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REFUGIADOS
 
32 años después de la masacre de Sabra y Shatila...
Franklin Lamb
17 de septiembre 2014
 

Ellos están empezando a llegar al campamento palestino de Shatila, en Beirut, este fin de semana.

“Ellos” son personas de buena voluntad de todo el mundo, muchos de los cuales visitan anualmente la Plaza de los Mártires en Shatila, así como algunos de los otros 11 campamentos de refugiados palestinos en Líbano. Es el aniversario 32 de la masacre de Sabra y Shatila y están programados actos conmemorativos durante la semana próxima.

Los visitantes encontrarán los campamentos desbordados incluso más de lo habitual, pues este año tienen a la mayoría de los aproximadamente 90.000 refugiados palestinos que han sido forzados a huir de los combates en Siria. Sólo el mes pasado, otros 378 palestinos huyeron de Al-Yarmuk, el campamento más grande en Siria, a causa de los enfrentamientos entre fuerzas leales al presidente Bashar Al-Assad y sus opositores.

Según se dice, los últimos exiliados se desviaron a Turquía desde Líbano; en flagrante violación al derecho internacional humanitario ahora se prohíbe a los palestinos escapar de la violencia en Siria.

Establecidos durante la Nakba, hace 66 años, los campamentos palestinos en Líbano -inicialmente concebidos como “temporarios”- han sufrido un aumento de población del 400% con el correr de los años, y hoy están literalmente inundados de casi un cuarto de millón de palestinos y sirios desesperados.

Los palestinos han tratado de mantenerse al margen del conflicto sirio, pero algunos jóvenes están siendo presionados cada vez más fuertemente por varias milicias pro y anti gubernamentales. Un programa de reclutamiento especialmente agresivo es ejecutado por IS [Estado Islámico], o DAISH [su sigla en árabe]. Fuerzas siniestras saben que en Líbano, a diferencia de los otros 197 estados miembros de la ONU, los palestinos no gozan de derechos civiles básicos, incluso el derecho a trabajar o poseer una casa. Excluidos del empleo en casi 70 profesiones, a los palestinos se les niegan derechos que son concedidos, sin embargo, a los extranjeros que llegan a Líbano por primera vez.

Sea como fuere, los visitantes internacionales vienen a Líbano para esta fecha todos los años a rendir homenaje a los aproximadamente 3500 civiles que fueron masacrados o “desaparecidos” en la matanza orquestada y supervisada por el ejército de Israel bajo el mando de Ariel Sharon. Aunque sin dudas es un hecho histórico sobresaliente en las mentes de muchas personas, la carnicería de Sabra y Shatila fue sólo una de más de 60 masacres perpetradas contra civiles palestinos por una empresa colonial del siglo 19, cuyos colonos siguen ocupando las casas y las tierras que robaron. Una lista parcial de los genocidas derramamientos de sangre del pasado, incluiría los siguientes:

. Qibya (1953), (en el que el 70% de las víctimas eran mujeres y niños y, como en Gaza este verano, escuelas y mezquitas así como viviendas de civiles fueron blanco específico)

. Khan Yunis (1956)

· Rafah (1956)

· Cueva de los Patriarcas (1994)

· Al-Khisas, Safed (1947),

· Balad al-Shaykh, Haifa (1947)

· Municipalidad de Jaffa (1948)

· Sasa, Safed (1948)

· Al-Husayniya, Safed (1948)

· Deir Yassin, Jerusalén, (1948)

· Ein Al-Zeitun, Safed (1948)

· Lydda (1948)

· Al-Kabri, Acre (1948)

· Tantura, Haifa (1948)

· Arab Suqrir, Gaza (1948)

· Al-Dawayima, Hebron (1948)

· Safsaf, Safed (1948) (70 personas ejecutadas)

· Eilabun, Tiberíades (1948)

· Hula, Líbano, (1948)

· Arab Al-Mawasi, Tibaríades, (1948)

Además de lo anterior, hubo más de diez masacres en Líbano, entre ellas dos en Qana (1996 y 2006) y una segunda en Hula (2006). Todas han sido documentadas por investigadores internacionales, incluso algunos israelíes, mientras que algunas han sido documentadas por agencias de la ONU y ONG.

Los defensores internacionales de Palestina que llegarán esta semana y la próxima tendrán un programa completo. Se reunirán con ONG palestinas, escucharán los relatos de testigos de Gaza, incluso del hospital Al-Shifa, que se encontraba dentro de la zona devastada en la última agresión sionista. También escucharán un informe sobre el lobby israelí de EEUU, que parece considerar la muerte de decenas de niños palestinos como simples “daños colaterales”.

En cuanto a la embestida de 50 días contra Gaza, un profesor de la Escuela Superior de Guerra del ejército de EEUU, en Washington, que enseña en la Escuela de Fuerza Terrestre Estratégica, señaló recientemente a este observador, “Lo que los israelíes hicieron en Gaza no fue un daño colateral”. Y agregó, “Como miembros de las fuerzas armadas tenemos órdenes de mantenernos al margen de la política, pero puedo decirte que como profesionales, la mayoría en el Pentágono detesta lo que Israel hace con el apoyo de nuestros gobiernos y las armas estadounidenses. Y esto ha sido así por muchos años. El Pentágono suministra periódicamente, a los que enseñan en la Escuela Superior de Guerra, informaciones sobre muchos temas militares. Análisis recibidos recientemente dejan claro y fuera de toda duda que todo comandante israelí que ordenó estas operaciones en Gaza sabía, desde mucho antes de que el primer cohete o proyectil de tanque fuera disparado, que dos tercios de las víctimas de esas 'operaciones' serían mujeres y niños. Eso es absolutamente un gran crimen. Llamarlo “daño colateral” es francamente basura desparramada sobre el público y el Congreso”.

Las delegaciones darán también una recorrida por los campamentos palestinos, incluyendo una visita al campamento más alejado de Palestina -Nahr El-Bared, al norte, cerca de Trípoli- y al más cercano a la patria ocupada, Al-Rashidiyeh, en el sur, que en los años 70 resistió intensamente la ocupación sionista a pocos kilómetros de distancia.

Reuniones con políticos locales estarán también en la agenda, así como con representantes del espectro de la resistencia y Hezbollah, que ofrecerá una cena y facilitará un recorrido a lo largo de la frontera norte de Palestina que incluirá una visita a la famosa cárcel de Al-Khiam, donde las fuerzas sionistas pagaron a colaboradores libaneses para encarcelar y torturar a sus propios compatriotas y a los palestinos. Visitarán la cercana Puerta de Fátima y el jardín de Marun Ar-Ras, desde donde se pueden divisar algunos pueblos de Palestina ocupada, y donde en 2010 fuerzas israelíes mataron a más de dos docenas de personas -los verdaderos dueños de la tierra- durante las conmemoraciones solidarias del “Día de la Tierra”, del lado libanés de la “línea azul”.

La más destacada de las actividades de la semana incluirá un encuentro con las familias de los sobrevivientes de Sabra y Shatila. Muchos de ellos, con el correr de los años, se han convertido en buenos amigos de los visitantes que retornan y hay a menudo abrazos y lágrimas en la gran reunión pública en la Plaza de los Mártires, al borde del campamento de Shatila. Debajo de donde ellos se reunirán, descansan los restos de cientos de civiles -hombres, mujeres y niños- palestinos, libaneses y extranjeros -todos masacrados durante más de 43 horas de matanza ininterrumpida perpetrada durante la noche bajo las luces de las bengalas disparadas por los israelíes.

Lo que la mayoría no examinará, y probablemente ni siquiera lo tomarán en cuenta, es la creciente ira y frustración en los campamentos, especialmente entre los jóvenes. Los palestinos son políticamente muy sofisticados. Algunos dicen que obtienen sólidas ideas de la leche de sus madres. Otros dirán que ya se ha convertido en genético, que tienen la capacidad de captar al instante la diferencia entre los que se declaran defensores de la resistencia pero hacen poco, y los que verdaderamente lo son.

La historia de la libertad y los derechos humanos es la historia de la resistencia. Es la resistencia -de 1000 formas s fuera necesario- y ninguna otra cosa, lo que conseguirá el retorno de todos los legítimos habitantes de Palestina. Quién hará en Líbano un verdadero esfuerzo para apoyar esta resistencia y lograr desde el parlamento los derechos civiles elementales para los refugiados palestinos en los próximos meses, no está claro.

Pero una cosa es cierta: la resistencia continuará. Continuará porque hay algo sagrado en ello, porque para los que vivieron la experiencia del desplazamiento y la ocupación, la tierra nunca cesa de llamarlos. O, como dijo Franz Fanon, “Para un pueblo colonizado el valor más esencial, porque es el más concreto, es ante todo la tierra: la tierra que les traerá el pan y, sobre todo, la dignidad”.

Comparen las palabras de Fanon con las de Ben Gurion, que dijo en 1948: “Debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que ellos (los palestinos) nunca regresen”. Asegurando a sus compañeros sionistas que no tenían nada de qué preocuparse al respecto, Ben Gurion agregó: “Los viejos morirán y los jóvenes olvidarán”.

De los dos, Fanon es claramente el más astuto observador de la naturaleza humana.

 
Notas: Franklin Lamb es profesor visitante de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Damasco y voluntario en el Programa de Becas de Sabra y Shatila.
 
Fuente: Al Manar
Traducción: Bea Esseddin

 
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