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REFUGIADOS
 
El derecho al retorno es inevitable
Dr. Salman Abu Sitta / abril 2011
 

En la Edad Media, se quemaron libros sobre la ciencia y la astronomía. En el siglo 19, las potencias coloniales promovieron la teoría de la raza superior. En 1948, la narrativa sionista de la destrucción de Palestina y la creación de Israel sobre sus ruinas fue aclamada como el cumplimiento de la Voluntad Divina y una victoria de la civilización. En todos estos casos, a la verdad no se le permitió aparecer, con resultados devastadores para la humanidad. Ahora, en la era de Internet, los satélites y las computadoras, no hay excusa para que alguien pueda decir: yo no lo sabía. No necesitamos un niño inocente que exclame: "Pero el emperador no tiene ropa!"

 
Mapa 1: Aldeas palestinas antes de la limpieza étnica
 

El hecho indiscutible es que Palestina y los palestinos sufrieron la más grande, más larga, planeada y aún continua operación de limpieza étnica de la historia moderna. Con la confabulación británica durante el período del Mandato, a judíos europeos se les permitió emigrar a Palestina. Su número aumentó de un 9 % de la población al 30 % cuando los británicos terminaron el mandato el 15 de mayo de 1948. Sin embargo, su propiedad sobre las tierras nunca excedió el 5 % al 6 % de la superficie de Palestina.

Seis semanas antes de la salida de los británicos, los sionistas habían expulsado a la mitad del total de los [a partir de ese momento] refugiados palestinos y declararon el estado de Israel sobre el 11 % de Palestina, el 14 de mayo de 1948. En esa fecha, las fuerzas regulares árabes vinieron a defender a los palestinos, pero fracasaron y los sionistas (ahora israelíes ) conquistaron el 78 % de Palestina. Ellos despoblaron 675 pueblos, aldeas y caseríos, por medio de la expulsión, las masacres, el acoso y el miedo ( Mapa 1 ). Contrariamente a lo que ocurre en todas las demás situaciones de guerra, a los refugiados [expulsados] no se les permitió regresar a sus hogares cuando cesaron las hostilidades.

Hoy en día, dos tercios del pueblo palestino no viven en sus hogares. Si añadimos los desplazados en la ocupación israelí de Cisjordania en 1967 , a tres cuartas partes de los palestinos -el mayor porcentaje de cualquier pueblo- se les niega el derecho humano básico a vivir en sus hogares. El número de refugiados hasta mediados de 2008 fue de 6.600.000. De éstos, sólo 4.618.000 estaban inscriptos en la UNRWA.

A pesar de esta calamidad, el 88 % de los palestinos viven en Palestina (bajo dominio israelí) y en el exilio en países vecinos de Palestina. ( Mapa 2 ). Sólo el 12 % ahora residen en lejanos países árabes y extranjeros. La conclusión obvia es que los palestinos están aquí para quedarse.

La política israelí, desde la fecha de su creación, ha sido la de deshacerse de ellos. Todos los planes elaborados en los últimos 62 años por Israel y sus partidarios se han dirigido a deshacerse de los palestinos, atacando y bombardeando sus campamentos de refugiados (Jenin, Rafah, Sabra, Shatila y otros) y por la elaboración de planes para reubicarlos lo más lejos posible de Palestina.

 
Mapa 2: Aldeas palestinas después de la limpieza étnica
 

La Resolución 194 de Naciones Unidas , exigiendo el retorno de los refugiados, ha sido reafirmada por la ONU más de 110 veces desde su aprobación el 11 de diciembre de 1948. Ni esta ni ningún otro convenio internacional de derechos humanos se ha puesto en práctica con respecto a los palestinos. Por otra parte, ninguno de los planes israelíes y occidentales para llevar "la paz" a la región cumplen con el derecho internacional. En su lugar tienen el objetivo de completar la limpieza étnica sin terminar (en sí misma un crimen de guerra) por la coerción, el asedio, el hambre y las promesas financieras y la presión política sobre los dirigentes árabes.

Dos semanas después de la Declaración del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948, Israel encargó al Dr. José Schechtman, un experto judío en movimientos de población y compañero del extremista Vladimir Jabotinsky, idear un plan para deshacerse de los palestinos. Su plan esencialmente ha servido como modelo para la política israelí desde entonces. Fue adoptado por el Comité de Transferencia de 1948, reenvasado por el general Shlomo Gazit, de la inteligencia israelí, en 1994, y reflotado por el plan del 2002 del presidente Bill Clinton, y todos los de su entorno.

En resumen, el plan de Schechtman llamaba a:

la negación del derecho de los refugiados a regresar (hecho);

destrucción de sus aldeas (hecho);

asentamiento de judíos en aldeas palestinas (largamente fracasado);

repartir el botín de guerra palestino -tierra y propiedad- entre los judíos (hecho, pero sin la legal escritura de propiedad);

extracción de los judíos árabes hacia Israel (hecho);

puesta en marcha de una campaña de propaganda según la cual es "imposible" para los refugiados regresar (con éxito en Occidente), y la creación de planes para la absorción de los palestinos en los países vecinos (sin descanso intentado, pero fracasdo.)

Así que aquí tenemos un punto muerto: a los refugiados palestinos no se les permite regresar, pero no se dan por vencidos y no van a desaparecer. Los israelíes continúan hasta hoy, abiertamente, la limpieza étnica en Galilea, Beer Sheba y Cisjordania. Sus nuevos líderes, como el ruso Avigdor Lieberman, declaran planes para expulsar al resto de los palestinos, incluidos los ciudadanos de Israel, de Palestina en su conjunto. La Nakba está todavía en curso.

Los palestinos creen que el derecho al retorno es sagrado, legal y -como voy a demostrar- viable. Es sagrado porque ninguna fuerza o milagro convencerá a los palestinos de que la tierra en la que ellos y sus antepasados vivieron durante siglos no es suya. El derecho a vivir en su casa en libertad es el derecho más fundamental que no puede ser intercambiado por nada. Se trata de un orden superior al de la soberanía sobre un territorio creada por un estado.

Es legal, debido a la gran cantidad de resoluciones y pactos internacionales que apoyan el derecho al retorno. Se trata de un "derecho inalienable", que no puede ser negociado por ningún dirigente. De hecho, la admisión de Israel a la ONU fue "condicional" a su aceptación de la Resolución 194.

¿Por qué debemos demostrar que es factible? Si un ladrón armado ataca tu casa y echa a tu familia, ¿por qué tienes que probar que el ladrón no está utilizando toda la casa y hay dos habitaciones de tu casa que puedes utilizar? La mentalidad de Occidente es tal que no quiere ver "refugiados judíos" regresar a sus países de origen en Europa, pero no le importa que los refugiados palestinos permanezcan en el exilio. En esta inmoral (e impracticable) premisa se basan los planes occidentales. Una vez más, sin embargo, los hechos no validan esta premisa.

 
Mapa 3: Densidad de población judía
 

No sólo hay poca renovación de las viejas generaciones de los kibutz, sino que su contribución al PIB de Israel es un mero 1,5 %. Por lo tanto, el bienestar simbólico de unos 200.000 kibutzniks se opone a la vida y el sustento de 6,5 millones de refugiados palestinos que anhelan regresar a casa.

La inmensa estructura militar israelí -incluyendo 55 aeropuertos, 3 docenas de depósitos de armas de destrucción masiva [WMD, su sigla en inglés], campos militares y fábricas, que devora una cuarta parte del país y está autorizado a expandirse a más de la mitad de él-, no sería necesaria si prevalece la paz. De hecho, la eliminación de esta bomba de tiempo, que puede e hizo encender guerras en Palestina, Líbano, Jordania, Siria y Egipto, y posiblemente podría extendederse al este hasta Irán y Pakistán y al oeste hasta Austria y Alemania, es un gran regalo para la paz del mundo .

En consecuencia, el retorno de los refugiados palestinos no causará gran desplazamiento de judíos en Israel que desean vivir en armonía con sus antiguos anfitriones cuando desembarcaron en las costas de Palestina desde el buque de un contrabandista.

El regreso es fácilmente manejable. Tenemos una enorme base de datos y sabemos quienes son los refugiados, por nombre, por familia, por pueblo de origen, lo que les pertenece, el límite de su tierra y donde están exiliados hoy, en qué campamento o país. Su regreso es mucho menos difícil y costoso que traer inmigrantes judíos a Palestina. Muchos pueden caminar a sus hogares, literalmente, a la vista. A la mayoría le puede llevar sólo una o dos horas de viaje en autobús. Ellos pueden reconstruir sus casas en el lugar exacto de su pueblo destruido. El 90 % de los espacios [donde se encontraban] sus pueblos siguen vacíos. Hay suficientes ingenieros palestinos y trabajadores calificados para construir el millón de viviendas necesarias.

Nuestros estudios han demostrado que el retorno total de los refugiados puede lograrse en fases que se completarían en un máximo de 6 a 8 años. Una ventaja añadida es que el costo del retorno es mucho más barato que la compensación por el robo de tierras y bienes, lo que podría llegar a 500 mil millones de dólares. Definitivamente es más barato que el subsidio pagado por los EE.UU. para la economía y los gastos militares de Israel que asciende a 110 mil millones de dólares y más.

Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Es la "bomba demográfica" palestina? ¿Cómo podría alguien civilizado considerar el crecimiento natural de un pueblo en su país como una amenaza de ser eliminado? Si esta noción racista fuera aplicada a otro pueblo con razón levantaría un infierno de protesta y condena.

Si esta noción racista es aplicada a los palestinos, esto significa que Israel tiene la licencia para expulsar, destruir y aniquilar a los palestinos cuando le parezca. ¿Quién apoyará esto? Además, esta noción racista está destinada a ser inútil, ya que los palestinos crecerán a cerca de 60 millones en 50 años, y ninguna fuerza en la tierra los eliminará (por sí sola).

El remedio no está aquí. El remedio permanente para los males que causó esta tierra santa, y que duró 100 años, es eliminar todos los vestigios del racismo, el apartheid, la ocupación y la opresión, tal como la comunidad mundial y el derecho internacional constantemente piden. La alimentación de la máquina de destrucción la moverá, en última instancia, contra el alimentador. Sólo hay un camino hacia la paz: El camino de la justicia.



 
 
Fuente: Palestine Land Society / 2010 / http://www.plands.org/articles/028.html
Traductor: B. Esseddin / 2011
 
 
 
 
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