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Tantura: Una masacre negada durante más de cincuenta años
Ramzy Baroud / mayo-2011

 

La historia de Israel se basa en dos estrategias: la negación de la historia real, y la difamación de aquellos que niegan la versión de la historia retorcida por Israel. Sin embargo, a lo largo de su larga historia de negación, facultado por muy capacitados profesionales capaces de esclarecer al mundo en cualquier cosa menos la verdad, incluso Israel a veces admitió algunas de sus fechorías. Estas confesiones inusuales molestan a la mayoría de los israelíes, que temen que la revelación de sus oscuros secretos sacuda la imagen de la víctima que por tanto tiempo se han esforzado en establecer. Aunque las razones de sus ocasionales confesiones no están claras, es vital no dejar de considerar tales revelaciones, porque podría arrojar luz sobre muchas más historias, que siempre se han negado.

Cuando el historiador israelí Teddy Katz inició su investigación histórica en la Universidad de Haifa, la última cosa que quería encontrar era una masacre que su país cometió contra los palestinos desarmados en una aldea norteña llamada At-Tantura durante la ocupación judía de Palestina en 1948. Lo que es aún más sorprendente para Katz fue el hecho de que el número de víctimas fue mayor incluso que el número de muertos en lo que era anteriormente conocido como la peor masacre de Israel en Palestina, Deir Yassin.

Las conclusiones, que fueron publicados por primera vez por el diario israelí Ma'ariv, eran poco más que chocantes para la mayoría de los palestinos, ya que han sido testigos de masacres aún peores en los años transcurridos desde el establecimiento del estado judío. La sociedad israelí, no obstante, está dividida en su respuesta, y como siempre la división ni siquiera es pareja. El gobierno, las principales fuentes del ejército, los principales periódicos, y la mayoría de los israelíes se niegan a creer que su "ejército humanitario" puede cometer tal acto. La minoría que al parecer creyó en la "masacre descubierta" se llenó de vergüenza de que su próspero y confortable estilo de vida se haya construido sobre la sangre de inocentes. Como siempre la división es clara: algunos se escondieron en la vergüenza, mientras que otros negaron totalmente las acusaciones.
 
At-Tantura, un pueblo de 1500 personas, se estableció de a poco en una colina con vistas al hermoso paisaje del norte de Palestina, la tierra rica y el cautivante mar. Después de que una pandilla judía tomó el control de la zona, en cuestión de horas una noche, la población del pueblo se redujo en más de 200 hombres, mujeres y niños.

Al amanecer, el pueblo estaba vacío, los que no habían sido asesinados habían huido. Asustados, sin comida y no mucho más, los aldeanos de At-Tantura corrieron al norte, sur, este y más allá del mar.

Fawzi al-Tanji, de 74 años de edad fue uno de los que milagrosamente sobrevivieron a la matanza. Fawzi, que huyó de la aldea con los pocos que quedaban de su familia, ha vivido como refugiado desde ese día, con un espíritu roto y una historia que muy pocos realmente creen. Fawzi fue entrevistado por el diario israelí, Ma'ariv.

Tan pronto como se le pidió revivir el recuerdo de la masacre, el anciano comenzó a sollozar. "Ellos nos llevaron al cementerio de la aldea ", dijo, refiriéndose a las tropas de la pandilla judías. Agregó, "Ellos nos alinearon en varias filas. Un comandante judío se acercó y ordenó a sus tropas elegir a diez. Lo hicieron, en cuanto los diez se alinearon junto a las plantas de cactus, les dispararon." Él agregó, "Ellos regresaron y eligieron otros diez para quitar los cuerpos de los diez asesinados y luego ellos mismos fueron ejecutados. " Fawzi lamentó "Oh, cuánto deseo haber sido yo también aniquilado a tiros aquel día. Hubiera sido mucho más fácil que vivir con el dolor todos estos años."

Abdallraziq al-Ashmawi, otro sobreviviente de la masacre, contó cómo había perdido 12 miembros de su familia que fueron todos fusilados en las puertas de sus hogares. Al-Ashmawi, ahora de 64 años, también describe cómo más de 25 hombres fueron alineados frente de la mezquita de la aldea y fusilados por las tropas judías.

Las aldeas palestinas han resistido heroicamente a las tropas y lucharon en defensa de sus tierras con todos los medios que poseían. A pesar de su valentía y sacrificio, los aldeanos fueron derrotados, pues sus cuchillos y sus pocos viejos fusiles no fueron rival para los bien armados, bien entrenados invasores. Cuando la batalla terminó, comenzó la masacre. Según el testimonio de un testigo presencial palestino documentado por Katz, después de los fusilamientos, las tropas recorrieron las calles y dispararon contra todo lo que se movía.

El Coronel Bints Frieden, que dirigió la banda judía en At-Tantura y más tarde fue ascendido para encabezar la mayor unidad del ejército israelí, admitió los asesinatos y los justificó diciendo que aquellos que fueron asesinados en la calle, no tenían señales sobre sus espaldas diciendo que no iban a disparar contra los israelíes.
"Esto es lo que ocurre cuando se produce una batalla en una zona residencial", dijo. El Coronel Frieden afirma que no se dio cuenta que los que defendían la aldea eran habitantes del pueblo y no un grupo de forasteros en busca de protección y de un lugar para esconderse.
 
Muchos sostienen que todos los residentes de At-Tantura se convirtieron en refugiados. Sin embargo, la investigación de Teddy Katz ha llegado a la conclusión de que más de doscientos residentes están todavía enterrados en fosas comunes.

Esos que una vez regaron la fértil tierra se han quedado para enriquecer su suelo con su sangre.

Por encima de esas fosas comunes, ahora se encuentra un kibutz y un amplio estacionamiento, pavimentado de manera que los israelíes amantes de la playa puedan disfrutar de lo que los residentes de At-Tantura disfrutaron una vez: la riqueza de la tierra y el mar cautivador.

Érase una vez un pueblo que todos tenemos el deber de recordar. Hubo héroes que defendieron nuestro honor, ellos también deben ser recordados. Si dejamos pasar este tipo de recuerdos y los de los otros 417 pueblos que fueron salvajemente 'limpiados' de sus comunidades, nuestras generaciones futuras podrían nunca saber que el kibutz israelí y la gran playa de estacionamiento en ese lugar tan especial, fue una vez una aldea. Una aldea palestina con el nombre de At-Tantura.

 
 
 
 
Fuente: Palestine Remembered / 2001
Traductor: B. Esseddin
 
 
 
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