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Cuatro razones para rechazar el “Plan Prawer” [*]
Dr. Thabet Abu Rass y Prof. Oren Yiftachel [1] / 29-jul-2013

 

¿Cómo se asegura la oposición a un nuevo proyecto? Ignore a las personas afectadas -los habitantes-, use un lenguaje impreciso y engañoso y proponga términos degradantes. Eso es exactamente lo que propuso el memorando estatutario “para reglamentar el asentamiento beduino en el Naqab (Negev)”, publicado por el gobierno el 3 de enero 2012. Este proyecto de ley y el “Plan Prawer”, que el gobierno inicialmente aprobó en septiembre 2011, perfilan un problemático plan maestro. El plan evoca esquemas gubernamentales previos para los pueblos beduinos, los cuales buscan concentrar a los beduinos en asentamientos atestados mientras al mismo tiempo expropian la mayoría de sus tierras. En lugar de propiciar un proceso de reconciliación respecto del Naqab y el logro de un acuerdo sobre un plan de desarrollo, el Plan Prawer profundiza el conflicto entre los ciudadanos árabes beduinos y el estado. Hay cuatro razones por las cuales este proyecto debe ser rotundamente rechazado.

Primero, desde la perspectiva del derecho a la tierra, fundamental para la solución propuesta, el plan maestro esbozado en el proyecto de ley no toma en cuenta los derechos de propiedad de la mayoría de los beduinos árabes, que han sido dueños de extensas tierras en El-Naqab desde antes de 1948. A diferencia de las anteriores propuestas por parte del estado, la nueva ley impide, a todo beduino árabe que actualmente no vive ni ejerce el control de su tierra, recibir la escritura de propiedad de esa tierra. Esta nueva formulación de títulos de propiedad se aplica a más de la mitad de los reclamantes de tierras que fueron expulsados en la década de 1950 de sus tierras en el oeste del Naqab y las colinas del Naqab, y algunos grupos en la zona de Al-Araqib y Lakiya. En lugar de corregir una injusticia histórica, la ley propone imponer un segundo castigo a estos ciudadanos del estado. Fueron castigados por primera vez cuando fueron inicialmente expulsados de sus tierras y ahora serán castigados por segunda vez cuando su reclamo por la tierra no sea reconocido. Obviamente ningún grupo podría aceptar, ni debería esperarse que lo haga, tal ofensiva disposición.

Además, si bien la disposición propuesta para los restantes beduinos árabes reclamantes que actualmente viven en sus tierras ancestrales, ofrece una tasa de indemnización por tierras algo mayor que en el pasado, también establece precondiciones más duras para el registro de la tierra, e incluye una renuncia a cualquier indemnización monetaria. Una estimación razonable revela que el máximo que la comunidad beduina árabe en su conjunto recibirá a través de la disposición propuesta en la ley es de 90.000 a 100.000 dunum. Por lo tanto, recibirán menos del 1% de las tierras del Naqab, y una décima parte de la superficie que reclaman como sus tierras ancestrales. En hebreo eso se llama una burla, לרש לעג.

Segundo, desde la perspectiva de la urbanización y colonización, la situación es igualmente grave. A pesar de que la mayoría de las 46 aldeas beduinas árabes “no reconocidas” existían incluso antes del establecimiento del estado en 1948, el gobierno se refiere a ellas de forma degradante como “asentamientos dispersos”. El plan se aparta de las declaraciones previas del gobierno, tales como las del informe Goldberg, que afirmó que “las aldeas deben ser reconocidas lo máximo posible” señalando los nombres de aldeas específicas. El presente informe condiciona los derechos de urbanización, de los beduinos árabes de estas y cualesquiera otras aldeas, a la finalización de sus reclamos de tierras ante el estado. Esta condición es extremadamente problemática ya que todos los restantes asuntos urbanísticos son vagos y secretos. El plan socava por completo la confianza de la comunidad beduina árabe, que está ya amenazada por la posibilidad de la demolición de viviendas y el desalojo forzoso. La aldea de Al-Araqib, por ejemplo, fue destruida por primera vez en la década de 1950 y volvió a ser demolida más de treinta veces desde su segunda demolición en 2010 [a julio 2013, fue demolida más de 50 veces]. En el marco del Plan Prawer, el gobierno está planeando un futuro similar para decenas de miles de beduinos árabes ciudadanos de Israel que viven en el Naqab.

Tercero, la disposición administrativa propuesta es antidemocrática y no incluye de manera significativa a las poblaciones beduinas árabes locales. A diferencia de otros proyectos urbanísticos civiles, la 'operación' para reglamentar las áreas beduinas será administrada directamente desde la oficina del Primer Ministro. El plan será implementado por el General de División (retirado) Doron Almog, que trabajará junto a una autoridad especial para la reglamentación del asentamiento beduino encabezada por el General de Policía (retirado) Yehudal Bachar. ¿Esta es una operación militar o un plan civil? Además, el comité principal de reclamos establecido por el Plan Prawer estará presidido por un jurista de alto nivel e incluye cuatro representantes del gobierno. El Primer Ministro nombrará entonces a sólo un representante beduino árabe para unirse al comité. Ningún grupo puede acordar con este tipo de disposición administrativa, en la cual no tiene representación adecuada, especialmente respecto a un tema tan sensible y explosivo como la tierra y el asentamiento.

Cuarto, el Plan Prawer constituye una ilegal discriminación racial. Hace apenas un año, el estado de Israel reconoció retroactivamente montones de granjas judías -asentamientos individuales- que fueron establecidas ilegalmente en el Naqab. Esta decisión siguió a un fallo de la Corte Suprema confirmando la “apropiación de tierras” del estado en el Naqab, a pesar de un cuestionamiento por parte de Adalah y otros grupos de la sociedad civil y ciudadanos beduinos árabes. Al mismo tiempo, el estado busca eliminar aldeas beduinas ancestrales en el Naqab preexistentes al establecimiento del estado y que son el hogar de cientos y miles de personas. Por otra parte, en octubre 2011, el gobierno autorizó el establecimiento de diez nuevas comunidades judías en la zona de Arad, el mismo distrito del que pretende desalojar aldeas beduinas existentes. Esta política no puede ser definida de ningún otro modo sino como discriminación racial. ¿El Comité Prawer y el ministro Benny Begin creen de verdad que la comunidad aceptará un plan basado en la discriminación?

Por lo tanto, ¿qué se puede hacer? En nuestra opinión, el nuevo proyecto de ley y el Plan Prawer deben ser rechazados y suspendidos inmediatamente. Al mismo tiempo, el gobierno debe entablar diálogo con los beduinos árabes sobre un plan maestro alternativo preparado por el Consejo Regional de Aldeas No Reconocidas (RCUV) y Bimkom - Planificadores por Derechos de Planificación en Israel, que está actualmente en deliberación dentro de la comunidad beduina árabe. Este plan maestro alternativo demuestra que es posible, adecuado y necesario reconocer todas las aldeas, en base a criterios equitativos para árabes y judíos en el Naqab. En lugar de forzar un plan de desplazamiento y concentración poblacional que sin duda profundizará el conflicto en el Naqab, es posible, y no particularmente difícil, reconocer todas las 46 aldeas beduinas existentes y reconocer todo reclamo de tierras válido. Este es el fundamento lógico, justo y equitativo para una reconciliación histórica en el Naqab.

[1] El Dr. Thabet Abu Rass es el director del Proyecto de Adalah en el Naqab (Negev). El Prof. Oren Yiftachel es el asesor del Consejo Regional de Aldeas No Reconocidas (RCUV) en el Naqab. Ambos autores son profesores de geografía política en la Universidad Ben Gurion en Bir el-Sabe (Beer Sheva)

[*] El 24 de junio de 2013, el parlamento (Knesset) israelí aprobó el discriminatorio proyecto de ley Prawer-Begin, con 43 votos a favor y 40 votos en contra, para la expulsión masiva de la comunidad árabe beduina del desierto del Naqab (Negev) al sur de Israel. Si se implementa plenamente, el Plan Prawer-Begin dará lugar a la destrucción de 35 aldeas árabes beduinas "no reconocidas" [por Israel], el desplazamiento forzado de hasta 70.000 árabes beduinos ciudadanos de Israel, y el despojo de sus tierras históricas en el Naqab. A pesar del completo rechazo del plan por la comunidad árabe beduina y la fuerte desaprobación de la comunidad internacional y grupos de derechos humanos, el Plan Prawer se está llevando a cabo ahora.[http://adalah.org/eng/?mod=articles&ID=1589]

 
 
 
 
 
 
Fuente: Adalah’s Newsletter, Volume 89, January 2012 [Boletín de Adalah, Volumen 89, enero 2012]
Traductor: Bea Esseddin
Original: http://adalah.org/newsletter/eng/jan12/docs/Thabet%20and%20Oren%20Four
%20Reasons%20to%20Reject%20Prawer%20English.pdf
 
 
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