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De esta manera fueron sacrificados 49 habitantes de Kufr Qassem
Octubre 2011


La siguiente es una reseña detallada de la horrible masacre de Kufr Qassem, según testigos presenciales. El diario israelí, Kol Haam publicó el miércoles, 19 de diciembre de 1956 en su primera página la siguiente detallada historia de la masacre de Kufr Qassem, que fue cometida por el ejército israelí el 29 de octubre de 1956, contra los árabes en la Palestina ocupada. Cuarenta y nueve hombres, mujeres y niños fueron masacrados a sangre fría. Kol Haam publicó la historia de la masacre bajo el título "de esta manera fueron sacrificados los 49 habitantes de Kufr Qassem":

Aquí están los detalles de la masacre en la que 49 de los pacíficos habitantes de Kufr Qassem - todos árabes que viven en Israel - fueron asesinados a sangre fría. Otros trece de estos habitantes también sufrieron lesiones graves en esta horrible matanza cometida por las tropas israelíes de los guardias fronterizos. 

El 29 de octubre de 1956, el día en que Israel lanzó su asalto a Egipto, las unidades de los guardias de frontera israelíes comenzaron a las 4 pm lo que ellos llamaron una gira por el Triángulo de las aldeas. Se informó a los jefes de las aldeas y a los habitantes rurales que el toque de queda en esas aldeas sería, desde ese día en adelante, a partir de las 5 de la tarde en lugar de a las 6, como era antes, y que los habitantes, por lo tanto, debían quedarse en casa a partir de ese mismo instante. 

Los guardias fronterizos pasaron a través de Kufr Qassem, hacia otra aldea. Una pequeña aldea árabe situada cerca del asentamiento israelí de Betah Tefka. Los aldeanos allí recibieron la alerta a las 4:45 pm, tan sólo 15 minutos antes del tiempo del nuevo toque de queda. El "Mujtar" de Kufr Qassem informó a la unidad oficial que un gran número de aldeanos, cuya labor los llevó fuera de la aldea, no sabía nada de este toque de queda. El oficial a cargo respondió que sus soldados se ocuparían de ello. Los aldeanos fueron a sus casas cumpliendo con el recién impuesto toque de queda. Mientras tanto, los guardias fronterizos armados se instalaron en las puertas de la aldea. En poco tiempo, el primer lote de aldeanos estuvo a la vista. El primero en llegar fue un grupo de cuatro obreros, en bicicletas. Esto es lo que uno de estos obreros, Abdullah Samir Bedir, dijo sobre este incidente: 

"Llegamos a la entrada de la aldea a eso de las 4:55 pm y nos topamos de repente con una unidad de frontera de 12 hombres y un oficial, todos en un camión del ejército. Nos saludó el oficial en hebreo diciendo 'Shalom Katsin' -Paz a ustedes, soy oficial-, a lo que no respondimos. A continuación, nos preguntó en árabe: «¿Están contentos?" Dijimos, 'Sí'. Los soldados entonces comenzaron a bajar del camión y el oficial nos ordenó ponernos en fila. Luego gritó a sus soldados: «Laktasour Otem", -coséchenlos- Los soldados abrieron fuego, pero para entonces yo me había tirado al piso y empecé a rodar, gritando. Luego fingí estar muerto. Mientras tanto, los soldados habían acribillado a mis tres amigos, el oficial encargado les ordenó dejar de disparar, y añadió que estaban desperdiciando las balas. Hemos tenido más de la dosis necesaria de esas mortíferas balas. 

"Todo esto ocurrió mientras yo aún simulaba estar muerto. Entonces vi acercarse a tres obreros en un pequeño carro de caballos. Los soldados detuvieron el carro y mataron a los tres. Poco después, los soldados se trasladaron a escasos metros por el camino, al parecer para tomar posiciones que les permitan detener un camión cargado de otros aldeanos, así como un montón de trabajadores que regresaban a sus hogares en sus bicicletas. Aprovechando esta oportunidad avancé tan rápido como pude a la casa más cercana. Los soldados me vieron y abrieron fuego, pero yo ya estaba a resguardo. 

"Uno de los camiones utilizados para el transporte de los productos agrícolas fue de nuevo detenido. Llevaba trece recolectoras de aceitunas, todas mujeres y niñas, dos trabajadores varones y el conductor. Ellos fueron atacados por el mismo grupo de guardias fronterizos y despiadadamente masacrados todos menos uno de ellos. " 

Esto es lo que Hanna Soliman Amer de 16 años de edad, única superviviente de ese grupo, dijo sobre este incidente: 

"Los soldados detuvieron nuestro vehículo a la entrada del pueblo y ordenaron a los dos trabajadores y al conductor bajar de él. Luego les dijeron que iban a ser asesinados. Una mujer empezó a llorar y gritar, suplicando por la vida de los trabajadores. Pero los soldados gritaban a la mujer, diciendo que su turno está llegando y que ellas también iban a ser asesinadas. 

"Los soldados miraron fijo a la mujer por unos momentos, como a la espera de la orden de su oficial. Entonces oí hablar al oficial por el aparato de radio, al parecer pidiendo instrucciones sobre la mujer. Cuando terminó la comunicación, los soldados tomaron como objetivo a las mujeres y las niñas, que eran 13, y que incluyen embarazadas (Fatma Dawoud Sarsour estaba en su octavo mes de embarazo), así como a una anciana de sesenta y dos niñas de trece años (Latifa Eissa y Rashika Bedair). " 

El número de vehículos detenidos por los soldados israelíes de las guardias fronterizas fueron tres; las personas en los tres vehículos recibieron la orden de descender y fueron fusilados por fuego de ametralladora, asesinados al instante. 

Un cuarto coche, que llegó un poco más tarde, tuvo mejor suerte, cuando el conductor vio los cuerpos de los asesinados dispersos por todos lados, no obedeció la orden de detenerse. Él presionó el acelerador y logró escapar con su coche. Los soldados, sin embargo, lograron disparar a uno de los pasajeros. 

Cuando la masacre había prácticamente terminado, los soldados comenzaron a desplazarse acabando a quien todavía tenía pulso. Más tarde, el examen de estos cuerpos mostró que los soldados los habían mutilado, rompiendo y cortando las cabezas y abriendo el abdomen de algunas de las mujeres heridas para luego retirarse. Los únicos sobrevivientes fueron los que durante algún tiempo quedaron enterrados bajo los cadáveres de sus compañeros y, por tanto, quedaron cubiertos sus cuerpos con la sangre de estas víctimas, dando la impresión de que ellos también habían muerto. Estos son los únicos que viven para hablar de los horrores de la masacre de Kufr Qassem. 

La masacre duró una hora y media y los soldados saquearon todo lo que pudieron encontrar, al parecer la caminata alrededor de los cuerpos fue el final del trabajo. Sin embargo, trece de esas desdichadas personas sólo se desmayaron con los disparos. Estos fueron llevados a Bilinson así como a otros hospitales. 

Uno de los heridos es Osman Selim, que viajaba en uno de los camiones. Él fue testigo de la masacre, y escapó fingiendo estar muerto entre el montón de cadáveres. Assad Selim, un ciclista, resultó gravemente herido. Así también Abdel Rahman Yacoub Sarsoura, un joven de 16 años, que es sordo y mudo. El único que logró escapar a la muerte y llegar a Kroum El-Zeitoum es Ismail Akab Badeera, de 18 años, que a pesar de sus heridas, subió a un olivo. Permaneció allí durante dos días hasta que un pastor que pasó por allí  lo llevó a un hospital donde una de sus piernas tuvo que ser amputada por gangrena. 

El baño de sangre no se limitó a la entrada o las afueras del pueblo, se llevó a cabo también dentro del pueblo. Talal Shaker Eissa, de 8 años, salió de su casa para traer a un rebaño de cabras. Él apenas había salido de su casa cuando fue asesinado por un disparo de uno de los soldados. Cuando su padre salió a ver qué sucedía, fue asesinado a tiros por otro soldado. Mientras la madre trataba de levantar su cuerpo, recibió también disparos. Noura, la niña restante, que salió de la casa atraída por los gritos de agonía de sus padres, fue asesinada con una lluvia de balas. El frágil y anciano abuelo, al escuchar el horror y el sonido de la muerte, sufrió un ataque al corazón y falleció. 

Al día siguiente, 30 de octubre de 1956, un toque de queda fue impuesto en la aldea de Kufr Qassem, y durante ese tiempo, la policía israelí ordenó a los aldeanos enterrar los cadáveres, que incluían padres, madres, hijos e hijas.

Entre éstos estaban Safa Abdalla Sarour, una mujer de 45 años, que murió con sus dos hijos, Jihad, 16, y Abdalla, 14. Osman Abdalla Eissa fue asesinado con su hijo Fathi de 12 años de edad, y Zeinab Abdel Rahman Taha y su hija Bikria, de 17 años de edad.

 
Fuente: http://www.kufur-kassem.com/cms/content/view/148/35/1/3/
Traductor: B. Esseddin / 2008
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