Enlaces   Contacto    
Portada Refugiados Ocupación Prisioneros

Artículos Reportes Entrevistas Declaraciones Documentos Galería Multimedia

Sitio de la Estrella
La Web
 
 
 
 
REFUGIADOS
 
El Fondo Nacional Judío como herramienta de colonización
Salman Abu Sitta
20 de julio 2016

El Fondo Nacional Judío–FNJ (o Keren Kayemet LeYisrael–KKL) es una herramienta de colonización única. El adjetivo “único” suele asociarse con una distinción positiva, no en este caso.

Los proyectos europeos de colonización son abundantes y están llenos de ejemplos de brutalidad, maldad y despojo. Algunos incluso apelan a Dios y afirman que la divinidad ha sancionado sus asesinatos y saqueos. Esto y mucho más, ha sido utilizado por el FNJ.

Algunos ejemplos:

Los franceses colonizaron Argelia durante unos 150 años. Su política fue convertir a los argelinos en ciudadanos franceses. Asesinaron brutalmente a quienes se rebelaron contra ellos. Usaron a los argelinos como mano de obra barata y robaron algunas de sus propiedades en beneficio de colonizadores seleccionados (llamados Pies Negros).

Los holandeses en Indonesia (que denominaron Indias Orientales Holandesas) hicieron lo mismo pero se mezclaron con los “nativos” y se casaron entre sí.

Los holandeses en Sudáfrica (llamados ‘afrikaans’ o boers) llevaban el arma en una mano y la Biblia en la otra y usaron ambas para matar a los africanos y despojarlos de las propiedades elegidas, los usaron como mano de obra barata y los confinaron en enclaves segregados.

Los británicos en la India tuvieron un simple objetivo principal: ganancias económicas. Además de eso, mantuvieron la propiedad, población, regímenes locales, cultura y lenguas de los indios casi intactos, excepto en la medida en que interferían con su objetivo.

Los colonizadores europeos en América del Norte y Australia llegaron en varias oleadas desde diversos países europeos con diversos objetivos que incluían huir de la persecución religiosa, practicar el puro colonialismo y por aventura o, como en Australia, llegaron encadenados como delincuentes condenados. Gradualmente expandieron geográfica y temporalmente su influencia por el continente. Este vasto continente era mucho más grande que su ambición y su codicia, a pesar de lo cual asesinaron a millones de “nativos” y se apoderaron de sus propiedades.

La singularidad del FNJ se destaca en muchos aspectos aunque su objetivo es básicamente el mismo: colonizar.

Primero, el FNJ es un arma del sionismo, que utilizó a Dios como primer colonizador. Según los sionistas ateos, Dios les dijo que vayan a colonizar Palestina, como un regalo de Dios, por encima de las cabezas de los palestinos, habitantes naturales del país. Otros colonizadores no fueron tan brutos como para reclutar a Dios de esta manera.

Hay muchas más diferencias. Los beneficiarios del botín y el saqueo en Palestina no fueron unos pocos colonos europeos seleccionados ni dependencias coloniales que desaparecerían después del fin de la colonización. El beneficiario, para el FNJ, es un imaginario y nebuloso organismo, que no muere ni desaparece, llamado “el pueblo judío”. Se afirma que este organismo está representado por una administración no elegida universalmente por “el pueblo judío” cuya existencia, distinta a la de los adherentes al judaísmo como religión, no tiene significado jurídico alguno. Por lo tanto, los reales beneficiarios del FNJ son personas que representan a un organismo imaginario. El período de su posesión de la tierra es “eterno”, dicen, es decir que los poseedores de la propiedad se supone que no mueren ni se marchan. De hecho, los reales beneficiarios lo hacen.

Otros colonizadores, al final de su permanencia, regresan a Francia, Inglaterra u Holanda. Los colonizadores sionistas podrían regresar a muchos países de Europa y a Estados Unidos. Su origen es multinacional. Esto es muy útil para ellos. Mientras que siempre pueden alegar que tienen otra nacionalidad, es decir israelí, también pueden alegar, cuando las cosas van mal, como lo hacen algunos ahora, que son británicos, franceses, holandeses, etc. Esta característica única fue negada a los pobres antiguos colonizadores en Argelia y Ciudad del Cabo.

Ninguno de los antiguos colonizadores tenía un gran plan para colonizar un país. Lo hicieron a los tropiezos. Aprendieron sobre la marcha. Desarrollaron planes mayormente en el campo de la experiencia directa.

El sionismo tenía un gran plan tramado desde antes de poner un pie en Palestina. Fue desarrollado con intención premeditada. Buscó para su plan el apoyo de las ya consolidadas potencias colonialistas de la época. La mayoría se negó a ayudar al sionismo hasta que Gran Bretaña adoptó sus planes en 1917. Desde entonces, las demás potencias colonialistas siguieron a Gran Bretaña con indecente prisa. Ahora se pisan los talones entre sí para apoyar la colonización de Palestina, para no ser menos, excepto los miembros del congreso de EEUU que, a la menor provocación, rinden homenaje a su codicia del dinero judío. Y hablando de dinero, jamás hubo una empresa colonizadora más rica que la sionista. Mientras que los colonos en Argelia y Sudáfrica sobrevivían con lo que podían arrebatar a los “nativos”, la colonización sionista cuenta con el respaldo de la inmensa fortuna de los judíos europeos. Por lo tanto, no es nada extraño que los gastos de los judíos en Palestina durante el mandato [británico] fuera varias veces mayor que los del gobierno [del mandato británico] de Palestina.

Hay que recordar que el sionismo fue creado fundamentalmente en Basilea en 1897 por adinerados judíos europeos, uno de cuyos líderes era la familia Rothschild, ávida por construir una colonia para sí misma, habiendo financiado a Europa por largo tiempo para que haga guerras y gane colonias.

Todos los proyectos de colonización necesitan fuerza bruta para asesinar, robar y despojar. Como Jabotinsky abiertamente señaló, ningún pueblo sobre la tierra aceptaría voluntariamente la dominación extranjera. Todos los demás colonos fueron protegidos por las guarniciones del ejército regular de su país, que estaba ocupado en otras tareas. En el caso del sionismo, creó un ejército completo propio, primero patrocinado por los británicos, hasta que fue lo suficientemente fuerte para desafiar a los británicos, sus antiguos protectores. Ningún otro movimiento colonialista tuvo semejante independencia política y poder militar.

Todos los demás colonos se conformaron con beneficiarse de lo que conseguían sus soldados regulares. El FNJ, participó activamente en la guerra contra los palestinos. Cometió los crímenes de guerra de limpieza étnica, de dirigir operaciones militares para apoderarse de tierras codiciadas, de expulsar a los palestinos de sus aldeas, de destruir aldeas palestinas y saquear sus propiedades.

Ningún otro movimiento colonialista ha dependido de una enorme variedad de mitos, mentiras y desinformación, atizado sistemáticamente por serviciales medios de comunicación y políticos remunerados. No los necesitaban. El sionismo lo hizo. Su política y su práctica son una burla contra todos los principios del derecho internacional y los hechos fundamentales de la historia y la geografía. Aunque los nuevos historiadores israelíes expusieron, en la pasada década de 1980, gran parte de las falacias de la narrativa israelí sobre su implantación [del Estado de Israel] se limitaron a dar credibilidad a la silenciada historia palestina que ya se conocía desde 1948.

El FNJ actuó y sigue actuando para borrar y distorsionar la historia y la geografía palestinas. Ninguna otra empresa colonialista llegó a tal extremo de borrar una historia ampliamente documentada.

Hay otra rareza más en la singularidad del FNJ. Como arma de un proyecto colonialista anacrónico, llegó tarde. A mediados del siglo XX, los soldados colonizadores europeos hacían las valijas y regresaban a Europa después que países de Asia y África ganaran la independencia por la que lucharon. En ese preciso momento, los soldados europeos judíos zarparon hacia Palestina en la dirección opuesta y vaciaron prácticamente el país de su pueblo en la más vasta, prolongada, minuciosa y continua limpieza étnica de la historia.

En consecuencia, es comprensible la ira política de los países descolonizados. La avalancha de resoluciones, convenios y tratados de la ONU condenando la colonización, el racismo y el apartheid, de las décadas de 1970 y 1980, permanecen como una piedra en el zapato del sionismo, hasta hoy, en los tribunales de todo el mundo. Pero no es suficiente.

Como claramente describe el libro (JNF: A Charity Complicit with Ethnic Cleaning, Uri Davis, PRC, London 2015 – “FNJ: Una entidad benéfica cómplice de la limpieza étnica”), el FNJ prosigue con sus políticas racistas y su apartheid. Sus violaciones al derecho internacional son parte integrante de su ser.

Así es que para eliminar todas estas violaciones del FNJ, pasadas y presentes, expiar sus crímenes y reparar, el FNJ debe ser abolido. Y también su origen: el sionismo.

¿Qué puede hacer la gente común, que no tiene ejército, ni influencia política, ni fondos ilimitados?

Puede hacer mucho. Con simples medidas prácticas pueden hacer lo siguiente:

Unirse, apoyar y ampliar la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), ahora en crecimiento en el mundo occidental con cada vez más éxito. Es pacífico, legal y práctico.

Movilizar a las ONG de derechos humanos de todo el mundo para informar sobre el sufrimiento de los palestinos y denunciar en el extranjero las políticas israelíes.

Animar a individuos, grupos y delegaciones y personalidades de alto perfil de Europa y EEUU a visitar Palestina Ocupada para ver por sí mismos y llevar información a sus representados.

Del mismo modo, encargarse de que palestinos comunes y corrientes hablen en Occidente sobre su experiencia como refugiados bajo la ocupación israelí.

Proveer material a escritores, columnistas y formadores de opinión para exponer la verdadera situación y responder a toda desinformación.

La lista es interminable. Pero la creatividad de quienes buscan la justicia es también interminable.

Recordemos que la justicia siempre prevalecerá y la injusticia tiene patas cortas.

Hagan que la bandera de la justicia flamee sobre Palestina y hagan que su pueblo recupere su vida en libertad y democracia.

 
Fuente: http://www.plands.org/en/articles-speeches/articles/2015/the-jewish-national-fund-as-a-colonization-tool
Traducción: Bea Esseddin/ 2016
 
Share |
Las opiniones vertidas en este sitio, no reflejan, necesariamente, la opinión de los editores
estrellapalestina2011(arroba)gmail.com
Se permite la reproducción total o parcial de los materiales, siempre y cuando se mencione la fuente, el autor y el traductor.
©Copyright 2006 - Derechos Reservados por La Estrella Palestina