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PRISIONEROS
 
"Mi familia está viviendo un infierno": Samer al-Issawi habla desde la cárcel
Shahd Abusalama* / 10-ene-2013




No puedo dejar el mal hábito de morderme los dedos cuando estoy ansiosa, a pesar de mis constantes intentos. Mi dedo índice está hinchado a causa de este hábito y me duele mucho; el frío lo empeora. El dolor fue intolerable esta mañana y me hizo llorar, pero rápidamente sequé mis lágrimas. Me sentí avergonzada al pensar que nuestro héroe Samer al-Issawi sufre dolores incomprensibles para la mente humana.

Sin embargo, nos hace sentir orgullosos que él continúe luchando contra la injusticia. Su cuerpo ha roto los límites del hambre. Su hambre ha roto el silencio y lo ayudará a vencer la injusticia y la opresión de Israel.

Mientras la lluvia golpea insistentemente y el viento aúlla incontrolablemente, Samer Issawi predomina en mi mente. Vuelvo a pensar en mis 24 horas de huelga de hambre del lunes, que me causó un terrible dolor de cabeza, dejándome incapaz de concentrarme en mis estudios para los exámenes finales. Pienso en Samer y no puedo más que verlo con absoluta admiración y orgulloso respeto por su sorprendente habilidad para rechazar alimentos por 168 días. Mi admiración por él está por encima de mis estudios, y me detuve a dibujar su retrato.

Cuán doloroso es imaginarlo ahora... imaginar cuánto sufre la constante opresión de Israel, la negligencia médica, el dolor, el hambre y el frío. Yo no logro dejar mi cálida cama para ir al baño. Estudio y escribo con dedos temblorosos bajo tres pesadas mantas. Pero Samer sufre en el frío.

Mi madre cuida bien de mi; incluso me trae comida a la cama para que no tenga que dejar de estudiar ni salir de esta tibieza. Pero Samer sufre solo. Quienes están a su alrededor no alivian su dolor sino que lo hacen sufrir más. No tiene quien lo consuele. En cambio, es implacablemente acosado.

Samer está acostado en una fría y sucia celda en el hospital de la prisión de Ramleh, que suele describirse como una “carnicería”. La falta de alimento hace que él sienta frío cualquiera sea el clima.



Retrato de Samer, por Shahd Abusalama


Grilletes

Samer apenas puede tenerse en pie y casi no puede girar su cuerpo en esa cama de metal con un colchón muy delgado, del que mi padre y sus amigos exprisioneros se quejaban a menudo porque les causaba dolor de espaldas.

En invierno, una de las más brutales prácticas del servicio penitenciario israelí para oprimir a nuestros prisioneros es privarlos de los elementos imprescindibles para afrontar el frío como mantas y ropas de abrigo, incluso los privan del agua caliente. Esa es una de las grandes preocupaciones de Shirin, la hermana de Samer.

Ella dijo: “Está nevando en Jerusalén. Pero a diferencia de otros, no veo con felicidad esas capas de nieve cubriéndolo todo. Cuando uno tiene una pequeña herida, el dolor se incrementa con el frío. Así que imaginen la situación de Samer que lleva 168 días en huelga de hambre y no cuenta con frazadas ni ropa de abrigo. Imagínenlo después de haber sido golpeado por los salvajes soldados israelíes, que le fracturaron las costillas. Son dolores inaguantables que nadie puede soportar. Pero Samer vive y sufre estos dolores a cada momento, todos los días”.

Él está engrillado de pies y manos a la cama o la silla de ruedas, quedando indefenso. Los soldados lo golpean repetidamente. Israel usó todo tipo de métodos inhumanos de presión para que abandone su huelga de hambre. Y no fue él el único blanco de esa inhumanidad: también su familia, los habitantes de su pueblo, Issawiyeh, incluso la gente sentada en las carpas instaladas en solidaridad con él fue también atacada.

Topadoras israelíes demolieron hace poco la casa del hermano de Samer, que estaba en contrucción, y la dejaron en ruinas. Pero no lograron romper la resistencia del hermano. Él en cambio estaba agredecido de no haber muerto bajo los escombros, como ocurrió a tantos palestinos cuyas casas fueron demolidas con la gente dentro.



Sadismo

Además, las fuerzas israelíes obtienen un sádico placer en atormentar el corazón de la madre de Samer con preocupaciones por cada unos de sus hijos. Arrestaron a su hijo Fares y a su hija Shirin varias veces y los llamaron a presentarse en centros de investigación en numerosas ocasiones. Llevar la voz de Samer más alla de su celda para romper los muros racistas y llegar a los corazones de los seres humanos de conciencia, fue su único delito. Las fuerzas israelíes atacaron la casa de Samer varias veces para registrarla tanto de día como de noche. También cortaron el suministro de agua a la casa de la familia. Ellos disfrutan haciéndolos vivir en pánico noche y día. ¿No es suficiente sufrimiento ver a su hijo morir día a día?

Samer se comunica con su familia sólo a través de su abogado. “Con toda esta presión sobre mí y mi familia, abierta y sin ninguna vergüenza, Israel busca obligarme a romper mi huelga. No hacen más que mostrar su sentimiento de derrota disfrutando de castigarnos, como si mantenerme cautivo y con mi vida en peligro no fuera suficiente”, dijo.

“Después de mentir descaradamente haciéndose pasar por víctima y acusándome de ser el atacante, mientras que mi familia y yo fuimos agredidos abiertamente en el tribunal racista israelí hace un mes, a pesar de mi grave condición de salud, se apresuraron a demoler la casa de mi hermano. ¿Por qué ahora?”

“Esta demolición es una amenaza que Israel trató de transmitirme. Esta casa era practicamente mi futura casa, yo había planeado casarme y establecer mi propia familia allí, después de ser liberado por el acuerdo de intercambio, luego de 10 años de prisión. Además, en respuesta al fracaso de la inteligencia israelí en confundir a la opinión pública engañándolos sobre las razones por las que volvieron a arrestarme, cortaron el agua a la casa de mi familia, haciéndolos padecer mayores sufrimientos. Esto fue otra amenaza hacia mi con la que buscan presionar mi alma para que me someta y me rinda.

“A la ocupación israelí no le fue suficiente todo eso para convertir la vida de mi familia en un infierno. Continúan provocándola, llaman a mi hermana Shirin y a mi hermano Fares a presentarse en centros de interrogación y los arrestan para impedir que envíen mensajes al mundo y para romper mi determinación, que jamás se debilitará ni temblará.

“¿Dónde están las organizaciones de derechos humanos mientras todo esto está ocurriendo? Israel continúa cometiendo crímenes contra nosotros y el mundo responde con silencio. ¿Los palestinos estamos excluidos del derecho internacional? ¿O es que no somos humanos y esas leyes no se aplican a nosotros?”



Gratitud

Sin embargo, a pesar de todos los dolores que Samer Issawi sufre, transmitió un mensaje de agradecimiento hacia todos los que lo apoyan, a través de su abogado que lo visitó y fue testigo de su terrible condición. Aumentó su esperanza y su fe en la humanidad desde la última huelga de hambre internacional en solidaridad con él, organizada por Malaka Mohammed, en la que gente de diversas nacionalidades ayunó por 24 horas. Y hubo expresiones de apoyo desde todas partes del mundo pidiendo su liberación. “Envío mis saludos a todos los que están luchando conmigo en esta batalla y que abrazan esta causa, yo no los considero solidarios, los considero combatientes”.

Hagamos que nuestras voces se eleven más alto, que rompan los muros racistas y lleguen a Samer para darle más fuerza para resistir el tormento. Redoblemos nuestros esfuerzos para salvar su vida. Hagamos de sus palabras un eco que resuene en todo el mundo y cantemos con él “la libertad y la dignidad son más preciadas que la comida”. No lo dejemos solo en esta lucha contra la injusticia.

“La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes”, dijo una vez Martin Luther King hijo. Hagamos que las palabras de King nos unan en la lucha de Samer contra las injusticias israelíes. Su muerte sería una amenaza a la seguridad, humanidad, valores de justicia y derechos humanos de todos. Necesitamos a nuestro legendario palestino Samer Issawi vivo como merece vivir, con libertad y dignidad.

* Shahd Abusalama, es una artista palestina de 21 años, autora de un blogg y estudiante de literatura inglesa que vive en Gaza. Ser hija de un exprisionero palestino ha sido su primera fuente de inspiración para su trabajo en la lucha contra la injusticia a través de sus dibujos y escritos. Escribe en en el blog “Palestine from my eyes” y en su cuenta de Twitter “@shahdabusalama”.

 
 
 
Fuente: electronicintifada.net
Traductor: B. Esseddin
 
 
 
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