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OCUPACIÓN
 
Los fantasmas visibles de Palestina
Martin Iqbal / 9-ago-2012


"Al-Khalil nuestra"

Una caminata por la ocupada Al-Khalil (Hebrón) ofrece una revelación impactante y desgarradora sobre la lucha de las almas oprimidas de una de las ciudades más importantes de Palestina. Día a día, Al-Khalil se está convirtiendo en una ciudad fantasma, ya que los palestinos autóctonos son arrancados a la fuerza a través de una cruelmente malvada campaña de terrorismo, intimidación y opresión.

La ocupación israelí es multifacética, ya que ataca la libertad, la cultura, la economía y el modo de vida de los palestinos, así como su supervivencia misma, de tal manera que conmoverá y perturbará a toda persona que albergue al menos una pizca de humanidad en su alma.

Al-Khalil –de más de 5.000 años de antigüedad- es la mayor ciudad palestina en Cisjordania, con más de 220.000 palestinos viviendo en la ciudad, y 620.000 en todo el distrito. También es el centro comercial más importante de Palestina. En un tiempo estuvo repleta de tiendas y puestos comerciales, compradores, residentes y visitantes pululando por sus calles, haciendo de Al-Khalil una ciudad vibrante y animada. Hoy, sin embargo, este hermoso lugar histórico se está transformando en una ciudad fantasma, pues los palestinos nativos están siendo expulsados gradualmente en formas especialmente crueles y malvadas. Esto no es más que un microcosmos dentro de una campaña más amplia de Israel para la limpieza étnica de todos los gentiles (no-judíos) de la Palestina histórica -la tierra que ocupa desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo-. En Al-Khalil, esto es para hacer espacio a los extremadamente violentos y odiosos colonos judíos que aterrorizan a los palestinos bajo la plena protección del ejército israelí de ocupación.


Cámaras, hardware de vigilancia y puestos de vigilancia como este, dominan el horizaonte de la histórica ciudad vieja de Al-Khalil -completamente destrozada por los ocupantes.



Un joven palestino parado frente a una de las numerosas vallas de hierro y muros de hormigón que invaden la ciudad vieja.

La trágica historia de Al-Khalil comenzó formalmente después de la invasión y ocupación israelí de Cisjordania en 1967. Al año siguiente un grupo de extremistas judíos alquilaron habitaciones en un hotel de Al-Khalil, para la pascua, y luego se negaron a salir. Se hizo un acuerdo con el ejército israelí y los colonos ilegales se trasladaron a una base militar. Posteriormente se trasladaron a una zona situada al norte de Al-Khalil, que hoy conforma el asentamiento ilegal de Kiryat Arba. Kiryat Arba es el mayor de 5 asentamientos ilegales en el centro de Al-Khalil.

Como resultado de la criminal conquista israelí de Al-Khalil, la ciudad está dividida en dos zonas: H1 y H2. H1 constituye aproximadamente el 80% del territorio de la ciudad y está situada en la parte occidental, mientras que la zona H2 es aproximadamente un 20% y está situada en la parte oriental. Al igual que el muro del apartheid, el límite entre H1 y H2 serpientea dentro y fuera con el fin de premiar a los colonos extranjeros con la más codiciada tierra y propiedad.

A fin de facilitar la vida de los 400 colonos ilegales en H2, Israel impone severas restricciones a las vidas de los aproximadamente 40.000 palestinos que viven en esta zona de Al-Khalil. Estas restricciones afectan a todos y cada aspecto de la vida de los palestinos.

El movimiento está severamente restringido para los palestinos. Sólo a los ilegales colonos judíos se les permite conducir sus vehículos en ciertas zonas de la ciudad.

Las escuelas palestinas se encuentran dentro de áreas restringidas, lo que significa que los niños se ven obligados a tomar clases en la calle cuando los puestos de control son arbitrariamente cerrados por el ejército de ocupación.

En algunas rutas, a los palestinos no se les permite caminar por la calle incluso en zonas donde se ubican viviendas palestinas. Esto ha obligado a los palestinos a crear nuevas entradas y salidas a sus hogares.



 


(izq) Un nativo de Al-Khalil -uno de los relativamente pocos que quedan- sostiene a su hijo, una 'amenaza demográfica' a los ojos de Israel.
(arr) Un grito de socorro: grafiti palestino en Al-Khalil llama al mundo a escuchar [“Abran la calle Shuhada / A luchar, pueblo fantasma”]

La mezquita de Ibrahim incluso se encuentra dentro de H2, haciendo imposible para los palestinos que están fuera de esta zona practicar su religión, a menos que vayan a otro lugar. Este escritor acompañaba a un grupo de jóvenes palestinos, cuando atravesaron un puesto de control en H2 para visitar la mezquita de Ibrahim. A medida que íbamos pasando por el control tuvimos que entregar nuestros bolsos y el contenido de nuestros bolsillos a los israelíes para 'controles de seguridad'. Uno de los soldados de ocupación robó el dinero de la billetera de uno de los hombres palestinos. En términos monetarios, la cantidad de dinero no era gran cosa, pero esto fue un ejemplo de las técnicas de intimidación psicológica utilizadas por los soldados para quebrar el espíritu de los ocupados palestinos y hacerles saber quién tiene realmente el control.

La calle Shuhada, dentro de la zona H2, que alguna vez fue la calle más importante de la zona comercial de la ciudad, ha sido cerrada para los palestinos desde 2000. Ahora, sólo unos pocos palestinos (cuatro familias que viven sobre esta calle) están autorizados a pasar. Vallas de hierro y barricadas de hormigón se extienden por la ciudad, separando los sectores H1 y H2.

De 1.829 tiendas en la Ciudad Vieja (tanto en H1 como en H2), el 77% han sido cerradas por los ocupantes israelíes. Cada tienda que es cerrada deja una familia palestina sin posibilidad de mantener a sus hijos. Estas no son meras estadísticas. A partir de 2008, la tasa de desempleo en Al-Khalil ascendía al 50% -Al-Khalil está siendo económicamente estrangulada por la ocupación. Los ocupantes israelíes no sólo cierran tiendas con órdenes militares y otras técnicas arbitrarias, sino que también emplean un método especialmente cínico para dividir la sociedad palestina. A algunos comerciantes palestinos se les permite seguir operando en algunas zonas donde la mayoría de otros comerciantes palestinos fueron expulsados por la fuerza. El objetivo de esto es sembrar la discordia y la división entre los palestinos, que sospechan que sus hermanos y hermanas son traidores -por haber sido autorizados por el ocupante a continuar con su comercio donde otros no lo fueron.


Una calle vacía, una vez repleta de comerciantes y compradores -panorama habitual en la ciudad vieja.
 

Comerciantes palestinos cuelgan sus mercaderías en el vallado horizontal. Al fondo, una torre de vigilancia de las IDF acechando.

Lo que antes fue el zoco (mercado) del oro en la Ciudad Vieja, ahora es una calle abandonada y mugrienta en completo deterioro. Los ocupantes la han cerrado con valla metálica y alambre de púas. Los colonos que viven en pisos superiores han tirado basura y pañales sucios hacia la calle de abajo, demostrando su absoluto desprecio por la tierra que dicen les fue divinamente prometida.

En esta misma zona de la ciudad, se pueden ver frascos con orina y botellas de vidrio rotas que han sido arrojadas a la calle por los colonos. Este tipo de hostigamiento es una realidad cotidiana para los palestinos, obligados a vivir al lado de estos colonos invasores.

Por encima de las restricciones económicas y las otras restricciones antes mencionadas, los habitantes de Al-Khalil están sufriendo una campaña de terrorismo dirigida a hacerlos abandonar sus tierras en favor de los colonos judíos extremistas. Dentro de H2 hay 400 colonos judíos ilegales que gozan de la protección de los 1.500 ocupantes soldados de las IDF [Fuerzas Israelíes de 'Defensa'], que dan a los colonos carta blanca para aterrorizar, hostigar y atacar a los palestinos para satisfacción de sus negros corazones.


Este fue alguna vez el zoco del oro, ahora una abandonada y sucia calle totalmente destruida.
 

Aquí se pueden ver frascos con orina y botellas de vidrio rotas arrojadas por los colonos terroristas.

Este escritor habló con varios palestinos de Al-Khalil y escuchó sus historias desgarradoras y trágicas. Ellas serán documentadas aquí acompañadas por fotografías.

Un hombre palestino de nombre Adham contó la historia de su hermano, que ahora vive con su familia en la zona H1 desafiando la expansión de los asentamientos judíos, justo en el límite con la zona H2 y justo a la vuelta de la esquina del étnicamente limpiado zoco del oro. La mayor parte del edificio que fue su casa familiar está ahora ocupado por colonos. El hermano y la cuñada de Adham, ahora residen en una diminuta porción de lo que fue su residencia familiar. Esto hace de la historia de su familia tanto un ejemplo triste como un trágico microcosmos de Al Nakba, cuando la mayor parte de la Palestina histórica fue robada por invasores terroristas judíos, dejando a los palestinos obligados a aceptar pequeños enclaves ahora conocidos internacionalmente como Territorios Palestinos Ocupados.

Israel ofreció a su hermano Adham un soborno en efectivo equivalente a cientos de miles de dólares para que desaloje lo que quedaba de la casa de su familia -en territorio altamente codiciado por el estado sionista. Este hombre digno rechazó el soborno y decidió quedarse en su tierra, un acto que más tarde le costaría muy caro a él y a su familia.

Los colonos asesinaron a su esposa en la puerta de su propia casa y arrojaron cloro a los ojos de su joven hijo, dejándolo ciego.

Con disparos de ametralladoras, al azar, a través de las paredes colindantes pretendieron aterrorizar a la familia Adham para que abandone la casa. ¿Cuál es el único delito de esta familia? Ellos no son judíos.

 


(izq) Nada parecido a la seguridad ni la paz: los ocupantes han quitado las cerraduras de la casa de esta familia.
(arr) Extremistas judíos terroristas quieren privar a esta familia de un recurso vital: el agua.


Otra historia igualmente desgarradora y trágica. Un joven palestino llamado Said llevó a este escritor a la casa de una familia palestina que ha sufrido una tragedia similar. La casa de la familia está ubicada en el límite con el asentamiento ilegal de Avraham Avinu y en consecuencia se ven obligados a vivir al lado de terroristas judíos supremacistas que no soportan vivir al lado de no-judíos.

Las cerraduras de las puertas exteriores de la propiedad de la familia han sido perforadas por el ejército israelí, lo que significa que no pueden tener ni apariencia de seguridad o paz dentro de su propia casa. En forma rutinaria, los soldados de las IDF entran a la propiedad sin previo aviso y ocupan una de las habitaciones de la propiedad con el fin de utilizarla como una base de espionaje.

El agua es un valiosísimo recurso en las áridas tierras de Palestina. A esta familia se le niega el imprescindible suministro de agua; los colonos han subido a través de los techos desde el vecino asentamiento de Avraham Avinu, y perforaron el tanque de agua de la familia -privándolos de un recurso sumamente vital.

De pie sobre el techo de la casa de la familia, uno está rodeado por alambres de púas, puestos de vigilancia de las IDF (que dominan el horizonte de la ciudad vieja), y el adyacente asentamiento judío ilegal. No hay siquiera un rastro de normalidad para estos palestinos ocupados.


Los ocupantes están siempre vigilando a esta familia -no hay privacidad ni en el techo de su propia casa.
 

Bajo la pintura pueden verse los restos de incendio sobre una pared interior de la sala de esta familia.

Estos gemelos perdieron a su hermano, siendo un bebé, asesinado por colonos del vecino asentamiento ilegal de Avraham Avinu.
 

En 2007, una inefable tragedia sucedió a la familia. Colonos judíos terroristas del asentamiento adyacente entraron a la casa de la familia y lanzaron un cóctel molotov (bomba de nafta) en la sala de estar. Un bebé de ocho meses de edad estaba durmiendo en la habitación y la familia no pudo sacarlo a tiempo, murió por inhalación de humo.

Estas son sólo dos historias, compartidas con este escritor, entre las historias de más de 200.000 palestinos que viven en el centro de Al-Khalil, obligados a convivir con agresivos colonos.

A pesar de los terroristas judíos extremistas mundialmente conocidos como 'colonos', hay que decir que el proyecto sionista no es exclusivamente religioso. Argumentar tal postura sería incorrecto y representaría un punto de vista ignorante y perezoso. El fanatismo y el odio religioso de los colonos no son más que una faceta de la ocupación israelí y parte integrante del proyecto sionista -esencial para el crecimiento canceroso de Israel. Las conductas violentas y terroríficas de los colonos son el mismísimo sustento de Israel. Además de los crímenes cometidos en lugares como Al-Khalil, el estado terrorista de Israel ejerce igual y aún mayor brutalidad en todos los ámbitos de su existencia, tanto en 'casa' como en el extranjero. Sólo tenemos que echar un vistazo a la Operación Plomo Fundido, el 9/11, o los innumerables crímenes de lesa humanidad que jalonan la corta historia de Israel.

También hay que recordar: el conflicto entre "Israel" y Palestina no es entre iguales o entre vecinos. Se trata de un conflicto entre invasores e invadidos. Se trata de un conflicto entre terroristas y aterrorizados, entre victimarios y víctimas. Es una lucha del pueblo oprimido de Palestina para liberar su tierra de una ocupación extranjera cancerosa, expansionista que busca borrar de la historia al pueblo originario y robar sus tierras.

No es válido argumentar que los colonos son de alguna manera un elemento 'canalla' del proyecto sionista. Los colonos están totalmente protegidos y habilitados por los soldados de la ocupación, haciéndolos una apreciada ventaja y herramienta del estado colonial de Israel. El siguiente testimonio -obtenido por B'Tselem- es de un soldado israelí ocupante en Al-Khalil:

Durante mi estancia en Hebrón, vimos muchos ataques de colonos y no podíamos hacer nada. Como soldado, nos decían, "Ustedes están aquí para proteger a los colonos. Son combatientes y no oficiales de la policía". No había nada que pudiéramos hacer con los hijos de los colonos de todos modos. A los menores de doce años, tampoco la policía los puede tocar.

Los colonos son la encarnación humana de lo que Israel representa: terrorismo, supremacía racial, conquista y robo.

Si te fue prometida por Dios una tierra, ¿la destrozarías con alambres de púas y muros de hormigón? Si te fue dado un regalo divino de un hermoso país como Palestina, ¿lo decorarías con frascos de excrementos y lanzarías botellas de vidrio rotas y pañales sucios a la gente de ese país? ¿aterrorizarías impiadosamente y asesinarías a esas personas, incluyendo niños y bebés?

Por supuesto, estas son preguntas retóricas. La idea de que Palestina fue de alguna manera prometida a estos odiosos racistas es una ilusión ridícula. La idea de que 'Israel' quiere la paz es igualmente imaginaria. Estas personas e 'Israel' -el Estado que los patrocina- no respetan ni aman la tierra; ellos son invasores y conquistadores cuyo modus operandi es el terror y la violencia. Nunca habrá paz con 'Israel', y nunca habrá justicia en Palestina a menos que el mundo tome en cuenta esta verdad.

Martin Iqbal es un colaborador habitual de nsnbc y es el dueño y editor de EmpireStrikesBlack.

* Todas las fotos, menos la que encabeza la nota, fueron tomadas por Martin Iqbal y las notas al pie de las mismas, son suyas.

 
 
 
Fuente: nsnbc.wordpress.com
Traductor: B. Esseddin
Original: empirestrikesblack.com
 
 
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