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Expediente “Catástrofe Infinita”. Crónica desde el infierno de Gaza.
Angela Lano (con Daniele Biella y Roberto Topino)
27-dic-2011

CATÁSTROFE INFINITA.
La campaña desencadenada por las Fuerzas armadas israelíes (Tsahal) contra de Franja de Gaza, del 27 de diciembre 2008 al 18 de enero 2009, ha sido llamada operación “Plomo fundido”, palabras derivadas de una canción cantada durante los ocho días de Hanukkah, una fiesta que recuerda la victoria relatada de los Maccabei, en el siglo II AC, sobre los griegos que querían imponer al pueblo judío el helenismo con ciertos usos y costumbres paganas; una victoria, según Zaccarías 4,6, “del espíritu sobre la fuerza bruta” que amenaza a Israel en su vida religiosa y espiritual.
Tal operación militar ha sido lanzada justamente durante tal fiesta de Hanukkah, el sábado, elevándola así al rango de causa nacional y religiosa.

Introducción.
Viviendas, campos de refugiados, terrenos agrícolas… nada ha sido preservado de las bombas israelíes. (Missioni)[a]

De parte de Israel el ataque militar es presentado como operación de legítima defensa, esto es para neutralizar los cohetes Qassam lanzados por Hamas contra objetivos civiles del sur de Israel; tales lanzamientos se habrían intensificado apenas caída la tregua de seis meses, estipulada el 19 de junio 2008 gracias a la mediación egipcia.

De parte palestina, en cambio, la represalia del lanzamiento de cohetes ha sido motivada por las violaciones de la tregua por parte israelí el 4 de noviembre 2008, con el asesinato de 6 de sus militantes, con el bloqueo de las caravanas humanitarias y la matanza de 19 palestinos en ataques aéreos.

Ahora bien, la noción de legítima defensa presupone una proporcionalidad de los medios empleados, pero no es el caso de la operación “Plomo fundido”: Tsahal ha activado unos sesenta bombarderos y al menos 20mil hombres súper equipados contra resistentes armados de cohetes rudimentarios y adolescentes armados de piedras.

Las intenciones oficiales de la operación eran: destruir los soportes logísticos de Hamas, eliminar el mayor número posible de líderes, retardar o directamente impedir el rearme, destruyendo los túneles subterráneos entre Gaza y Egipto, a través de los cuales se aprovisionan de armas Hamas y otras facciones militantes. De hecho la operación “Plomo fundido” ha sembrado muerte entre civiles y reducido Gaza a un cúmulo de ruinas.

El uso desproporcionado de la fuerza está confirmado incluso por un informe interno de la Onu, publicado al inicio del mes de mayo, en el cual fueron reconstruidos los hechos de “nueve incidentes muy graves” ocurridos durante la operación “Plomo fundido”. El juicio de los expertos de Onu es duro: ellos acusan a Israel de uso excesivo e indiscriminado de la fuerza contra los civiles, y de haber abierto el fuego y bombardeado deliberadamente las sedes de Onu, aún sabiendo que se trataba de edificios de Naciones Unidas, a partir del bombardeo a la escuela para niñas de Unrwa (agencia de la Onu para los refugiados palestinos) en Khan Yunis, a la escuela elemental de Ciudad de Gaza, a la escuela de Jabalya, incluso a los medios y a las ambulancias de Onu y por las muertes provocadas por los proyectiles contra la escuela elemental de Beit Lahia. 

Pocas semanas después del cese del fuego, en Israel hubo elecciones anticipadas (10 de febrero). Según muchos comentaristas la campaña electoral está estrechamente ligada a la puesta en marcha del ataque militar, de su escalada y del apoyo unánime de las principales fuerzas políticas israelíes. El resultado de las votaciones ha premiado a los políticos que más han apoyado la campaña militar.

EXPEDIENTE: PRISIÓN A CIELO ABIERTO
Gaza, enero 2009: 10 días después del cese del fuego.

Una campaña militar, presentada a la opinión mundial como operación de “legítima defensa”, en 22 días de bombardeos aéreos e incursiones de tanques ha reducido la Franja de Gaza a una montaña de escombros, destruyendo casas, escuelas, hospitales y otras infraestructuras, provocando sobretodo muertos, heridos y refugiados, reduciendo a la población palestina a la miseria más negra, sin a pesar de ello borrar la dignidad y la voluntad de reconstruir el propio futuro, a la espera de la paz.

De Angela Lano
Rafah, 28 de enero 2009. Después de un viaje de varias horas a lo largo de la costa norte del Sinaí, llegamos al cruce egipcio. La guerra israelí contra la pobladísima Franja terminó el 18 y Egipto ha reabierto, a cuentagotas, el paso. Aprovechamos para presentarnos a las autoridades egipcias de frontera, que, desde hace casi tres años, contribuyen con el asedio a Gaza.

Nos disponemos a escuchar varias horas, en fila en la oficina de pasaportes, en compañía de decenas de otras personas: un simpático y creativo grupo de ingenieros egipcios con notables cascos amarillos, dos parlamentarios marroquíes, activistas griegos y heridos palestinos de retorno de los hospitales de El Cairo. Mientras esperábamos más o menos pacientemente, observamos a algunos muchachos con miembros enyesados o amputados. Han sido heridos por las bombas lanzadas por Israel, pocas semanas antes, durante la operación “Plomo fundido”: del 27 de diciembre al 18 de enero.

Historias de Lesa Humanidad.
Hamid tiene 30 años, pero demuestra mucho menos. Ha pasado varios días en un hospital de El Cairo, donde ha sido sometido a cuatro intervenciones. Nos muestra las heridas: están esparcidas por todo el cuerpo. Es un joven padre de familia, residente de Beit Lahiya, en el norte de la Franja: es uno de los centenares de “terroristas” que Israel ha hecho pedazos. Su culpa, de hecho, ha sido la de salir a la calle, una mañana –el primer día de invasión terrestre israelí- para comprar un poco de dulces para los hijitos aterrorizados por los bombardeos nocturnos.

Mientras estaba en el supermercado, un misil de la aviación se abatió sobre él y otros ciudadanos, matando a seis. Él se ha salvado, pero ha quedado gravemente herido.

Thaer tiene 18 años y también él viene de Beit Lahiya. Los médicos egipcios le han amputado una pierna, aplastada por cañones de la artillería israelí. Sin embargo él, según parece, era un “terrorista”, como sus nueve hermanas y el hermanito discapacitado.

Su casa ha sido aplastada contra el piso hace 25 días. Su papá lo mira con los ojos llenos de lágrimas, acariciándole la cabeza: “Gracias a Dios” nos dice. Es el único hijo que le ha quedado.

Después de un número interminable de horas, un solícito oficial nos explica que no podremos avanzar hacia los Territorios Palestinos. A pesar de la carta de “absolución de responsabilidad” expedida desde la Farnesina y la embajada italiana en El Cairo, necesaria para dirigirse a Gaza, nos falta todavía algo: una presentación oficial de los dirigentes de la Asociación de Periodistas de Egipto.

No obstante las proclamas de fraternidad y solidaridad con una población extenuada por casi tres años de embargo y 22 días de ataques desde cielo, tierra y mar, la autoridad de El Cairo permite solo raramente la entrada y la salida de la Franja. Al norte y al este, Israel piensa cerrar los otros cruces. Nos presentamos al día siguiente con la carta de los colegas egipcios, determinados a pasar. Con nosotros atravesarán la frontera ingenieros jordanos, palestinos heridos, varios médicos y otros periodistas.

El armagedon
La Rafah palestina se nos aparece en toda su devastación: casas arrasadas (demolidas a ras del suelo) por los misiles y tanques israelíes, campos aplanados por los bulldozer. 

“Han hecho un desierto de escombros y destrucción y lo han llamado ‘legítima defensa’”, pensamos inmediatamente, parafraseando una célebre expresión.

Pocos kilómetros más adelante, en Khan Yunis, veremos viviendas, escuelas, sedes de la policía ciudadana, oficinas postales y otros lugares públicos reducidos a cúmulos de desperdicios. En esta pequeña ciudad las víctimas de los bombardeos para nada selectivos de Israel han sido 120 y los heridos 150.

La Franja de Gaza tiene 7 km. de ancho y de largo poco más de 50. Recorrerla de sur a norte –Rafah, Khan Yunis, Abasan, Deir Al Balah, Al Burej, An Nuseirat, Ciudad de Gaza, Jabaliya, Beit Lahiya- lleva pocas horas. En todas partes ahora, hay muerte y destrucción. (Missioni).

Nuseirat está ubicada en las cercanías de Deir Al Balah, en la región central: detenemos el auto delante de una barrera de lata. Está escrito: “Centro de Policía de Nuseirat”; pero de aquello que hasta hace pocas semanas era un cuartel quedan solo los bloques de cemento despedazados por los misiles israelíes y derrumbados sobre los policías que prestaban servicio. Los muertos han sido 70, todos jóvenes hechos pedazos por la explosión o aplastados por pesados bloques. “Misiles contra cueva de terroristas” han tronado nuestros medios. En realidad, se trataba de los homólogos de nuestros vigilantes urbanos. Muchos de ellos, con toda probabilidad, no eran ni de Hamas, ni de Fatah, ni de otros partidos.

Proseguimos el viaje del horror a lo largo de la calle Salah Ed Din, que comunica toda la pequeña Franja: a derecha e izquierda se suceden ciudades, campos de refugiados, terrenos agrícolas.

Nada ha escapado a la furia devastadora de la artillería y la aviación israelí: edificios enteros, de 15-18 pisos, haciendas, viveros, completamente destruidos.

Bajo esos bloques derrumbados aquí y allá por las fuerzas de las bombas, los socorristas han sacado familias enteras masacradas. Ciudadanos comunes. No terroristas. Los cráteres dejados por los misiles están por todas partes: en los pueblos, los terrenos, las calles. Ni siquiera las escuelas se han salvado. Entramos al patio de un edificio escolar construido por la Unrwa, la Agencia de la Onu para los Refugiados. Los bombardeos han destripado aulas enteras, destruido edificios. Los jóvenes ahora toman sus clases a la intemperie.

Retornamos a Khan Yunis: somos huéspedes en un albergue de la Medialuna Roja palestina. Es una amplia construcción de nueve pisos, con centenares de habitaciones, muchas de las cuales han sido destinadas a familias que han quedado sin techo.

Somos inmediatamente golpeados por un detalle, común y previsible en otras ocasiones: en los baños hay toallas limpias, jabón y champú envasados. Como en cualquier hotel. Solo que no estamos en cualquier hotel, sino en una suerte de escuela destruida por bombardeos.

Ciertamente, este esfuerzo de “normalidad” y dignidad en el recibimiento nos conmueve. Esta valentía, esta fuerza se ánimo la notaremos continuamente, tanto en los adultos como en los niños. “Saldremos adelante –nos dicen- con la ayuda de Dios”. Probablemente esa determinación y un espíritu indómito han permitido al pueblo palestino sobrevivir a 60 años de limpieza étnica.

En la ciudad visitamos un centro de caridad islámico, donde cada día tantísimas personas van a pedir ayuda en dinero y en suministros. Son cerca de 800 los huérfanos asistidos y tantísimas las familias indigentes que están siendo asistidas. Los responsables de la asociación, financiada por organizaciones árabes y occidentales, entre ellas la Asociación benéfica de solidaridad con el pueblo palestino (Abspp) de Génova, nos muestran la foto de los niños que han quedado huérfanos y luego la de sus padres –papá o mamá- asesinados durante los cotidianos bombardeos de Israel. 

La Franja de Gaza sobrevive gracias a la caridad que llega del exterior. Aquí, de hecho, falta todo: comida, agua, vestimenta, medicinas, libros, cuadernos, combustible, material sanitario y para la higiene y limpieza. El embargo israelo-internacional y la clausura de todos los pasos de entrada y salida la han convertido en una inmensa cárcel a cielo abierto. A eso se suman los “efectos colaterales” de “Plomo fundido”, con los 1.366 muertos y los 5.000 heridos, los miles y miles de edificios destruidos y los daños a la salud y al ambiente provocados por las armas de destrucción masiva usadas por la aviación y la artillería de Israel.

Elección “errónea” de los palestinos
Ahora la mayor parte de los palestinos de Gaza está obligada a vivir de ayudas humanitarias, pero antes no era así. En esta franja de tierra había industrias alimentarias y de indumentaria, cementeras, empresas para la elaboración del hierro, empresas de construcción, extensos viveros para la producción agrícola, cría de animales. No era ciertamente Suiza, pero no existía el hambre y la miseria actual. La población de la Franja, y del resto de Palestina, de hecho, está sufriendo un castigo colectivo, como ha sido definido por enviados de la Onu y personalidades internacionales como Desmond Tutu y Jimmy Carter, por haber realizado una decisión electoral “errónea”, durante las votaciones del 25 de enero de 2006, la primera verdaderamente democrática y monitoreada por observadores internacionales. Los palestinos, en aquella ocasión, dieron en masa el voto a Hamas, rechazando a Fatah, considerado muy corrupto y colaboracionista. De allí, del resultado de aquella decisión tomada por la mayoría absoluta de un pueblo, ha brotado un deshumano embargo y la clausura de toda la Franja, y luego bombardeos y muerte. Paradójicamente, aquellas elecciones fueron animadas y sostenidas por Europa y Usa, convencidos del hecho de que habría vencido el partido del amigo Abu Mazen, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, y no el Movimiento de Resistencia Islámica [Hamas]. Esto es lo que los palestinos de Gaza enrostran a cualquiera que dirija sus reclamos “políticos”. Es difícil ser capaz de demostrar lo contrario, a la vista de la historia de los últimos tres años. 

Destruir el futuro
Lo que salta inmediatamente a la vista, en cualquier ciudad o pueblo gazano, es la presencia de muchísimos niños, de todas las edades. Llenan las calles, los callejones, los campos. Sus piecitos desnudos se hunden en la arena y las manitos se asoman a saludar. Se acercan confiados y sonrientes. Se presentan. Quieren conocer nuestros nombres y luego, antes de volver a jugar, con el índice y el medio hacen la señal de la victoria.
Están vivos, ellos, pero han visto a sus seres queridos, los vecinos, los amigos despedazados por las bombas “inteligentes” de Israel. 

A nivel psicológico, explican médicos y psiquiatras, el trauma los marcará para siempre. De grandes, la ira y el dolor impotente, que ahora tiene la mayoría, podrán transformarlos en violentos. Si bien se esfuerzan en declarar lo contrario, los generales y ministros israelíes lo saben muy bien: golpear la Franja significa hacer escombros a estos pequeños. Simplemente, cada vez que un misil de la aviación o de la artillería se abate sobre la Franja densamente poblada, hace una masacre de niños. Es imposible no golpearlos. Están en todos lados, tantísimos.

Ciertamente, para justificarse ante los ojos ciegos del mundo, el estado israelí nos ha contado que Hamas ha usado escudos humanos, pero esta versión debe aún ser probada por las investigaciones que conduce la Onu. Documentados más allá de toda duda razonable, y denunciados por varias organizaciones internacionales, la Onu, el Phr (Médicos por los derechos humanos), testigos oculares y testimonios de los mismos soldados [1], están en cambio, los estragos cometidos por el ejército.

Ciudad de Gaza: paisaje lunar
Atravesamos barrios enteros aplanados a ras del suelo o con edificios transformados en grandes esqueletos. Es como haber aterrizado sobre Marte o sobre una tierra del futuro, post-guerra nuclear.

El complejo de los ministerios (finanzas, Exteriores e Interior) y el Parlamento se nos aparecen en toda su imponente destrucción. Intentemos pensar en las sedes de nuestras instituciones, en Roma, y en un Atila cualquiera que las bombardee, sin respeto alguno por eso que ellas representan para un pueblo entero. Aquí, también lo absurdo se vuelve posible. No muy lejos, maldición de cualquier convención de Ginebra y derecho humanitario, veremos incluso el hospital Al Quds ennegrecido y reducido a una simple carcasa vacía. Aunque estuviéramos preparados para lo peor, eso que vemos nos deja petrificados. Intentemos simple consternación y vergüenza, en tanto ciudadanos de una Europa completamente incapaz de ponerse en el lugar de los débiles, los oprimidos, y de hacer aplicar siquiera un vestigio de justicia.

La muerte de la información
Las tres semanas de guerra contra la Franja de Gaza han provocado también otra víctima: la información. Como periodistas, nos sentimos mortificados por el modo en que nuestros medios han contado a nuestros connacionales las masacres israelíes. Televisión estatal y privada, diarios y revistas, nos han provisto, sin sustanciales diferencias, las mismas noticias, difundidas por Tsahal (fuerzas israelíes) y por el gobierno de Tel Aviv. El leit motiv que mancomunaba a todos era: “Israel tiene derecho a defenderse de los cohetes de Hamas”; “Hamas ha roto la tregua”; “en los hospitales/ escuelas/ casas se esconden terroristas de Hamas”.

Frente a tales afirmaciones, no ha habido ningún intento de verificar las noticias, de develar los hechos, la realidad. Parcialmente, se observó también el caso del enviado de un importante periódico nacional que, más realista que el rey, ha escrito que los muertos en la Franja eran 600 y no 1.300, pero fue rápidamente desmentido por el ejército israelí, al día siguiente.

La guerra contra Gaza ha sido un experimento, llevado a término, de manipulación de las conciencias a través del uso desprejuiciado e incorrecto de la información. 

Al menos, hasta que en internet han comenzado a circular los videos enviados por los operadores de la TV satelital Al Jazeera, que han revelado al mundo los crímenes cometidos por Tsahal, y denunciados, ciertamente, por numerosas organizaciones internacionales, árabes e israelíes.

Vittorio, el palestino
En ciudad de Gaza, encontramos al activista del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM), sobreviviente a 22 días de guerra y único testigo italiano de la matanza: Vittorio Arrigoni [3], el gazano de Italia.

Nos cuenta de los días y las noches de bombardeos israelíes, de su trabajo de “escudo humano voluntario” sobre las ambulancias cargadas de heridos, en el intento de impedir que los soldados las golpeen, como documentado hábito. Nos narra de las telefoneadas que el ejército hacía a las familias, anunciando bombardeos inminentes, y de los niños muertos por infarto, por el pánico, el primer día de guerra. Durante las semanas de ataques continuos, su excepcional testimonio ha sido recogido en “Gaza, restiamo humani”, editado por Il Manifesto. 

Domingo primero de febrero, a las 9, tenemos entrevista con el doctor Ashur, director del hospital Shifa, el más grande de la Franja de Gaza. En el patio se ha preparado una tienda con fotos de las víctimas. Sobre las mesas, al centro, están dispuestos fragmentos de las armas usadas por Israel. El olor es pesado: hay pedazos de bombas de fósforo y de fragmentación, y proyectiles de uranio empobrecido.

Los ciudadanos entran, observan enmudecidos, lloran. Mientras tomamos fotos y apuntes, escuchamos los testimonios de quien ha perdido todo: hijos, marido o mujer, padres, parientes, casa.

Hanan, una señora de unos cincuenta años, viene a nuestro encuentro y nos muestra la foto de su vivienda demolida, desmenuzada por los F16. Uno de sus hijos ha quedado sin piernas.

Vive en Sudania, un barrio de Ciudad de Gaza. Zakya, una anciana, nos muestra la foto de sus cinco hijos asesinados. Está desesperada, porque es viuda y ha quedado sin casa.

Entramos en el hospital superpoblado. Nos recibe el Dr. Ashur. “Después de el cese del fuego –cuenta-, anunciado el 19 de enero, Israel ha matado al menos otros 13 civiles. En los días de bombardeos indiscriminados hemos alojado 1.926 heridos y recibido 658 cadáveres. El primer día de guerra, el 27 de diciembre, han llegado en media hora, 200 personas. El total de víctimas, sobre toda la Franja, es de 1.366, de las cuales 430 son niños y 111 mujeres, o sea el 40% de los muertos. Los heridos son 5.360, de los cuales 1.870 son niños y 800 mujeres.

También aquí, mujeres y niños constituyen el 50% del balance general. El resto son civiles masculinos adultos, y una mínima parte de combatientes.
A pesar de las tantas ayudas recibidas de todo el mundo, nos faltan muchos equipamientos para la cura del cáncer y el diagnóstico, los cuales Israel impide la entrada a la Franja”

Armas de destrucción masiva
“En el primer ataque contra los civiles –continúa el Dr. Ashur- han sido usadas armas Dime. Todos los heridos llevados al hospital presentaban miembros amputados. Además, muchos tenían graves heridas, una coloración sospechosa en la piel. Otro elemento que demuestra el uso de armas no convencionales es el hecho de que los árboles, entorno a las áreas golpeadas, no han sido destruidos. Las bombas no han tenido efecto sobre el pavimento, sobre la calle, sino solo sobre los cuerpos, sobre masa corpórea”.

Salimos del hospital Ash-Shifa, y, atravesada la calle llena de autos, nos encontramos frente a los escombros de la homónima mezquita, completamente destruida.

Los bombardeos se reanudan
Al mediodía, nos quedaremos unas horas a escribir en el bello jardín del hotel Marna, en el centro de la ciudad de Gaza. Trabajando, sentados en otras mesas, hay algunos periodistas extranjeros. Dando vueltas por la ciudad hay un reportero de Rai 3 y una periodista de una agencia de prensa italiana. Por lo demás, aparte de nosotros, parece que no hay otros cronistas italianos. 

Son las 16, cuando Israel reemprende el bombardeo de la Franja. El jardín del hotel es conmovido por un sobresalto. Pocos instantes después, sentimos en el cielo el macabro sobrevuelo de los F16. Será el inicio de una nueva serie de ataques contra varias áreas de la Franja, si bien, por el momento, no marca el comienzo de una nueva guerra.

Se cierran las puertas del infierno de Gaza
Nuestro “permiso” de visita a la prisión de Gaza ha caducado. Lunes 2 de febrero retornaremos a Egipto. A nuestras espaldas, dejamos 1 millón y medio de personas atrapadas en la más grande prisión del mundo. En su interior, quedan nuestros amigos, nuestros colegas, nuestros hermanos y hermanas, abandonados por los gobiernos del mundo civil y democrático.

Notas:

[1] “War crime”, crímenes de guerra, así define un soldado de Tsahal lo que ha cometido Israel en Gaza.
(cf: YouTube - Israeli Soldier Speaks on BBC ; www.youtube.com/watch?v=em2JB6eysQo; Gaza war crimes accusations start to haunt Israel in: www.americantaskforce.org/in_media/mm/hussein_ibish/2009/03/26/1238040000; Israel troops admit Gaza abuses in: news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/7952603.stm.)

[2] Información errada: Hamas ha respetado los seis meses de tregua pactada con Israel. Este último, en cambio, la ha violado cotidianamente, golpeando ciudadanos, pescadores y campesinos de la Franja, y no solo combatientes de la resistencia.
Lo que ha hecho retomar los lanzamientos de cohetes palestinos ha sido un ataque israelí, el 4 de noviembre 2008, que ha provocado 6 muertos entre los combatientes de Hamas. Así lo escribe en Le Monde Diplomatique el 21 de marzo 2009, Richard Falk, observador de la Onu para los DDHH en los Territorios Palestinos: “Este modo de describir el recurso israelí a la fuerza ignora el problema fundamental: ¿los ataques, en términos legales, han sido “defensivos”?” Y continúa: “Una investigación sobre las circunstancias muestra una ausencia de todo tipo de necesidad defensiva: un cese del fuego temporal entre Israel y Hamas efectivo desde el 19 de julio 2008 había reducido virtualmente a cero la violencia en las fronteras; Hamas ha ofrecido extender el cese del fuego incluso por un período de diez años; la ruptura de la tregua no es principalmente el resultado del lanzamiento de los cohetes de parte de Hamas, sino que es consecuencia, sobre todo, del ataque aéreo israelí del 4 de noviembre, que ha matado a 6 combatientes de Hamas en Gaza”.

[3] Vittorio Arrigoni, fue asesinado en Gaza el 15 de abril de 2011. Había llegado en agosto de 2008, a bordo de la nave Gaza Libre que logró romper el bloqueo y descargar en el puerto de Gaza ayudas humanitarias, y allí se quedó, como los palestinos, resistiendo hasta el último aliento.

[a] El expediente, publicado por la revista Missioni Consolata, julio 2009, contiene también los siguientes artículos: Ficha sobre los problemas psíquicos infantiles, editado por Angela Lano; “Armas viejas y nuevas”, de Roberto Topino; “Democráticamente castigados”, entrevista al ministro Ahmed ElKurd; “El coraje de decir ‘no’”, Refusenik: objetores de conciencia israelíes, de Angela Biella; bibliografía mínima de textos sobre Palestina; fotos e informaciones.

Para solicitar copia impresa del expediente: spedizioni@missioniconsolataonlus.it

 
 
 
 
Fuente:Infopal.it / 12/08/2009
Traductor:B.E.
 
 
 
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