre áreas bajo control israelí de las que están bajo control palestino [aunque, de hecho, toda Cisjordania está controlada por el ejército de ocupación].

La “Línea Verde” está débilmente delineada y no claramente marcada, lo que implica que incluso quien no desee convertirse en colono temporario no tiene manera de saber se está metiendo. Es más, una búsqueda de una vivienda en la zona de Jerusalén, muestra resultados con varias opciones en asentamientos coloniales cercanos, del lado palestino de la Línea de Armisticio de 1949 [llamada Línea Verde].

Cobrando por los anuncios de los asentamientos ilegales en Cisjordania, Airbnb permite a los israelíes y extranjeros por igual apoyar financieramente la economía de los asentamientos e incluso beneficiarse del robo de propiedades privadas palestinas. Al no diferenciar un asentamiento de lo que no lo es, la empresa induce a error a los clientes haciendo que participen en ese robo.

Sin duda, las viviendas que alquila Airnbn en asentamientos ilegales israelíes cuentan con impresionantes vistas, pero la situación en Cisjordania es cualquier cosa menos normal. Las casas de techos de tejas rojas en los asentamientos con lujosas piscinas y bien cuidados jardines son reales, pero funcionan como una fachada. Detrás de cada asentamiento hay una aldea palestina cuyo territorio fue arrancado por la fuerza y familias palestinas cuyos hijos fueron arrastrados a las prisiones israelíes en mitad de la noche. Israel incluso impone en Cisjordania leyes discriminatorias según la nacionalidad.

No hace falta aclarar que Airbnb no ofrece al turista nada de esta información.

Mutismo

Tuvimos casi tanta suerte en conseguir una respuesta de Airbnb a este artículo como la que tuvimos tratando de alquilar una habitación en un asentamiento israelí en Cisjordania por medio del sitio web de la empresa.

A pesar de reiterados requerimientos durante varias semanas, la empresa con sede en California nunca respondió nuestras preguntas. Queríamos saber si la empresa estaba preocupada por las responsabilidades jurídicas derivadas de hacer negocios en asentamientos ilegales israelíes y por la discriminación casi garantizada que se practicará a la hora de alquilar viviendas en los asentamientos.

Después de varias semanas de mutismo, contactamos otra vez con Airbnb, esta vez como Haled, protestando por la discriminación étnica.

A dos minutos de enviar el mensaje, la empresa respondió diciendo que pondría a Haled en contacto con un “asesor comunitario” –miembros más avezados de la comunidad de Airbnb, seleccionados para ayudar a los anfitriones y huéspedes respondiendo a sus preguntas.

Efectivamente, en unos dos minutos, un “asesor comunitario” envió a Haled un mensaje expresando cuán “molesto” estaba por la situación y exigiéndole que denuncie ante la empresa a los anfitriones infractores.

 
Notas:John Brown es el seudónimo de un universitario y blogger israelí.
 
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