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OCUPACION
 
Por qué Jerusalén NO es la capital de Israel
Zena Tahhan y Farah Najjar / Al-Jazeera
12 de diciembre 2017

El presidente de EEUU Donald Trump dijo, el 6 de diciembre, que Jerusalén es la capital de Israel y que trasladaría la embajada de su país en Tel Aviv a Jerusalén.

Esto desató la condena generalizada de los líderes mundiales.

Israel ocupa Jerusalén Este desde la llamada Guerra de Junio [o “de los seis días”], contra Egipto, Siria y Jordania, de 1967; la parte oeste de la ciudad la ocupa desde la llamada “guerra árabe israelí”, de 1948.

La ocupación israelí de Jerusalén Este efectivamente puso a toda la ciudad bajo control israelí de facto. Sin embargo, la jurisdicción y propiedad de Jerusalén no es reconocida por la comunidad internacional, EEUU incluido.

El estatus de Jerusalén permanece como uno de los puntos a resolver del llamado “conflicto palestino israelí”.

La posición de la comunidad internacional

Según el Plan de Partición de la ONU, de 1947, para dividir Palestina en un Estado judío y uno árabe, Jerusalén tiene un estatus especial bajo soberanía y control internacional. Esto se basa en la importancia religiosa de Jerusalén para las tres religiones monoteístas.

En 1948, a continuación de la recomendación de la ONU para dividir Palestina, las fuerzas sionistas tomaron el control de la mitad oeste de la ciudad y la declararon parte de su Estado.

En 1967, Israel se apoderó de la mitad este de la ciudad, que estaba bajo control jordano [desde 1948], y la anexó poniéndola bajo su jurisdicción mediante la ampliación de su legislación, en violación al derecho internacional.

En 1980, Israel aprobó la “ley de Jerusalén”, estableciendo que “Jerusalén, completa y unida, es la capital de Israel”, formalizando su anexión de Jerusalén Este.

En respuesta, en 1980 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 478, declarando dicha ley “nula e inválida”. La anexión ilegal de Jerusalén Este viola varios principios del derecho internacional, según los cuales una potencia ocupante no tiene soberanía sobre el territorio que ocupa.

La comunidad internacional considera oficialmente que Jerusalén Este es territorio ocupado.

Más aún, ningún país del mundo reconoce a Jerusalén como capital de Israel, excepto EEUU y Rusia, aunque esta última reconoció a Jerusalén Oeste como capital de Israel y a Jerusalén Este como “capital del futuro Estado palestino”.

Las embajadas en Israel tienen su sede en Tel Aviv, aunque algunas tienen su sede consular en Jerusalén [oeste].

Palestinos en Jerusalén

A pesar de la anexión de facto de Jerusalén Este por parte de Israel, a los palestinos de Jerusalén no se les otorga ciudadanía israelí.

Unos 420.000 palestinos de Jerusalén Este tienen documentos de identidad de “residente permanente”. También tienen pasaportes temporarios jordanos sin número nacional de identificación. Esto significa que no son completamente ciudadanos jordanos – para eso necesitan contar con un permiso de trabajo en Jordania - y no tienen acceso a servicios públicos ni a beneficios como becas educativas.

Los palestinos de Jerusalén son esencialmente apátridas, atrapados en un limbo jurídico, no son ciudadanos de Israel, ni de Jordania, ni de Palestina.

Israel trata a los palestinos de Jerusalén como inmigrantes extranjeros que viven allí gracias a un favor otorgado por el Estado [israelí] y no por derecho, a pesar de haber nacido allí. Se les exige cumplir con una serie de requisitos para mantener su estatus de residentes y vivir en constante temor de que su residencia sea revocada.

Cualquier palestino que viva fuera de los límites de Jerusalén durante cierto tiempo, ya sea en el extranjero o incluso en Cisjordania, corre el riesgo de perder su residencia en Jerusalén.

A quienes no puedan probar que tienen en Jerusalén lo que los israelíes llaman el “centro de vida” y que han vivido allí permanentemente, Israel les retira la residencia en su ciudad de nacimiento. Los palestinos de Jerusalén deben presentar decenas de documentos incluidas escrituras, contratos de alquiler y recibos de sueldo. Si obtienen la ciudadanía de otro país, su estatus de residente en Jerusalén es revocado por Israel.

Al mismo tiempo, cualquier judío de cualquier parte del mundo disfruta del derecho a vivir en Israel y obtener ciudadanía israelí, según la ley israelí del ‘retorno’.

Desde 1967, Israel revocó el estatus de residente de 14.000 palestinos, según datos el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem.

Asentamientos coloniales

Los asentamientos coloniales israelíes en Jerusalén Este, que pretenden consolidar el control israelí sobre la ciudad, son también considerados ilegales por el derecho internacional.

La ONU afirma en varias resoluciones que el proyecto de la instalación de colonias está en directa violación al IV Convenio de Ginebra, que prohíbe a la potencia ocupante trasladar a su población a las zonas que ocupa.

Esto tiene varias razones: asegurar que la ocupación sea temporaria e impedir a la potencia ocupante establecer por largo tiempo su presencia mediante el dominio militar; e impedir el apartheid y los cambios en la composición demográfica del territorio ocupado.

Sin embargo, desde 1967, Israel construyó más de una docena de complejos habitacionales para judíos israelíes, conocidos como asentamientos coloniales, algunos de ellos en medio de barrios palestinos en Jerusalén Este.

Unos 200.000 colonos judíos israelíes viven en Jerusalén Este bajo la protección del ejército y la policía israelí, albergando el asentamiento colonial más grande a 44.000 colonos.

Estas colonias fortificadas, a menudo dispersas entre viviendas palestinas, violan la libertad de movimiento, la privacidad y la seguridad de los palestinos.

Aunque Israel afirma que Jerusalén es su capital indivisa, la realidad para quienes viven allí no puede ser más distinta.

Mientras que los palestinos viven bajo condiciones de apartheid, los israelíes disfrutan de un sentimiento de normalidad, garantizado por su ‘Estado’.

 
Fuente: aljazeera.com
 
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