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REFUGIADOS
 

Es hora de que los dueños de las llaves de sus casas se levanten
Salman Abu Sitta  / agosto-2011


El problema no es que los documentos con el detalle de las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina hayan sido filtrados por Al Jazeera y The Guardian. Todos teníamos una visión de conjunto de las posiciones adoptadas por los negociadores palestinos frente a Israel. Estas posiciones ya estaban sometidas a fuertes críticas por ser excesivas, especialmente las concesiones hechas sobre los derechos inalienables del pueblo palestino. El rechazo de estas concesiones se ha destacado en conferencias, declaraciones y manifestaciones durante varios años.

Sin embargo, las filtraciones revelan la verdadera imagen de la sumisión de los negociadores, cuan bajo podían llegar y la forma descarada en la que pidieron a los israelíes poco más que un mini-estado con ciudadanos amontonados en jaulas aisladas y refugiados palestinos abandonados a lo largo de la "hoja de ruta para la paz". Para ello, los negociadores fueron recompensados ​​con importantes trabajos y villas en Abu Dis o Jericó; mientras tanto, la cuestión de Palestina, incluida Jerusalén y el derecho al retorno, podía ir al infierno.

Ese es el verdadero problema y escándalo, es la gota que colmó el vaso. Después de mostrar una gran paciencia durante 18 años infructuosos desde el desastre de Oslo, es hora de que los refugiados palestinos tengan la revolución de su propio pueblo.

Después de la muerte de Yasser Arafat, quien se aferró firmemente a los derechos palestinos a pesar de muchos errores y su corrupto círculo íntimo, quedamos atascados con el grupo que incluso el enemigo israelí no consideró digno de asesinato, como fue el caso de Abu Jihad (Khalil al-Wazir) y Abu Iyad (Salah Mesbah Khalaf ) y otros; de hecho, los israelíes probablemente vieron el beneficio de mantenerlos con vida. Por lo tanto, la Autoridad Palestina "Vichy" llevó a cabo su misión principal como subcontratista para Israel; fue menos costosa que los mercenarios de Blackwater y más dócil.

Tan dócil, de hecho, que nos encontramos con lo siguiente: La cuestión principal para los palestinos, el derecho al retorno de los refugiados, se ha caído de la agenda, y se mantendrá en reserva como un potencial "fantasma" en las discusiones. Las filtraciones de Al Jazeera revelan que el jefe negociador Saeb Erekat (quien ha comunicado ahora a la BBC que renunció a su cargo), dijo que la oferta palestina a Israel fue dar a los refugiados la posibilidad de un retorno simbólico a Palestina, por lo cual en realidad sólo unos pocos miles lo harían, o un cambio de exilio de, por ejemplo, Argentina a Chile, o un traslado del campamento de refugiados de Ein El Hilweh en el Líbano, al campamento de refugiados de Balata, en Cisjordania. El primer axioma en el corazón de cada palestino, y en el derecho internacional, es que el derecho al retorno de los palestinos se logra sólo por el regreso de los refugiados "a la tierra o casa o lugar del que ellos o sus familias, fueron expulsados ​​en 1948 y al que no se les permitió volver".

Esa opción del negociador es un truco. El derecho al retorno es un derecho individual inalienable que no puede ser negociado; todo refugiado tiene derecho a utilizarlo en cualquier momento posible, ya que no tiene una fecha de caducidad. El artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos prevé el derecho de toda persona a abandonar su país y regresar a él; esto no está sujeto a acuerdos internacionales o negociaciones y nadie lo puede cancelar. La sugerencia de que Jerusalén con la ciudad vieja incluida podría ser entregada es imperdonable, aunque decorada con pseudo-respetabilidad por un comité internacional para gestionar el Noble Santuario. Si el derecho internacional ha rechazado ese concepto, ¿cómo pueden aquellos que dicen representar al pueblo de esta Tierra Santa aceptarlo?

En cuanto a intercambio de tierras se refiere, es un pecado nacional, jurídico y geográfico. Israel no es propietaria de las tierras que ocupó en 1948 al oeste de la línea de armisticio, en todo caso, ¿cómo se puede proponer intercambiarla por la tierra al este de la línea de armisticio que ocupó en 1967 y que tampoco posee? El intercambio de la tierra es una clara violación de la Carta Nacional Palestina, que estipula que la tierra de Palestina es una e indivisible. Es irónico que el propio mandato de la Sociedad de Naciones requiere que Palestina permanezca indivisible. ¿Los negociadores palestinos son menos patrióticos que Gran Bretaña que permitió la inmigración masiva de judíos en Palestina antes de 1948? Si la parte israelí decide aceptar la oferta palestina, ¿querrá la Autoridad Palestina (AP) realizar un referéndum sobre la división ilegal de la tierra? Y si el pueblo de Palestina rechaza el cambio propuesto, que es casi seguro, siempre que el referéndum no sea fraudulento, ¿cuál será la posición internacional?

La Organización de Liberación de Palestina (OLP) y el Consejo Nacional Palestino (CNP), que selecciona la dirigencia de la primera, son los logros más importantes del pueblo palestino. No hemos ganado ninguna guerra, a pesar del sacrificio de miles de vidas, y sin embargo ganamos el reconocimiento mundial. Pero los que estaban sentados en las sillas de la OLP y el CNP durante un cuarto de siglo ya no representan a los 11 millones de palestinos del mundo, la mitad de los cuales nacieron después del desastre de Oslo y las tres cuartas partes viven en la diáspora. Sólo el 18% de los palestinos viven bajo el estado policial de la Autoridad Palestina que vigila todos sus movimientos en caso de que piensen resistir la ocupación israelí, y corta sus medios de vida si se oponen a las políticas de la AP.

La Autoridad Palestina creció tanto que devoró a la OLP y la dejó en su lugar para dar un barniz de legitimidad cuando sea necesario. Algunas instituciones palestinas preceden a la Autoridad Palestina, como la educación, la salud y los municipios. Esas que comenzaron su existencia a partir de la Autoridad, como las fuerzas de seguridad, los equipos negociadores políticos y los departamentos de relaciones públicas y de medios, son pagados e influenciados por la ocupación israelí y los Estados Unidos, con apoyo de la UE.

Toda la Autoridad Palestina y sus operaciones tienen que ser colocadas en contexto; con el fin de entender por qué se plantean tales asuntos, tenemos que mirar las raíces de los problemas que se pretenden atender. La ocupación de Palestina no comenzó en 1967; comenzó en 1948, con la Nakba (Catástrofe) de la creación del Estado de Israel y el inicio de la limpieza étnica de Palestina. El primer objetivo de los refugiados, que ahora representan tres cuartas partes de todos los palestinos, era regresar a su patria. En 1950, la primera conferencia de refugiados se llevó a cabo en la Franja de Gaza, la única parte de Palestina que no había caído bajo la ocupación israelí o la anexión jordana; la prioridad era volver a casa a través de un programa nacional que incluya la resistencia y la representación popular de los refugiados, además de un sistema de educación nacional. Esto dio lugar a la formación del "Comité Ejecutivo de la Conferencia de los Refugiados", que representaba a los refugiados hasta la creación de la OLP en 1964. Fue este Comité el que estaba detrás de la creación del primer Consejo Legislativo en Gaza en los años sesenta, y envió su primera delegación de refugiados a las Naciones Unidas en 1961.

En los años posteriores a la Nakba la ayuda extranjera no era motivo para abandonar los derechos fundamentales, con directos o indirectos sobornos, ni era necesario dar clase a los refugiados sobre realidad política, como es el caso hoy en día. Los recientes refugiados quemaron provisiones en almacenes de la Unrwa ‪ (Oficina de Socorro y Obras Públicas de las Naciones Unidas para los Refugisdos Palestinos‪) cuando la ayuda externa fue ofrecida a cambio de renunciar a su ‪ patria.  Ellos tenían carácter más duro en aquellos días.

No es de extrañar, por tanto, que después del largo viaje del movimiento nacional que terminó trágicamente con los Acuerdos de Oslo el movimiento del derecho al retorno nuevamente adquiera importancia. Hoy en día, es una importante fuerza y muy eficaz en las capitales extranjeras en todo el mundo, incluidos algunos países árabes, con alrededor de un millón de miembros activos que representan a siete millones de refugiados.

Esta cifra del número de refugiados incluye a los desplazados en Palestina en 1948 que se encuentran en su propio país, que ahora se llama Israel, y que siguen siendo parte integrante del pueblo palestino; sus líderes languidecen en las cárceles israelíes. A pesar de ser actores clave en la campaña por el derecho al retorno, la OLP, por desgracia, los ignora y los descartó de las "negociaciones" con las autoridades de ocupación israelíes. La organización debería haber prestado atención a los primeros signos de abandono de la cuestión de los refugiados durante las negociaciones, en donde se ha destacado por su total ausencia en las discusiones.

Durante las conferencias internacionales patrocinadas por Canadá en los noventa (yo mismo asistí a algunas de ellas), los defensores del derecho al retorno eran personas de grupos nacionales y estaban contra los israelíes y algunas personas designadas por la Autoridad Palestina, algunas de las cuales permanecen en sus puestos hasta hoy. Esta situación debería haber sido detenida antes de empezar por aquellos que permanecen en el viejo Consejo Nacional Palestino, pero la carga fue puesta en los comités populares para el derecho al retorno, que han desempeñado un gran papel dondequiera se encuentre la diáspora palestina.

Volver a las raíces del problema se ha convertido en una necesidad urgente después de 18 años de engaño de Oslo y la pérdida de casi un cuarto de siglo en una lucha nacional que ha producido instituciones nacionales sin credibilidad entre el pueblo.

Debe haber ahora una revolución popular impulsada por aquellos que todavía tienen las llaves de sus hogares en la Palestina ocupada, de donde fueron expulsados ​​en 1948. Ellos son los legítimos propietarios de las tierras sobre las que Israel está construida y son ellos los que han sufrido la pérdida de sus hogares y seres queridos que han sido martirizados en la lucha por la justicia.

Nosotros, los refugiados palestinos, por lo tanto, requerimos lo siguiente:

1.- La destitución de los desacreditados negociadores de Oslo de sus puestos sin demora, y una clara deslegitimación de sus anteriores acuerdos, acciones y declaraciones.

2.- Una nueva conferencia para "los propietarios de las llaves" y sus representantes por todas partes del mundo, para defender su patria de Palestina y crear un "Consejo de Refugiados".

3.- Que el actual Consejo Nacional Palestino, que carece de legitimidad, en virtud de los hechos y de su incapacidad para desempeñar cualquier papel en las últimas dos décadas, se convoque y disuelva a sí mismo previo a la elección de un nuevo Consejo Nacional que represente a todos los palestinos de todas partes (incluidos los de los territorios palestinos ocupados en 1948, que deben tener un plan especial), con devoción a la original Carta Nacional Palestina. Es inaceptable que las actuales autoridades obstruyan una Comisión Preparatoria de las elecciones, o pretendan que tales elecciones son difíciles o imposibles porque no saben el paradero de todos los palestinos. Estas son las endebles excusas destinadas a perpetuar el (inaceptable) estado de la situación [statu quo, en el original].

4.- El nuevo Consejo Nacional debe establecer un tribunal nacional para hacer cumplir sus responsabilidades a todos aquellos que han tenido un rol, desde los acuerdos de Oslo, en la violación de los asuntos nacionales fundamentales, la colaboración con los israelíes, y la corrupción política y financiera.

Los comités para la derecho al retorno alrededor del mundo han exigido un programa político que incluya los puntos mencionados anteriormente. A todos los refugiados palestinos interesados ​​se les solicita enviar un mensaje a la Conferencia de Derecho al Retorno; ningún derecho se pierde con el tiempo, siempre y cuando haya personas que los demandan y los necesitan.


* El autor es presidente fundador de la Sociedad de la Tierra Palestina y asesor honorario del  Monitor de Medio Oriente. Este artículo es una traducción del árabe que apareció en Al-Quds Al Arabi [periódico en árabe que se publica en Londres], el 9 de febrero de 2011.

 
 
 
Fuente:Palestine Land Society / 13-feb-2011 / http://www.plands.org/articles/030.html
Traductor:B. Esseddin / marzo-2011
 
 
 
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