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El Derecho al Retorno: La única Llave de la Paz
Conferencia en memoria de Edward Said en la Universidad del Sur de Australia, Adelaida, Australia, 5 de octubre de 2019
Salman Abu Sitta
10 de enero 2020
 

Me gustaría expresar mi agradecimiento a AFOPA [Australian Friends of Palestine Association – Asociación Australiana de Amigos de Palestina] por invitarme a dar esta conferencia. Es un placer estar aquí en Australia. He dado charlas en muchos lugares, desde San Francisco al oeste, hasta Japón al este, pero nunca antes había estado en Australia. Estoy particularmente feliz de dar esta conferencia porque tengo conexiones históricas con Edward Said y con Australia.

Primero, Edward

La guerra israelí de 1967 nos perturbó profundamente después del terrible trauma de Al-Nakba [La Catástrofe] de 1948. Los palestinos en Occidente nos horrorizamos al ver que nuestra esperanza de retornar a nuestra tierra ocupada en 1948 se desvanecía y que el resto de Palestina y partes de los países árabes habían sido ocupados.

Esperábamos y planeábamos ir hacia el oeste y el norte, de regreso a Yaffa y Haifa y a cientos de aldeas despobladas. Pero entonces fuimos empujados hacia el este, afuera de lo que había quedado de Palestina.

Ver gente bailando en las calles de Londres y Nueva York, regocijándose por la ocupación de nuestra tierra, echó sal sobre nuestras heridas. La narrativa sionista estuvo incrustada en sus mentes por mucho tiempo, así el verdadero agresor y la verdadera víctima intercambiaron lugares en sus mentes.

Como respuesta, se conformó en América del Norte [la asociación] Graduados Universitarios Árabe Americanos (AAUG) por iniciativa del profesor Ibrahim Abu Lughod, con el objetivo de educar al público occidental sobre Palestina. Todos nos unimos. Ibrahim le pidió a Edward que escribiera un artículo, como especialista en literatura, sobre "la imagen de los árabes y musulmanes a los ojos occidentales". Ibrahim me dijo después que Edward le llevó un artículo de lo más elocuente. Diez años más tarde, en 1978, apareció el trascendental libro de Edward Said, Orientalismo, que sigue siendo un hito hasta hoy.

Desde entonces, Edward Said participó en todas las actividades palestinas, defendiendo incansablemente los derechos palestinos.

Apenas un mes después de [los Acuerdos de] Oslo, Edward dejó en evidencia la falacia y el engaño de los acuerdos en un artículo de LRB [London Review of Books] que sigue teniendo vigencia al pie de la letra hasta hoy. En el 50° aniversario de Al-Nakba, Ibrahim y yo escribimos una declaración firmada por 1000 palestinos de todo el mundo, denunciando [los Acuerdos de] Oslo y afirmando el Derecho al Retorno. Edward me escribió, en medio de su tercera ronda de quimioterapia, sugiriendo que deberíamos ver a Kofi Anan, el Secretario General de la ONU, para entregarle la petición. En el año 2000, participamos en una conferencia en Boston defendiendo el Derecho al Retorno, la primera víctima del engaño de Oslo.

Organizamos otra conferencia internacional de palestinos en Londres en octubre de 2003. Edward la siguió con interés a pesar de su enfermedad.

Me escribió esto:

"Estoy en casa o en el hospital, bastante enfermo y recibiendo tratamiento y pasando un mal rato, aunque todavía puedo escribir y, supongo, pensar. En cuanto a la reunión que mencionas ¿no podemos empezar? Creo que es sumamente importante".

Lamentablemente, falleció menos de un mes antes de celebrar nuestra conferencia. Estuvo presente, en la conferencia y desde entonces en nuestra vida palestina, en todo menos físicamente.

En cuanto a mi conexión con Australia, es de larga data. Aunque como dije nunca había estado en Australia, Australia vino a mí.

Me contó mi padre que en el verano de 1916 aviones aliados les lanzaron folletos en los que les prometían libertad e independencia si se unían a la guerra contra los turcos. Pero no dijeron que, al mismo tiempo, dos diplomáticos, el británico Mark Sykes y el francés François Picot, se amontonaron en una habitación con el mapa de Medio Oriente desplegado sobre la mesa, planeando cómo repartir nuestra tierra entre ellos.

Lo que nuestro pueblo supo y vio es que soldados del imperio británico entraron a Palestina.

En la primavera de 1917, el ejército británico, bajo el curioso nombre de Fuerza Expedicionaria Egipcia, avanzó para ocupar Palestina. Fracasaron dos veces en apropiarse de Gaza, sufrieron decenas de miles de víctimas, a pesar de que bombardearon Gaza con gases venenosos. Tuvieron que pensar en un nuevo plan de ataque.

Si miran los mapas de la Primera Guerra Mundial en los archivos del ANZAC [Australian and New Zealand Army Corps – Cuerpos del Ejército Australiano y Neozelandés] en Canberra, verán el nombre de mi tierra: Abu Sitta. Desde esta ubicación, el 4° Regimiento de Caballería Ligera marchó hacia el este toda la noche en una nueva línea de ataque. Rodearon Bir As-Sabaa [Beersheba] desde el este, donde menos se los esperaba.

Bir As-Sabaa cayó a las 6 de la tarde del miércoles 31 de octubre de 1917. Fue la primera victoria británica en el umbral de Palestina después de dos grandes fracasos, en Iraq y en Galípoli, Turquía. Nuestra aparente alegría por ser liberados del dominio turco en Palestina y nuestra impaciencia por el cumplimiento de la promesa de los Aliados de traer libertad e independencia para Palestina, todo ello se convirtió en una pesadilla. A la mañana siguiente, cuando el General Allenby envió su telegrama de victoria a Londres, Balfour, el Ministro de Relaciones Exteriores británico, abrió su cajón, sacó el escrito acordado meses antes con los sionistas y firmó su infame declaración el 2 de noviembre de 1917. Un documento vergonzoso y traicionero, que regala lo que no le pertenece, a quienes no tienen derechos, a espaldas de los legítimos propietarios de la tierra.

Desde entonces Palestina sufrió cien años de guerras, muerte y destrucción, sin final a la vista.

30 años después de la Primera Guerra Mundial, en 1948, yo tenía 10 años y estaba en la escuela primaria, en el internado de Bir As-Sabaa, a cien metros del poste donde los australianos izaron la bandera británica y bajaron la bandera turca, después de 1.400 años de gobierno árabe e islámico.

Al lado de mi escuela está el Cementerio de Guerra donde fueron enterrados 31 de los 800 soldados caídos del regimiento del ANZAC. En la puerta del cementerio había una placa de mármol con estas palabras talladas:

“La tierra sobre la que se encuentra este cementerio es una concesión gratuita del Pueblo de Palestina, al que le fue entregada por la Municipalidad de Bir As-Sabaa…”

Era un municipio palestino y su alcalde era palestino, el sheikh Freih, que tuvo un papel importante en la victoria del ANZAC. Volveré sobre esto después.

Una mañana, a principios de abril de 1948, el maestro nos reunió y nos dijo que los judíos estaban masacrando a los palestinos de Deir Yassin y atacando muchas aldeas en los alrededores de Yaffa y Haifa. "No tengo manera de protegerlos. Tienen que volver con sus familias", dijo.

El maestro no sabía, por supuesto, que esa era la semana en la que Ben Gurion ordenó el inicio de Plan Dalet. No sabía que ese era el comienzo de la invasión sionista a Palestina.

Nosotros tampoco sabíamos, en ese momento, sobre la magnitud de ese ataque. En cuanto a mí, nunca antes había visto un judío. Oímos que estaban en algún lugar alrededor de Yaffa y Haifa, donde habían desembarcado, en nuestras costas. Oímos que tenían sus propias organizaciones militares. Oímos que venían de diferentes países y hablaban una variedad de idiomas y usaban una variedad de uniformes extraños. Que no todos tenían la misma apariencia. Que tenían ametralladoras y tanques, y nosotros no teníamos.

Como niño que era, me pregunté ¿quiénes son esas personas? ¿Por qué vinieron de lejos a matarnos, robar nuestra tierra y destruir nuestra vida?

Pero tenía una tarea más urgente. Me dejaron en la escuela con dos alumnos de mi edad y tuvimos que buscar la forma de regresar a nuestras casas, a 45 km de distancia. Nos habían dicho que jeeps judíos estaban bloqueando el camino hacia nuestras casas. Que sus patrullas iban en jeeps con ametralladoras explorando una amplia zona; que disparaban a cualquiera que encontraban en su camino.

El viaje desde la escuela a mi casa pareció una eternidad. Éramos niños y tuvimos que caminar toda esa distancia. Finalmente, llegamos a mi casa en Al-Main. Tuve que hacer tres días de reposo, en cama. Mi historia ya fue contada en detalle.

Si pensé que estaba a salvo, me equivoqué. Seis semanas más tarde, el día que Ben Gurion declaró su Estado, el 14 de mayo, fuimos atacados en Al-Main por la Haganah [una de las organizaciones armadas de los sionistas] en mitad de la noche. Vimos los faros de 24 vehículos blindados acercándose a nosotros. Un monstruo de 48 ojos nos enfrentó con el amenazante rugido de sus motores. Los niños y las mujeres nos escondimos en un barranco cercano. Vi el destello de las bombas y el humo subiendo desde nuestras casas demolidas, desde la escuela que mi padre construyó en 1920, desde nuestro pozo de agua y nuestro molino a motor.

Cuando el sol salió, vimos los escombros de toda nuestra existencia física, en los restos incendiados de las casas. Vimos los cadáveres de los asesinados. Ese día, Ben Gurion y sus colonos polacos declararon su Estado de Israel, en mi patria.

Ese día, me convertí en refugiado. A partir de ese día, comencé el viaje de mi vida por la Ruta del Retorno a Casa. Y sigo caminando por esa ruta, por la que llevo 26.000 días y noches. No me rindo ni me rendiré nunca. Hasta que retornemos.

***

Al-NAKBA

Señoras y señores:

Voy a contárselos lo más claramente posible. La Nakba palestina es insuperable en la historia.

Para un país, como Palestina, ser invadido y ocupado, vaciado de su pueblo, arrastrado a campamentos de refugiados, sistemáticamente arrasadas sus referencias físicas y culturales, apoderada y renombrada su geografía, borrada su historia de todos los registros, expropiado su patrimonio como si le perteneciera al invasor, aclamada su destrucción como un acto milagroso de Dios y como una victoria de los pocos buenos sobre los muchos salvajes, todo hecho de acuerdo a un plan premeditado fuera del país, meticulosamente ejecutado, apoyado por potencias coloniales en todos los ámbitos; prohibido el rechazo a esos actos contrarios al Estado de derecho y prohibidas las palabras que dicen la verdad y prohibidos los gritos de las víctimas clamando justicia, como si se tratara del eterno pecado del antisemitismo, y todo ello mantenido no por el breve período de una guerra, sino durante siete décadas y aún continúa... todo eso es absolutamente insuperable en la historia. Ningún proyecto colonial ha estado plagado por tanta falsificación y desinformación deliberada como el caso de Palestina.

Reflexionen sobre estas afirmaciones:

Palestina es una tierra sin pueblo. Dios nos dio la tierra. Estuvimos allí hace 2000 años, ahora decidimos regresar. Gran Bretaña decretó que Palestina es nuestro hogar nacional. La ONU decretó lo mismo. Ejercemos nuestra autodefensa. Los refugiados palestinos se fueron por órdenes árabes. No hubo masacres ni limpieza étnica. Hoy no hay ocupación.

Realmente dan vértigo. Ninguna de estas afirmaciones es cierta.

Esa es una de las razones por las que la justicia es esquiva hasta ahora. El derecho internacional y un sinfín de resoluciones de la ONU llevan mucho tiempo pidiendo justicia en Palestina. La resolución sobre el derecho al retorno fue reafirmada más de 130 veces, la resolución más antigua de la historia de las Naciones Unidas. ¿Por qué entonces este conflicto, que se trata realmente de una invasión sionista, sigue causando víctimas casi a diario? ¿Por qué la Nakba continúa después de 70 años?

Comenzó hace 100 años, con la traicionera declaración de Balfour. Un falso pagaré. Si alguien hiciera algo así ahora estaría tras las rejas.

A pesar de la confabulación británica durante los 30 años del Mandato, los sionistas sólo pudieron adquirir el 6% de Palestina. Al final del Mandato, y bajo una fuerte presión estadounidense, la ONU aprobó una resolución sobre la partición de Palestina: 55% para los nuevos colonos judíos europeos y 45% para la población palestina mayoritaria. El plan de partición de Naciones Unidas es sólo una recomendación; no tiene autoridad jurídica. Cuatro meses después, la ONU y Estados Unidos abandonaron el plan a favor del fideicomiso de la ONU. Los medios sionistas nunca dicen que el Plan de Partición fue abandonado.

Ante esto, Ben Gurion se enojó. Envió a su milicia, la Haganah, a atacar Palestina según el llamado Plan Dalet.

Así comenzó la invasión sionista a Palestina. En seis semanas, desde el 1 de abril hasta el 14 de mayo de 1948, la Haganah se apoderó de lugares importantísimos de Palestina e implantó Israel sobre el terreno, después de que Herbert Samuel (1920-1925), 28 años antes, sentara sus bases legales [la estructura administrativa del “Estado” judío].

En esas seis semanas, 220 aldeas, incluidas la mayoría de las ciudades, fueron atacadas y despobladas, casi la mitad de todos los refugiados palestinos fueron expulsados y se cometieron 22 masacres, de 50 que tuvieron lugar en el transcurso de la Nakba. Durante esas mismas seis semanas, nueve brigadas [sionistas] llevaron a cabo 17 operaciones militares. En todos los ataques tuvieron una superioridad numérica de hasta 10 contra 1. En total, Israel montó 31 operaciones militares para ocupar varias regiones de Palestina aumentando así su control de Palestina del 6%, al final del mandato, al 78%, a mediados de 1949.

Eso fue antes de la implantación de Israel, antes de que los británicos abandonaran Palestina, antes de que cualquier soldado árabe entrara a Palestina para salvar a los palestinos. Esa fue la verdadera invasión de Palestina. Fue una invasión sionista. Entonces, ¿estaba Israel ejerciendo su autodefensa? ¿O fue el agresor?

La expulsión continuó. De la expulsión de la mitad de los refugiados, a la expulsión total de refugiados que provenían de 560 pueblos y aldeas: la mayor y más larga y continua operación de expulsión en la historia de Palestina.

Esto fue la Nakba. Una expulsión a esta escala no podía ocurrir sin masacres.

Ustedes conocen una de ellas: Deir Yassin. Esta es otra: Tantura. Las fuerzas israelíes atacaron la aldea. 240 agricultores fueron llevados a cavar zanjas, arrojados en las zanjas y asesinados a tiros. Esa fue una de las 50 masacres de 1948.

Los sobrevivientes fueron llevados a 17 campos de concentración y trabajo forzado, según documentos de la Cruz Roja. Sí, civiles fueron llevados a campos de concentración.

Este desplazamiento masivo es un grave crimen de guerra. Pero negarles su derecho al retorno a sus hogares es otro crimen de guerra. Los crímenes de guerra nunca se detuvieron. Las víctimas siempre fueron los refugiados, aquellos que fueron expulsados y nunca dejaron de exigir su derecho a retornar a su casa.

Durante la última gran ofensiva israelí contra la Franja de Gaza, en agosto de 2014, la tercera en seis años, francotiradores israelíes hirieron a 1.700 manifestantes en un solo día.

Este hecho fundamental es la causa original del sufrimiento en la región. Este hecho es imposible de ignorar.

Cómo Revertir el Crimen de Guerra y la Perpetua Limpieza Étnica

El derecho internacional permanece como un testigo solitario de todo esto.

En todos los artículos, convenios y tratados, nacionales y regionales, del derecho internacional que puedan imaginarse, el derecho de las personas desplazadas a retornar a sus hogares es sagrado. Los refugiados palestinos recibieron la aseveración más constante de este derecho.

Por lo tanto, hay un punto muerto: entre la determinación palestina de retornar a casa y las guerras israelíes para negarles el retorno. Que sólo puede ser eliminado mediante la aplicación del derecho internacional y el fin de la limpieza étnica.

Sostengo aquí que no hay ninguna razón demográfica, geográfica, jurídica, logística o económica que justifique la negación del derecho de los refugiados a retornar a casa. El único obstáculo son las políticas racistas del colonialismo. Y es hora de abolirlas.

Avances Positivos

Demos un paso adelante y empecemos a planificar el retorno de los refugiados. Primero, tenemos que trazar el mapa de la Futura Palestina, del aspecto que tendrá. Para ello debemos examinar tres elementos:

1. La población
2. El territorio
3. El derecho aplicable

Los dos últimos, la propiedad de la tierra y el derecho aplicable, están suficientemente documentados. Lo que debemos examinar cuidadosamente es la población.

La población es la siguiente: los palestinos que permanecieron en Palestina y los repatriados, que ahora son refugiados. Y además, hay una población judía.

Distribución de la Población Actual Dentro y Fuera de Palestina (Cifras de 2008)

La Palestina actual está dividida en tres regiones: “Israel” [Palestina ocupada desde 1948], Cisjordania y Gaza, que tienen una población total de alrededor de 10,5 millones (cifras de 2008). 4,7 millones de palestinos y 5,8 millones de judíos.

Palestinos y Judíos dentro y alrededor de Palestina

El número de judíos incluye a todos los que no son palestinos, a saber, 300.000 trabajadores extranjeros de Tailandia y Rumania (en la franja azul, arriba) y 1.000.000 de rusos (a continuación en la franja azul) de los cuales alrededor del 40% no están certificados como judíos por las autoridades religiosas. La paridad numérica entre palestinos y "judíos" no es importante en sí misma. Lo importante es la concesión de privilegios a los judíos y la negación de derechos a los palestinos.

Esto se hace más claro si examinamos la cifra de los palestinos. De los 4.700.000 palestinos en suelo de los palestinos, alrededor de la mitad (2.230.000) son refugiados (en la franja roja con puntos negros).

La mayor parte de los refugiados (5.400.000) están fuera de Palestina, en su mayoría en un estrecho anillo a lo largo de las fronteras de Palestina. En total, 6.770.000 palestinos son refugiados registrados en la UNRWA y no registrados, lo que representa dos tercios de los palestinos, el mayor porcentaje de refugiados de cualquier país y en cualquier época.

La cuestión ahora es la siguiente:

Si el derecho internacional respalda sólidamente el derecho al retorno,
Y si los palestinos nunca han abandonado su derecho al retorno,
¿Pueden regresar en persona?
Los europeos me dicen: ¿Cómo puedes hacer eso sin crear una Nakba judía?
Esa es una pregunta inmoral o tal vez racista.
Si un ladrón entra a tu casa a punta de fusil y mata a tu padre y arroja a tu madre fuera de la casa, y después trae a sus primos a vivir en tu casa, ¿deberías darle tu casa y quedarte en un campamento de refugiados?

La respuesta es clara. Sin embargo, yo estoy demostrando que esta pregunta es innecesaria.

Distribución Actual de la Población Palestina en Palestina

Actuales ocupantes de las aldeas:

Podemos identificar las siguientes regiones porque tienen características similares:

1. Región de Galilea
2. Región Costera, entre Haifa y Yaffa
3. Región Central, que contiene Tel Aviv y la concentración judía
4. Sur 1, correspondiente al distrito de Gaza
5. Sur 2, correspondiente al distrito de Bir As-Sabaa.
(Sur 1 y 2, conforman el distrito Sur)

Los mapas muestran que, salvo el distrito de Bir As-Sabaa, hay 246 aldeas palestinas en cuyos terrenos no viven judíos hasta hoy y 272 aldeas donde viven pocos judíos, menos de 5.000 judíos en total. Los mapas muestran estos terrenos en verde. El distrito de Bir As-Sabaa está prácticamente vacío, salvo en las ciudades palestinas repobladas. Este sorprendente resultado se mantuvo oculto para desalentar el retorno de los refugiados.

Los terrenos que los judíos adquirieron durante el Mandato se muestran en azul y hoy están completamente poblados. Las ciudades, mixtas o no, se muestran en marrón. A diferencia de las aldeas palestinas despobladas, que fueron totalmente destruidas por Israel, la destrucción en las ciudades se limitó a los barrios antiguos. Las ciudades se han expandido debido a la afluencia de inmigrantes [judíos]. Muchas todavía conservan un número considerable de palestinos.

Las aldeas palestinas que tienen más de 30.000 judíos se muestran punteadas. Son pocas y evidentemente contiguas a las zonas judías. Así que si ahora repoblamos las aldeas palestinas con el retorno de los refugiados, no encontraremos ningún problema importante. En Galilea, el Pequeño Triángulo y Bir As-Sabaa, ya hay una población palestina considerable, dispuesta a dar la bienvenida a sus familiares y amigos.

Incluso si se añade la población judía actual, en proporción a su tamaño, la misma conclusión sigue siendo válida; el retorno es factible y, por supuesto, legítimo.

De lo anterior se desprende claramente que no hay ningún problema demográfico en el retorno de los refugiados. Además, no existen razones jurídicas, geográficas ni históricas para impedir el retorno, salvo un obstáculo importante: las políticas sionistas, racistas y de apartheid [segregación].

Distribución de la Población Judía Israelí

Los judíos viven en 924 localidades con una población total de 5.509.778 habitantes, dentro de la línea del armisticio de 1949 [también llamada Línea Verde]. La distribución de esas localidades es reveladora. Sólo 14 de ellas tienen una población de más de 100.000 habitantes, 12 de ellas tienen una población de entre 50 y 100.000 habitantes, y 29 tienen entre 20 y 50.000 habitantes. Eso significa que el 87% de los judíos viven en 55 localidades, el 5% del total de localidades. Ocupan una superficie de 1.400 km2, el 6% de la superficie de “Israel”. Es interesante observar que esta superficie donde ahora vive la mayoría de los judíos, es casi la misma que ocupaban durante el Mandato Británico.

Los restantes asentamientos son muy pequeños. Por ejemplo, la población de kibutz [granjas colectivas] y moshav [cooperativas de granjas individuales] es de 390.542 habitantes que viven en 638 asentamientos, excepto el distrito de Bir As-Sabaa. El propósito original de estos pequeños asentamientos era en realidad retener, y arraigarse en, los terrenos de los refugiados para impedir su retorno. El kibutz original consistía en 30 a 50 soldados en un puesto militar fortificado que actuaban como agricultores en tiempos de paz y como base de guarnición en tiempos inestables. La contribución de kibutz y moshav a la agricultura no supera el 1,5% del PIB de Israel, pero consumen el 70% del agua.

Uso de la Tierra

De esto no les han hablado nunca antes. Pero ya se anunció en el relevamiento multiespecializado israelí, realizado en 1995 y titulado “Israel 2020”.

Por lo tanto, es posible concretar el retorno de los refugiados sin grandes desplazamientos de los ocupantes de sus casas.

Factibilidad del Retorno

Fases del Retorno:

Examinaremos ahora el plan de retorno aun con más detalles. Hay que consideras tres temas:

* Primero, los refugiados de zonas rurales son el problema más urgente y pueden ser fácilmente repatriados.
* Segundo, zonas de concentración judía.
* Tercero, población urbana en las ciudades. Hay 18 ciudades clasificadas como sigue:

- 3 ciudades costeras con población mixta (Yaffa, Tel Aviv y Haifa);
- 2 ciudades antes mixtas y ahora judías (Tiberíades y Safad);
- 3 ciudades antes palestinas y ahora mixtas (Akka, Lydd y Ramle);
- 4 ciudades antes palestinas y ahora judías (Baysan, Bir As-Sabaa, Al-Majdal –Asqalan- e Isdud –que era una aldea);
- 2 ciudades antes y ahora palestinas (Shafa Amr y Nazaret);
- 3 ciudades palestinas sobre la línea de armisticio que perdieron sus territorios (Gaza, Tulkarem y Qalqilia); y la parte oeste de la ciudad de Jerusalén, antes mixta y ahora judía.

Comencemos con el retorno de los refugiados provenientes de zonas rurales. Podemos distribuir su retorno en etapas, así: el sur en dos etapas, Galilea en una etapa y Palestina central en una etapa.

Retorno de los Refugiados de Gaza

Los refugiados en la Franja de Gaza están en la situación más trágica. Nos ocuparemos primero de aquellos cuyas casas [de origen] están a una distancia de entre 60 y 140 km (Sur 1 y 2), [respecto a su actual ubicación].

Los habitantes originarios de la mayoría de las aldeas despobladas de esta zona se refugiaron en la Franja de Gaza, que alberga a los habitantes de 247 aldeas, pero una cantidad considerable de los de esta región fueron a Jordania [y Cisjordania]. Sin embargo, el retorno de la población de estas aldeas debe hacerse simultáneamente desde la Franja de Gaza y Jordania [y Cisjordania].

Lo mismo podemos repetir para el retorno a las aldeas de Galilea, [que actualmente están] a una distancia de entre 230 y 300 km.

El retorno de los refugiados de Galilea

Repatriar a los refugiados rurales en estas etapas será una enorme contribución y difícilmente afectará a los ocupantes judíos actuales.

De este modo, podríamos organizar el retorno de tres cuartas partes de todos los refugiados sin desplazar significativamente a los ocupantes. Los residentes de kibutz pueden alquilar algunas tierras agrícolas a sus propietarios legales, o dedicarse a la industria y el turismo, lo que requeriría una pequeña superficie de terreno.

El retorno a las aldeas rurales de la región central a 170 y 230 km de distancia no es sencillo por dos razones. Una, es que en la costa está concentrada la población judía. Y dos, que hay aldeas palestinas aún existentes en esta región. Esto se puede resolver mediante la creación de cantones judíos independientes.

Detalles del Cantón Urbano Judío

Como se indicó anteriormente, la concentración de la población judía es principalmente urbana dentro de aproximadamente la misma zona a la que llegaron los primeros inmigrantes [judíos, desde Europa] durante el Mandato Británico. Podemos dividir esto en tres cantones: cantón central, alrededor de la metrópolis de Tel Aviv; cantón norte, alrededor de Haifa; y cantón de Jerusalén. El cantón de Jerusalén necesita un tratamiento político, histórico y demográfico especial del cual no nos ocuparemos aquí.

Cantón Central

El cantón central, Cantón 1, exclusivamente judío, se puede dividir en tres sub-cantones, todos están en tierras adquiridas por judíos, y en el mapa se muestran en azul. El C11, es el cantón de Tel Aviv, el C12 el de Rishon Le Zion, y el C13 el de Herzliya. Para garantizar la continuidad física entre estos tres cantones, algunos terrenos de aldeas palestinas, en negro en el mapa, se agregan a estos cantones. Las ciudades se muestran en marrón. Los terrenos palestinos con nueva población judía de más de 30.000 habitantes se muestran punteados. El cantón 1 está dividido en tres partes para permitir la circulación en las aldeas palestinas. Podemos ver que las áreas de mayor acumulación generalmente están en las zonas judías y alcanzan parcialmente zonas palestinas. En esta zona especialmente atestada, hay alrededor de dos docenas de pueblos despoblados (el 4% de los 560) que están sobre-construidos.

Será absolutamente necesaria la proximidad pacífica de la población entre la ciudad de Yaffa y las aldeas de Yaffa, por un lado, y las tres ramas del cantón central. Hay una población judía de más de 30.000 habitantes en los terrenos de algunas aldeas de Yaffa. Este pequeño número podría alquilar alojamiento o mudarse a uno de los cantones judíos.

***

Reconstrucción de las Aldeas Destruidas

Los refugiados podrían ahora retornar a las aldeas destruidas.
Si se fijan en esta imagen de Google verán campos rurales israelíes. Parece muy inocente, pero esconde un crimen de guerra. Aquí está la tumba de una aldea destruida:

Se trata de Beit Jirja, un pueblo del distrito de Gaza, al sur de Palestina. Sus habitantes están ahora refugiados en la Franja de Gaza [la “Franja” es lo que quedó de Gaza, después de que los sionistas ocuparan 190 km2 de este distrito, en 1948]. Los jóvenes que provienen de esta aldea van a manifestarse frente al alambre de púas que los separa de sus hogares. Ellos son asesinados o mutilados por francotiradores israelíes. Pero no todo está perdido.

Aquí está Beit Jirja, volviendo a la vida otra vez:

Hemos identificado a los propietarios de cada casa por su nombre y en qué campamento de refugiados viven hoy él y su familia, y en la mayoría de los casos su lugar de origen está a la vista o, a lo sumo, a un corto viaje en autobús.

Los israelíes han ocultado una tremenda realidad: que la mayoría (más del 85%) de los terrenos de la aldea permanecen vacíos.

Ahora estamos listos para traer de vuelta a los refugiados. Tenemos una base de datos que nos permite saber quiénes son los refugiados, en qué lugar de los mapas del exilio están y cuáles son sus aldeas de origen.

Comenzaremos con una aldea, Qula, en el distrito de Ramle:

Localización de Qula: Primero identificamos Qula desde nuestra base de datos. La ubicamos en el mapa, antes de 1948 - después de 1948.

¿Dónde está la población de Qula hoy? ¿En qué campamento de Jordania? ¿Cómo pueden llegar a casa? ¿Por qué caminos?

Ahora ubicaremos a una familia en el campamento de Muzdar, en Jordania. Conocen su casa. Pero está destruida. ¿Quién la reconstruirá? La nieta, Rola:

De la misma manera, podemos vaciar el campamento Al-Bass, en Líbano. Podemos vaciar el campamento de Muzdar, en Jordania. Podemos vaciar el campamento de Al-Nuseirat, en Gaza.

Cuando retornen, podrán comenzar a reconstruir sus aldeas destruidas. Hemos iniciado un plan para ello, hace 5 años.

Primera documentación:

Israel aplicó un plan sistemático de destrucción de todas las aldeas para negar a los refugiados el retorno.

Tratamos de recopilar toda la información que pudimos encontrar sobre las aldeas destruidas: fotos aéreas, relevamientos del Mandato, álbumes de la aldea y bocetos de los aldeanos.

Luego identificamos, en la medida de lo posible, los nombres de los propietarios de las casas. Digitalizamos todo eso y creamos un mapa coherente del pueblo.

Luego revisamos el sitio actual desde imágenes satelitales. A continuación comenzamos un concurso anual entre estudiantes palestinos de arquitectura para reconstruir sus aldeas, que contó con un jurado internacional.

He aquí nueve ejemplos:

El retorno se puede hacer en etapas, el más espectacular es el retorno de los refugiados desde Gaza, seguidos por los de Jordania.

Ahora toda la logística está preparada.

El costo de la repatriación puede estimarse con los datos de este cuadro.


El monto necesario es relativamente pequeño y puede compensarse con la indemnización a la que tienen derecho los palestinos desde Al-Nakba. La reconstrucción de las aldeas destruidas puede ser ejecutada por ingenieros y mano de obra palestina con bastante facilidad, ya que muchos de ellos han construido proyectos similares o mucho más grandes en el Golfo. Vale la pena señalar que el costo de la reconstrucción es una pequeña fracción de la ayuda que Estados Unidos y la Unión Europea entregan a Israel. Además, este costo de construcción se invertirá sólo una vez, no anualmente como es el caso de la ayuda a Israel. La UNRWA debería poder supervisar la repatriación, con su personal predominantemente palestino, por un período de hasta ocho años. La ley en estas circunstancias debe basarse en la democracia y la justicia, y prohibir, so pena de castigo, cualquier recurso al racismo, el apartheid y la discriminación. El determinante clave es la defensa de los derechos humanos y los principios de la justicia.

Conclusión y Otra Vez ANZAC

Volvemos a Australia. Una reseña histórica puede valer por mil discursos.

Damas y caballeros:

Las heridas de Palestina siguen sangrando. Recuerdan mi historia sobre la conquista australiana de Bir As-Sabaa y nuestras esperanzas de liberación, libertad e independencia, sobre mi escuela y su vecino, el cementerio de guerra para el ANZAC.

Bien, los australianos volvieron a Palestina en 1940 a socorrer al ejército británico, luego quedaron atrapados en el desierto occidental egipcio contra el ejército alemán dirigido por el general Rommel. Vinieron a defender Palestina contra un posible ataque alemán. Fueron bien recibidos por los palestinos.

Aquí está Arthur Samuel Allen (1894-1959), comandante de las fuerzas australianas, recibido por notables palestinos en Gaza.

Y hay más sobre esta historia.
Este es el general Allen inspeccionando sus tropas en Camp Hill 69.

¿Y dónde quedaba Camp Hill 69? Fue instalado sobre terrenos de la aldea de Beit Jirja. Aquí está la aldea y aquí el campamento:

¿Qué pasó con la aldea y con el campamento en 1948? Fuerzas sionistas atacaron la aldea, la destruyeron y expulsaron a su población. Ahora están refugiados en Gaza. ¿Y el campamento? Israel se lo apropió completo, con todo lo que tenía dentro.

Y hay aún otro giro trágico de los hechos. La bienvenida que los palestinos dieron a los australianos en 1917 y 1940 no fue retribuida.

Imaginen cómo me sentí, como hijo de Palestina y de Bir As-Sabaa, cuando leí la noticia sobre la celebración conjunta israelí-australiana. Sí, celebración.

En noviembre de 2010 Australia e Israel celebraron el 93° aniversario de la ocupación de Bir As-Sabaa en 1917.

Una formación simbólica de la 4a Brigada de Caballería Ligera desfiló en las calles de Bir As-Sabaa. La embajadora australiana dijo que su país tenía un vínculo especial con la ciudad israelí. ¡La ciudad israelí!

¿A quién se dirigían estos honores? Era de esperar que sea en memoria del hombre que hizo posible la victoria de ANZAC. Aquí está, fue el sheikh Freih Abu Middein, condecorado con la Orden del Imperio Británico. El hombre que se convirtió en el primer alcalde de Bir As-Sabaa:

Pero no, no fue al sheikh Freih ni a ninguno de sus sucesores palestinos.

Fue a un reciente inmigrante judío, probablemente de un shtetl [pueblito] de Europa del Este, llamado Ruvik Danilovich. Se convirtió en alcalde de Bir As-Sabaa. Dijo que el acto “simboliza la fe y la lucha continua por la libertad y la independencia”. ¿En serio?

El golpe de gracia vino del rabino Raymond Apple, rabino mayor de la Fuerza de Defensa Australiana.
Dijo, sin una pizca de ironía, “Israel merece un Premio Nobel por su inagotable dedicación a la humanidad frente a los insultos y las mentiras”.

Pero yo tengo fe, inquebrantable fe, de que la Marcha de la Justicia llegará a su destino. Tengo fe de que este niño retornará a su hogar:

A pesar de todo este aplastante poder contra personas indefensas, no ha logrado en siete décadas romper su voluntad o demoler su espíritu.

Al contrario, el pueblo palestino creció en población de 1,5 millones en 1948 a 13 millones en la actualidad y llegará a 18 millones en 2030, la mitad de ellos sobre el suelo de Palestina. Y la otra mitad dispersos.

Su dispersión alrededor del mundo creó una mini Palestina en muchos países, incluyendo este país. Hay pocas universidades en el mundo occidental que no tengan un profesor palestino. Hay incluso algunos legisladores palestinos en parlamentos de varios países.

Su dispersión por el mundo llevó con cada uno una vela, iluminando la verdad sobre la oscuridad de su destino, maliciosamente propagada por el sionismo. Sí, la luz de las velas es pequeña y el poder de la oscuridad es mucho mayor. Pero que haya muchas velas por todas partes, sostenidas por cada persona de conciencia.

No hay fuerza que pueda reprimir la lucha del espíritu humano por la libertad. Y el derecho al retorno es sagrado para los palestinos. Es legal de acuerdo a todos los principios del derecho internacional y, como han visto, es factible y además, inevitable.

Entonces, trabajemos todos juntos para que Palestina y su gente sean libres.

Gracias.

 
Notas:
* (Entre paréntesis): Aclaraciones del autor
* [Entre corchetes y en cursiva]: notas del traductor
 
Fuente:
http://www.plands.org/en/articles-speeches/speeches/2019/the-edward-said-memorial-lecture-australia
Traducción: Bea Esseddin/Dic-2019
 
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