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El arma de la historia palestina
Yazan As-Saadi
Entrevista al Dr. Salman Abu Sitta / septiembre-2012

“La guerra avanza a lo largo de varios frentes, no sólo militarmente, sino que es también una batalla en las mentes de la gente... No estamos tratando de borrar cualquier otra historia, estamos tratando de decir que no permitiremos que Israel borre la nuestra”, explica Salman Abu Sitta, con suave y confidente voz.

La resistencia, especialmente la pacífica, ha sido siempre parte de la lucha de los palestinos contra la colonización sionista.

En medio de esta lucha, Abu Sitta ha dedicado la mayor parte de su vida a desarrollar un arsenal de armas no convencionales para asegurar que la tierra de Palestina y su pueblo nunca sean olvidados.

A lo largo de medio siglo, ha recolectado mapas históricos, documentos, testimonios, datos sólidos y mucho más, para refutar categóricamente la mayoría de las reclamaciones de Israel respecto a Palestina. Aprovechando sus conocimientos de ingeniería, también ha delineado un plan para que la población palestina retorne -de hecho y por derecho- a sus hogares de los que fueron expulsados desde 1948.

Nació en una prominente familia de Beersheva [Bir As-Saba] en 1938. Cuando él tenía 10 años, su familia estuvo en la primera ola de refugiados que fluían hacia Gaza, cuando las fuerzas sionistas comenzaron su campaña de limpieza étnica de Palestina. Fue enviado a la prestigiosa escuela secundaria Al-Saidiya en El Cairo, graduándose con la mejor calificación de todo Egipto. Continuó su formación en la facultad de ingeniería de la Universidad de El Cairo y un doctorado en ingeniería civil en la Universidad de Londres. Fue en Londres que comenzó a acumular mapas y documentos relacionados con cada pulgada de Palestina, embarcándose en un viaje que ocupó el resto de su vida.

En las décadas siguientes, fue miembro del Consejo Nacional Palestino, trabajó como investigador en asuntos de los refugiados y es autor de cientos de artículos sobre los derechos de los refugiados palestinos y de cinco libros, incluyendo su obra maestra de 700 páginas, El Atlas de Palestina 1917-1966. Recientemente, fundó la Sociedad de la Tierra de Palestina (PLS) a la que dedica la mayor parte de su energía. Debido a su trabajo de toda la vida, particularmente su firme dedicación al derecho al retorno, Abu Sitta es considerado un ícono y un tesoro de la información sobre Palestina.

Él habló con Al-Akhbar en su modesta oficina.

Yazan As-Saadi: ¿Qué es la PSL y a qué se dedica?

Salmán Abu Sitta: PSL, como nuestro sitio web lo muestra claramente, está dedicada a la documentación sobre Palestina en términos de su tierra y su gente, lo cual implica la transformación de Palestina desde antes de la primera guerra mundial hasta hoy, es decir, el comienzo, el desarrollo y la expansión del proyecto colonial sionista en Palestina y lo que éste le hizo a la tierra, la población y los registros de la tierra y la población.

YS: ¿Por qué es necesaria la PLS? ¿Qué es lo que la hace única comparada con otros grupos dedicados a Palestina?

SAS: Si viviera en Palestina antes de la primera guerra mundial, no vería la necesidad de la organización pues la gente sabía que Palestina era su patria y vivía en ella. Por lo tanto no había necesidad de confirmar su identidad sino que se daba por sentado. Sin embargo, con el advenimiento del proyecto sionista, se hizo muy claro -ahora más que nunca antes- que éste tiene tres objetivos, combinados en una empresa colonial verdaderamente única en su tipo.

Primero, dominar la tierra de Palestina y -como sabemos por la literatura y los hechos posteriores- también partes de Siria, Líbano, Jordania y Egipto.

Segundo, deshacerse de la población. Primero, en 1948 a través de una serie de masacres -alrededor de 77 masacres y atrocidades- y luego por medio de la expulsión de la población restante.

El tercer objetivo, conocido pero raramente combatido, es borrar la memoria y la historia de los palestinos en Palestina. Los sionistas han intentado dar a esto muchas justificaciones. Primero, tratan de demostrar que Palestina es una 'tierra sin pueblo'. Segundo, se muestran a sí mismos y al muy ingenuo Occidente como los que tienen una demanda legítima en Palestina, arguyendo que ellos fueron los dueños del país hace unos 2000 años -lo cual a todas luces es históricamente incorrecto- y que ellos tienen justificado el retorno a 'una tierra vacía'.

Ben Gurion comenzó una nueva guerra contra los palestinos inmediatamente después de firmar el Acuerdo de Armisticio con Siria, el 20 de julio 1949. Él reunió unas dos docenas de expertos israelíes en el Viejo Testamento y la Torá, geógrafos, topógrafos, etc, y les pidió que borren todos los nombres palestinos y los remplacen por nuevos nombres hebreos, preferiblemente con algún toque histórico. Así lo hicieron y eso les llevó diez años. Los mapas israelíes de los años 50 no eran nada más que los mapas británicos de exploración de Palestina reescritos en hebreo. Desde 1960 en adelante, el departamento de exploración de Israel comenzó a publicar mapas desprovistos de todos los nombres palestinos originales y remplazados por nombres hebreos.

Esto se hizo para implantar en las mentes de los israelíes, especialmente la generación más joven, que esto es 'Israel' y que estos son los nombres hebreos originales. Cuando le preguntas hoy a jóvenes israelíes acerca de los nombres, ellos creen que siempre fueron estos. No saben que debajo hay un pueblo palestino.

El principal objetivo de la creación de la PLS es restaurar el patrimonio palestino, el cual fue borrado por los israelíes. Una pequeña confidencia, esto es un desafío indirecto a Ben Gurión, quien dijo “los viejos morirán y los jóvenes olvidarán”. Bien, el viejo morirá, por supuesto, pero no antes de hablarles a sus hijos sobre su tierra. Antes, cuando el anciano hablaba a sus hijos sobre su tierra, lo hacía descriptivamente, poéticamente. Ahora, nosotros [PLS] les damos mapas físicos.

YS: Comenzaste documentando la historia de Palestina desde los años 30. ¿Cuán efectivo es este tipo de resistencia?

SAS: En realidad, era más joven. Comencé haciendo esto cuando fui a Inglaterra a cursar mi doctorado y había allí muchísimas referencias accesibles sobre Palestina. Después de Oslo, dediqué más tiempo a esto y menos tiempo a mi trabajo. Yo ya había acumulado un montón de documentos, mapas, fotografías, libros viejos, libros nuevos. Hasta ahora, tenemos probablemente alrededor de 10.000 ítems en total.

En general, el conocimiento del derecho al retorno, qué significa, si se trata de una alternativa a la indemnización, o si la indemnización es complementaria al derecho al retorno, y la cuestión de adónde retornar, ha sido ampliamente utilizado. Esto fue promovido por dos cosas.

La primera, muchos de nuestros jóvenes tienen mejor formación que sus padres, así que ellos investigan y preguntan. Tienen esta curiosidad sobre su patria, lo cual proviene de la buena educación.

La segunda, esta curiosidad y este conocimiento pueden ser transmitidos ampliamente a través de internet. Hay un agregado a todo ese saber y esas ideas. Cuando algo ocurre, como la guerra y la destrucción de Gaza o la destrucción del campamento de Jenin, la gente puede responder y decir “Ah! Yo sé por qué esto ocurre a diario”. Y pueden internarse en la historia.

Por ejemplo, existe este sitio llamado Palestine Remembered, el cual no creamos nosotros pero cooperamos muy estrechamente. Tiene cientos de miles de jóvenes que buscan su pueblo e incluso encontraron familiares de su pueblo.

Además, hice un mapa de Palestina, un afiche, que muestra todos los pueblos despoblados, que fue reimpreso -hasta un millón y medio de copias en diferentes países.

También hicimos el Dalil Haq al-Awda (Guía del Derecho al Retorno), de la que sólo el mes pasado se hicieron cinco mil copias en los campamentos de refugiados de Jordania. Antes de eso, fue impresa y distribuida en Gaza, Siria y Líbano. Los jóvenes están deseosos de saber y los nutrimos con esta información.

Una cosa sorpresiva para mí después de tantos años haciendo el Atlas de Palestina, el cual muestra 50.000 topónimos, fue que no necesitamos realmente discutir sobre Balfour o mostrar títulos de propiedad de nuestra tierra para demostrar que existimos. Simplemente necesitábamos mostrar los mapas históricos de Palestina.

Los 50.000 nombres son el alfabeto de la historia social de los palestinos. Todos esos nombres han sido moldeados por la propia gente en su vida cotidiana, lo cual muestra que hubo una sociedad pujante a lo largo de miles y miles de años. Todos esos nombres no fueron creados por un comité como el de Ben Gurión.

Estamos trabajando ahora en un mapa de Palestina que data de 1596, tomado del registro fiscal que fue creado para Palestina sólo unos pocos años antes de que el gobierno otomano comenzara a dominar la región. Tratamos de encontrar si estos nombres del siglo XVI se relacionan con los nombres que tenemos hoy o que han tenido hasta la Nakba [expulsión masiva de palestinos en 1948]. Hasta ahora, el 90% de los nombres son los mismos. Aquellos que no lo son, han sido modificados de una manera muy elemental.

Ahondando aún más en la historia, encontramos un libro del Obispo de Cesárea, Eusebio, en el cual él escribió, en el año 313 AC acerca de las localidades de Palestina. Este libro fue escrito en griego antiguo y en latín, pero por suerte fue traducido al inglés hace unos cinco años. He analizado este libro y subrayado los nombres de esas localidades tal como eran en el año 313 y los comparé con nuestro Atlas. Nuevamente, todos estos nombres son los mismos, con ligeras variaciones ortográficas. Cabe señalar que estos pueblos existieron durante al menos 2000 años.

La parte trágica de la historia es que identificamos 139 nombres de estos antiguos pueblos que fueron destruidos por Israel en 1948. Nadie movió un dedo cuando 139 pueblos, que existían al menos desde los tiempos de Jesucristo, fueron destruidos sistemáticamente.

En la década de 1950 y principios de los '60, los israelíes se dieron cuenta de que la destrucción de pueblos palestinos a ciegas no era algo bueno. Entonces crearon la Sociedad Arqueológica de Israel con el expreso propósito de ir a estos pueblos antes de su destrucción para conservar cualquier utensilio tallado y crear una historia judía en Palestina destruyendo el resto. No sólo los restos otomanos y árabes, sino también los bizantinos y romanos.

Esta destrucción fue deliberada y planificada para remover cualquier otra historia que no sea judía, y crear una historia falsa. No hemos escuchado protesta alguna, de la UNESCO o los Cuartetos Occidentales que habitualmente enarbolan la bandera de la civilización, sobre esta pérdida para el patrimonio de la humanidad.

La guerra avanza a lo largo de varios frentes, no sólo militarmente, sino que es también una batalla en las mentes de la gente. Los israelíes quieren crear en la mente de los judíos primero y de los otros después, la idea de que ellos tienen una historia y una geografía legítimas en Palestina. Tratamos de decir que esta no es la cuestión. Nos defendemos, resistimos. No estamos tratando de borrar cualquier otra historia, estamos tratando de decir que no le permitiremos [a Israel] que borre nuestra historia".

YS: Durante el curso del trabajo a tiempo completo desde los años '90, ¿cuán exitoso ha sido este trabajo y qué cambios has visto?

SAS: Decir que tuvimos éxito completo es una exageración porque no estamos luchando solamente contra la influencia israelí sobre Occidente sino también contra las afirmaciones de que Palestina es patrimonio de los cruzados. Hay ideas en Occidente respecto a Palestina que están congeladas desde los tiempos de los cruzados: “Estos son los sarracenos, que han tomado nuestra Jerusalén. Ellos son los salvajes y nosotros los civilizados”.

Los israelíes construyeron su estrategia sobre la imagen de Palestina forjada por los cruzados. Desde ahí ellos moldearon la oximorónica idea de un patrimonio judeo-cristiano. Es bastante ridículo; como una alianza capitalista-comunista.

Definitivamente pienso que hubo progresos. Puedo verlo en varias cosas. Por ejemplo, nuestro Atlas está disponible en universidades de Europa occidental y Estados Unidos. Casi todas las semanas, recibo preguntas de estudiantes de doctorado u organizaciones de investigación. También estamos acreditados en Naciones Unidas, que distribuye nuestros mapas como documentos confiables.

Entre la elite y los que están interesados, hicimos avances. Por supuesto, dentro de la elite, hay grupos como universidades y centros de investigación que son antipalestinos y también gente dispuesta a conseguir nuestras publicaciones. Hasta ahora, de ellos, incluido Benny Morris, ninguno ha discutido la mayor parte de los datos que publicamos. Sólo han cuestionado nuestros motivos para hacerlo, lo cual para mi es aceptable.

Lo que me preocupa ahora es que después de Oslo, la generación joven, los chicos que tiraron piedras durante la primera intifada, están alejados del conocimiento directo de Palestina. ¿Por qué? Sus padres ya no son combatientes; la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) está en desorden; y la presión norteamericana e israelí sobre los programas educativos hace muy difícil la enseñanza sobre Palestina en las escuelas -esto es más notable en Jordania, y en la Cisjordania dirigida por Mahmud Abbas.

Pienso que la PLS debe ahora dirigir nuestros esfuerzos hacia la educación. En este sentido, estoy muy satisfecho de hacer un importante avance. Después de varios debates, la UNRWA aceptó recibir un regalo nuestro de 700 copias del Atlas, uno por cada una de las 700 escuelas que ella administra. Sólo espero que los docentes de las escuelas de UNRWA le den gran utilidad al Atlas.

YS: ¿Cómo surgió a idea de hacer el Atlas de Palestina?

SAS: Comenzó como una culminación de esfuerzos para hacer que el plan de Ben Gurion sea inútil, y recopilamos toda nuestra abundante información en un solo libro. Pienso que el Atlas es probablemente uno de los pocos referentes que combinan toda esta información en un solo volumen. No hemos inventado nada; solamente compilamos información de muchos países, muchas fuentes, muchos períodos y la pusimos toda junta.

En la primera parte del Atlas, realizamos un análisis de la información y lo que ella significa. En este sentido, el compendio de Mustafa Dabbagh "Biladuna Filastin" (Nuestro País, Palestina), es una referencia sumamente valiosa. Walid Khalidi, el conocido historiador palestino, escribió un libro llamado “Todo lo que queda”, el cual fue otra buena fuente para nosotros.

YS: ¿Hubo alguna participación de otros grupos u organizaciones políticas palestinas como Hamas, Fatah o la OLP?

SAS: Me gustaría que la respuesta fuera sí; lamento que la respuesta sea no.


YS: ¿Incluso en la actualiddad?

SAS: Hamas está interesado en el producto, pero nadie ha tenido un rol en su creación. Fatah tuvo un interés escaso. Lamento que nadie nos ayudara -no desde el punto de vista político, que no es lo que queremos, sino del punto de vista financiero. No recibimos ayuda financiera excepto de un par de personas interesadas y en pequeñas cantidades. Pero recibimos un montón de esfuerzos voluntarios de gente joven e interesada.

Lo triste respecto a personas que hoy reclaman puestos en la OLP es que, incluso después de que el Atlas estuvo terminado, ellos nunca se molestaron en comprar copias. Lo vieron, algunos sabían de él y algunos lo pidieron de regalo, pero ninguno hizo un esfuerzo a gran escala para comprarlo y distribuirlo en las escuelas.

YS: ¿Cuáles son las implicaciones jurídicas de este Atlas?

SAS: Las implicaciones son, y podrían ser, incluso más grandes. Tengo unos pocos casos para compartir.

Primero, a un hombre joven del departamento de negociación de la OLP le dieron la tarea de encontrar la ubicación de la Línea de Armisticio a lo largo de Cisjordania en la zona de Latrun. Me escribió diciendo que no había encontrado mejor fuente que el Atlas y le dimos toda la información adicional que teníamos. Él no lo hizo como representante de un organismo oficial, sino como un particular que hace una investigación y lo ayudamos.

El otro ejemplo, implicó a ALECSO (Organización Científica, Cultural y Educacional de la Liga Árabe), la cual tenía un problema con Israel respecto a Tel Al-Qadi, quería registrarlo como patrimonio israelí en la UNESCO. Produjimos un informe sobre la geografía del lugar y su historia. Desconozco si este informe fue el único instrumento, pero aparentemente dio a la UNESCO motivos para dudar y rechazó el pedido de Israel. Esta fue una victoria -tal vez una victoria indirecta.

Otro ejemplo implicó a Naciones Unidas que intentaba registrar las pérdidas y daños producidos por el muro del apartheid sobre los pueblos palestinos. Me puse en contacto con una pequeña dependencia en Ramallah, de la Autoridad Palestina (AP) y descubrí que no tenían información sobre este tema. Por lo tanto les proporcionamos los detalles de estos pueblos, la superficie de la tierra y cómo son afectados por el muro. Quedaron muy satisfechos con esto. Sin embargo no pudieron encontrar otras maneras para beneficiarse de la información ni estuvieron dispuestos a acercarnos a niveles más altos para que hagamos un acuerdo.

YS: ¿Por qué esto es así?

SAS: Quiero que seas testigo de un caso que ocurrió apenas ayer [23 de julio]. Descubrí que la ONU tiene una organización llamada Grupo de Naciones Unidas de Expertos en Nombres Geográficos (UNGEGN). Es un consorcio mundial de expertos en topónimos de todo el mundo. Realizarán una conferencia en New York del 31 de julio al 11 de agosto y los estados miembros están representados en esta actividad para estandarizar los topónimos.

Escribí al vicepresidente sobre Palestina, diciendo que tenemos 50.000 nombres publicados. Él se sorprendió y dijo que esto debería haber sido presentado por el delegado palestino y nos preguntó por qué no nos ponemos en contacto con el representante responsable. Así que nos comunicamos con el ministerio de planificación, donde nos dijeron que estaban interesados en trabajar con nosotros y pedimos comunicarnos con el ministro a fin de establecer un acuerdo formal con la PLS para saber quién debe hacer qué.

La persona con la que hablé parece una buena persona, pero está haciendo muchos esfuerzos en un desierto y sin ayuda de nadie. Le dije que necesito algún acuerdo formal para definir nuestra función en el ministerio. Por otra parte, su interés -porque están bajo las garras de la ocupación israelí- se refería sólo a Cisjordania. Todos nuestros acuerdos de trabajo sobre la parte perdida de Palestina, no les han interesado.

Yo quería que ella reciba dos copias del Atlas, una en árabe y otra en inglés, y las coloque en la exhibición en New York, para que las vean los expertos.

Ahora, quiero que seas testigo para ver si esto ha ocurrido.

Abu Sitta toma el teléfono y llama al ministerio.

Nuestros problemas provienen principalmente de nosotros. La víctima incluso es responsable de resistir. No culpo al ladrón; culpo al dueño de la casa por no cerrar la puerta.

Un secretario contesta y dice que la representante está en su casa y da a Abu Sitta el número del teléfono celular de la representante. Él marca el número, la representante responde y dice que necesita consultar con sus superiores.

Este es un problema que yo tengo todo el tiempo. Necesito tener acceso a foros internacionales, oficialmente. No puedo. Creo que debemos representar a Palestina del modo apropiado en esos foros internacionales. Hasta que tengamos elegido un nuevo Consejo Nacional Palestino (CNP) con nuevo liderazgo, esto no ocurrirá.

YS: ¿Piensas que debería haber una reforma o actualización del CNP?

SAS: Totalmente. Todo nuestro trabajo ha dado lugar a dos conclusiones. Una, educar e informar a nuestro pueblo sobre sus derechos, lo cual ha tenido éxito en varias áreas y no se ha completado aún. Y la otra, estimular a este pueblo para defender sus derechos. Estímulo es lo que falta en este momento.

El movimiento del derecho al retorno, en el que hemos trabajado muy duro junto a otros para su establecimiento, está ahora en general bien comprendido y vivo en las mentes de la gente, pero se necesitan facultades jurídicas para representarlo. Eso sólo puede ocurrir si un nuevo CNP es democráticamente elegido para representar a 11 millones de personas de las que un nuevo liderazgo emergerá y ese liderazgo debe estar en todos los foros internacionales.

Hasta el momento, la situación de la OLP es patética porque, después de Oslo, hubo un intento de disolverla y sustituirla por la AP. Gracias a la ocupación israelí, la AP se ha convertido en un sub-contratista. Todo el mundo palestino está agitado porque esa gente en Ramallah no nos representa y ni siquiera representa a los de Cisjordania pues su mandato ha expirado.

Es más, la población de Cisjordania es sólo el 18% de los palestinos. ¿Qué hay del otro 82% que no están representados? Siete millones de refugiados, tienen un volumen mayor que Jordania, que Líbano, y no tienen ninguna representación oficial. Por lo tanto, es imperativo que un CNP sea elegido a pesar de que hay problemas para la apropiada representación en algunas zonas. Pero será mejor que lo que tenemos ahora.

YS: ¿Se está trabajando para este fin?

SAS: Un montón. Nosotros, con otra organización llamada Congreso del Derecho al Retorno, realizamos una conferencia en Londres ya en 2003 y en Beirut en 2007. Ahora tenemos pilas de correspondencia y comunicaciones con todos los interesados. Pero por el momento esto depende de la reconciliación nacional entre Hamas y Fatah.

Pienso que esto es una farsa, porque Hamas y Fatah no representan más que el 2 al 3% de los palestinos. En segundo lugar, una reconciliación nacional entre ellos sólo dividirá la torta entre ellos y no entre otros. En tercer lugar, si tenemos un CNP, la reconciliación nacional se convertirá en irrelevante porque será un asunto a resolver en una de las comisiones locales del CNP y no en los umbrales de los servicios de inteligencia árabes.

Nosotros [la PLS] estamos tratando de llenar los vacíos. Hay una ausencia completa de representación palestina oficial en defensa de nuestros casos en todo aspecto, incluso la geografía y cosas por el estilo. ¿Por qué ALECSO acudió a nosotros para ayudarlos con Tel Al-Qadi? Porque no hay nadie más.

YS: Actualmente, hay una expansión del proyecto colonial israelí, una aceleración de su represión, la OLP está en ruinas, Hamas y Fatah están en las gargantas de todos los otros, los países árabes vecinos están sometidos a levantamientos y cambios importantes, y significativos cambios en la dinámica del poder. Considerando todos esos factores, ¿cuán viable es el derecho al retorno y cuál es su futuro?

SAS: Todos los elementos que mencionas son la preparación de lo que vendrá. Todos ellos indican, aparentemente, que el derecho al retorno está lejos de la implementación. Paradójicamente, esta situación que describes muy claramente, hace que el derecho al retorno esté más cercano.

Con la debilidad de los gobiernos árabes y con la ausencia de verdadera representación de los palestinos en la OLP, el régimen israelí se ha vuelto feroz. En realidad, quitó toda máscara de su rostro. Se volvió abiertamente racista; sus rabinos decretan que se debe matar a los niños palestinos; expulsa gente de Jerusalén.

Todo esto significa que esta es la verdadera naturaleza de Israel, la cual los palestinos hemos estado transmitiendo al mundo más o menos desde 1948, y que ahora deviene más clara por los propios actos y declaraciones del gobierno israelí -al punto que los americanos judíos están diciendo que esto es demasiado, o como mínimo están tratando de disimular su mal gusto, de alguna manera.

Además, Israel está devorando Cisjordania. Ellos la están convirtiendo en una multitud de Gazas o campos de concentración. Los palestinos hoy en Palestina, en todas las zonas, desde las ocupadas en 1948 hasta Cisjordania, equivalen en número a los judíos, si excluimos 400 mil no judíos que viven en Israel. No quiero jugar el juego de los números porque incluso si los palestinos fueran el 10%, esto no es razón para aniquilarlos. Pero los grandes números hacen el caso más claro.

Mi sensación es que nuestro caso al representar a Israel tal cual es, se ha convertido en mucho más sencillo, porque la gente que nos da la evidencia son los propios israelíes. Por lo tanto cuando digas que quieres libertad, la gente escuchará. La mayor parte del mundo es conciente de nuestra situación. Occidente, de donde deriva la fuerza del lobby israelí, con el tiempo cambiará.

Mover el significado de la injusticia desde la eliminación del muro del apartheid o la eliminación de la ocupación a una nueva situación de “quiero vivir en mi casa” se hace posible o comprensible.

Aunque la mayor parte del mundo está contra la ocupación de Cisjordania, hay muy pocos que pueden conectar esto al mismo principio de justicia de regresar a casa. No me importa necesariamente si uno o cien estados, me importa el derecho humano básico según el cual todos deberían poder vivir en sus casas. No quiero caer en esta trampa de un estado o nada. Suelo preguntar a la gente que clama por un estado: ¿quieres que todos vivan en sus casas libremente o no? Esto es por lo que debemos esforzarnos. Estamos más cerca de la implementación del derecho al retorno en formas que los israelíes no planearon.

Salman Abu Sitta es fundador y presidente de la Sociedad de la Tierra de Palestina (Palestine Land Society)

 
 
 
Fuente: Palestine Land Society / 5-8-2012 /
Traductor: B. Esseddin / agosto 2012
 
 
 
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