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REFUGIADOS
 
La implementación del derecho al retorno
Salman Abu Sitta / abril 2012


Manifestación de refugiados palestinos en Líbano. El cartel dice: Derecho al Retorno


Una de las lecciones más importantes que hemos aprendido en más de cincuenta años del conflicto israelí-palestino es que la esencia de esta lucha es la expulsión del pueblo de Palestina de sus hogares y la confiscación de sus tierras. En otros términos, se trata de una "limpieza étnica". Una minoría extranjera desembarcó en las costas de Palestina, expulsó a la mayoría nacional, negó su existencia y sus derechos y creó un estado sobre su suelo.

Este cataclismo causó estragos en la zona: fueron derribados regímenes, fueron asesinados líderes, se pelearon cinco grandes guerras y se llevaron a cabo cientos de pequeños ataques. El resultado fue que toda la Palestina del mandato británico fue conquistada, además de otros territorios en los cuatro países vecinos.

Sin embargo los refugiados, dispersos como están, muchos de ellos viviendo en condiciones deplorables en el exilio, otros sufriendo bajo la ocupación o virtual asedio, acosados por amigos y enemigos, aún sobreviven. Son la mayor fuerza popular para forjar la historia moderna de Medio Oriente. La implementación de sus derechos inalienables es la clave para una paz permanente. Todo lo demás, incluyendo un Estado palestino, la así llamada cooperación regional u otros dispositivos inventados para ocultar esta cuestión fundamental, es secundario.

La sorprendida reacción occidental a la Intifada de Al-Aqsa es un indicador de la imagen distorsionada ("el irracional Medio Oriente"), construida a lo largo de años de prejuicios pro-Israel. La actual oleada de artículos en la prensa israelí y estadounidense sobre el derecho al retorno apunta más a la sorpresa que al reconocimiento,  a temer a, en lugar de interesarse en, los derechos de los palestinos. Desde todos los indicadores razonables, los refugiados siguen siendo el principal problema con que lidiar.

El plan de la limpieza étnica

Deshacerse de los habitantes nativos de Palestina ha sido uno de los postulados del sionismo [1]. Fue descrito claramente por Yosef Weitz, jefe de la Comisión de transferencia y jefe de operaciones de confiscación de tierras. A principios de 1940, propuso un plan de limpieza étnica: "la única solución es transferir a los árabes de aquí a los países vecinos. Ni un pueblo, ni una sola tribu debe quedar" [2].

El Plan Dalet fue diseñado para "ocupar" y "expulsar" [3] al pueblo palestino. Fue la doctrina de David Ben-Gurión la destrucción del pueblo palestino y su paisaje cultural y físico como la condición previa para la creación del Estado de Israel sobre sus ruinas [4]. La eliminación sistemática de los palestinos en 1948 tomó las siguientes formas:

1.- Planes militares para el asentamiento judío

A principios de enero de 1948, cuatro meses antes del comienzo de la guerra oficial, los sionistas prepararon planes para el asentamiento de 1.5 millones de nuevos inmigrantes además de los 600.000 judíos ya existentes, 2/3 de los cuales eran inmigrantes recientes bajo el mandato británico. Durante las operaciones militares judías que siguieron a la resolución de partición de la ONU [Res.181] en noviembre de 1947 y antes del final del mandato británico, más de la mitad de la población palestina fue expulsada. Los organismos de asentamiento encabezados por el fondo nacional judío (JNF) dirigieron los ataques militares para adquirir tierras codiciadas, tales como las aldeas de Indur, Qumiya, Ma'lul, Mujaidil y Buteimat en Galilea, que fueron destruidas principalmente para apoderarse de sus tierras [5].

2.- Eliminación física de los refugiados

Casi todas las operaciones militares sionista/israelíes, cerca de 30, fueron acompañadas por una masacre de civiles. Hubo por lo menos 35 masacres reportadas [6], la mitad de las cuales tuvo lugar antes de que cualquier soldado regular árabe pusiera un pie en Palestina. De estas masacres, la más infame es la de Deir Yassin, la más grande es la de Dawayma y la última, divulgada por un investigador israelí, Teddy Katz, pero conocida por los palestinos desde el principio, es Tantura.

Disparar contra civiles no se limitó a tiempos de guerra. Después del cese de los combates, algunos de los refugiados intentaron regresar a casa a rescatar a los civiles que habían quedado atrás, a recuperar algunas pertenencias o a ocuparse de  la cosecha o el ganado. Estos retornados fueron fusilados al instante como "infiltrados". Los enviados de la ONU que observaban el cumplimiento de la tregua informaron cientos de tales casos [7].

3.- Saqueos y destrucción de la propiedad

El saqueo tuvo lugar inmediatamente después de los ataques militares, especialmente en ciudades como Jerusalén, Haifa, Yaffa y Lod. Entre los saqueadores estaban incluidos habitantes de los cercanos kibutz, comandantes de Brigada de las fuerzas de defensa de Israel (IDF) y personalidades políticas del gobernante Partido Mapai (laborista) [8]. A esto le siguió una masiva campaña de destrucción, que duró más de quince años y en la que el 53% de las 418 aldeas estudiadas fueron totalmente destruidas, el 32% fueron considerablemente destruidas, el 12% parcialmente destruidas (el 3% fueron inaccesibles para el estudio)[9]. El objetivo claro de esta destrucción fue impedir el retorno de los refugiados.

4.- Acción política

Poco después de haber sido declarado el estado de Israel (el 14 de mayo de 1948) y tras la protesta del mediador de la ONU, Conde Folke Bernadotte, que presenció, en junio de 1948, la expulsión de unos 500.000 refugiados, el gobierno Provisional de Israel dijo que no podría permitir a los refugiados regresar antes de que se firme un tratado de paz, con el pretexto de que los refugiados serían una "amenaza para la seguridad". Incluso después de haberse detenido los combates, Israel se negó a readmitir a los refugiados, y mantiene esta posición en la escena internacional hasta el día de hoy. Lo hace incluso y a pesar de que su admisión en Naciones Unidas, en mayo de 1949, fue un caso único; Israel es el único miembro de ONU cuyo ingreso es "condicional" al retorno de los refugiados (resolución 194) y a la retirada a las líneas del plan de partición (resolución 181) [10].

5.- Creación de una red legal ficticia para enmascarar confiscaciones ilegales

Antes, durante y después de la guerra de 1948, Israel recurrió a muchos dispositivos pseudo-legales para organizar y justificar la confiscación de 18.700 km2 (92% de Israel) de tierras palestinas, además de la propiedad situada en las 530 aldeas y pueblos despoblados. La propiedad fue retenida por el Custodio de la Propiedad de Ausentes (es decir, refugiados) y transferida posteriormente a la Autoridad de Desarrollo. Todas esas tierras, así como las posesiones del JNF, ahora son administradas por la Administración de Tierras de Israel (ILA). En términos simples, el "ausente" es un refugiado palestino que no puede regresar. El término se aplica también a los ciudadanos palestinos de Israel, que no son "Ausentes", por lo tanto apodados "Presentes Ausentes"; gran parte de sus tierras también fueron confiscadas [11].

6.- Importación de inmigrantes judíos para llenar las aldeas despobladas

Inmediatamente después de la invasión a las aldeas palestinas, Israel activó su programa de envío de agentes del Mossad para trasladar a Israel a los judíos en países árabes. Los inmigrantes fueron persuadidos por una mezcla de promesas color de rosa, incentivos y, para los más reacios, diversos actos de coerción, incluyendo sabotajes y atentados [12]. Alrededor de 700.000 llegaron en el periodo 1949-52. Muchos de ellos estaban descontentos con el trato discriminatorio que recibieron de manos de los ashkenazi gobernantes. Su resentimiento es fuerte todavía hoy.

Todas estas acciones fueron diseñadas para impedir el retorno de los refugiados a sus hogares. Mientras que Israel logró impedir el retorno, los refugiados permanecieron firmes. A menudo podían ver sus antiguas casas a través del alambre de púas de la línea de Armisticio; de hecho, la mayoría de los refugiados aún residen a 2 horas de autobús de esas casas. El problema para Israel se convirtió así en cómo deshacerse de los refugiados, donde sea que se encuentren.

Los planes de reasentamiento

Hoy, el 88% de los refugiados viven en Palestina y alrededores: 46% en la Palestina del mandato británico, el 42% en Jordania, Siria y Líbano, a una distancia de Israel de unos 160km a la redonda. Sólo el 12% residen lejos, igualmente repartidos entre países árabes y otros países. Su número total, según cifras de 1998, es de 4,9 millones, de los cuales sólo 3,6 millones están registrados en la UNRWA, organismo oficial de Naciones Unidas para la asistencia a los refugiados [13] [en 2011 la cifra total de refugiados dentro y fuera de Palestina ascendía a 7 millones]. Más de 2/3 de la población palestina son refugiados. Más de 2/3 de la población palestina son refugiados [reiterado en el original]. Esta situación es única en la historia moderna.

La proximidad de los refugiados y su deseo inextinguible de volver explica el febril intento israelí de traer tantos inmigrantes como sea posible desde diversos lugares como Etiopía y Rusia, sólo para ocupar las localidades palestinas despobladas. Hay más de tres docenas de tales planes [14] (más de un centenar si tenemos en cuenta variaciones menores). Todos ellos de inspiración israelí y basados en una o varias de las siguientes premisas: que los palestinos no son un "pueblo” diferenciado,  que podrían y deberían vivir en cualquier otro lugar, que no tienen ningún derecho que los habilite para el retorno, que su retorno no es físicamente posible, o que su retorno no es deseable porque pondría en peligro el "carácter judío" de Israel.

La última edición de estos planes es una propuesta hecha por Donna Arzt [15]. Aunque vestido con traje humanitario, es esencialmente una continuación del plan de limpieza étnica ejecutada por Ben Gurion, Weitz y Ariel Sharon. El plan exige la transferencia de 1,5 millones de refugiados a diversas partes del mundo y el exilio forzado de otros varios millones bajo un plan de amenazas, coerción y soborno [16].

Las propuestas "de tender un puente" o lo contario, del ex Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en las negociaciones de estatus final de Camp David en el verano de 2000, tocan la misma música con pequeñas variaciones. Todos esos planes han fracasado, y continuarán fracasando. Por lo tanto, se hace cada vez más necesario volver a lo básico y encontrar soluciones creativas. En primer lugar debemos refutar el tabú israelí de que el derecho al retorno no es posible.

¿Por qué los refugiados deberían retornar?

En primer lugar, es perfectamente legal de acuerdo con el derecho internacional [17]. La bien conocida resolución 194 de la ONU ha sido afirmada por la comunidad internacional 135 veces en el período 1948-2000. No existe nada parecido en la historia de la ONU. Este consenso universal eleva el peso de esta resolución de una "recomendación" a una expresión de la voluntad decidida de la comunidad internacional. El derecho internacional también prohíbe la desnacionalización masiva de un pueblo si el territorio en que viven es sometido a un cambio de soberanía [18]. Así los refugiados tienen derecho a volver a las casas que perdieron y a la restitución  de su nacionalidad, también. El derecho de retorno está respaldado por la Declaración Universal de derechos humanos y las muchas convenciones regionales basadas en las leyes de derechos humanos. También se deriva de la inviolabilidad de la propiedad privada, que no sufre limitaciones por el cambio de soberanía, la ocupación o el paso del tiempo.

En segundo lugar, el derecho al retorno es sagrado para todos los palestinos. Su objetivo fundamental se ha mantenido desde 1948. Su determinación sobre la cuestión del retorno ha perdurado a pesar de la guerra, el sufrimiento y enormes cambios sociales y políticos. En esto, tanto el refugiado de Iqrit, que es ciudadano israelí, el refugiado de Lod, que es ciudadano jordano, el refugiado de Haifa, que es apátrida en Siria o Líbano, como el refugiado de Yaffa, que es ciudadano estadounidense, tienen la misma determinación.

En tercer lugar, no hay ninguna razón aceptable por la cual no debería volver. Los israelíes se oponen al retorno alegando que contaminará el "carácter judío" de Israel y provocará la emigración de los judíos al exterior. Dicen que es imposible porque han sido destruidas las aldeas de los refugiados y los límites de las propiedades han desaparecido. Ninguna de estas afirmaciones resiste un análisis serio.

La cuestión demográfica

Con frecuencia se afirma que no hay lugar en Israel para el retorno de los refugiados. Incluso si esto fuera verdad, no invalidaría este derecho fundamental. De hecho, no es verdad que no hay lugar. Estudios previos sobre el tema [19] pueden resumirse como sigue:

Es posible dividir las 46 regiones naturales de Israel en 3 grupos (véase la figura 1):

Grupo A, 1.628 km2, tiene una población judía de poco más de 3 millones (67% del total de la población judía de Israel) [20]. Esta superficie es, aproximadamente, la tierra adquirida por los judíos durante el período del mandato británico. La mayoría de los asentamientos judíos después de la creación del estado están concentrados alrededor de este domicilio anterior.

Grupo B, 1.508 km2, es casi del mismo tamaño pero no en la misma ubicación de las tierras cuyos dueños son los palestinos que permanecieron en Israel tras la guerra de 1948 (desde 1948, Israel ha confiscado 2/3 de la propiedad de sus ciudadanos palestinos). En el grupo B hay 436.000 judíos, o el 9,6% de todos los judíos en Israel, junto con 92.000 ciudadanos palestinos de Israel. Así, el 77% de los judíos vive en el 15% de la superficie de Israel.

Lo que queda, el grupo C, 17.381 km2, ubicado en dos grandes bloques, que corresponden aproximadamente a los distritos del Sur y del Norte según las divisiones administrativas de Palestina e Israel. Esta es la tierra y el patrimonio de unos 5 millones de refugiados, que fueron expulsados de sus hogares en 1948, y sus descendientes. Alrededor de 1 millón de judíos viven en el grupo C, pero el 80% de ellos vive en ciudades que eran originalmente palestinas y son ahora mixtas, o en un número de pequeñas nuevas "ciudades de desarrollo". Estas ciudades de desarrollo, fuertemente pobladas por judíos sefardíes, o Mizrahi, generalmente están empobrecidas, con las más altas tasas de desempleo y los más bajos ingresos anuales de Israel; ellos son la prueba viviente de la segregación étnica y las políticas discriminatorias del país.

Esto deja a 200.000 judíos rurales que explotan las vastas áreas de tierra de los refugiados (el resto de la tierra es utilizado para fines militares y forestación). La mayoría de estos judíos rurales (160.000) son residentes de los moshavim (granjas cooperativas) y los kibutzim (granjas colectivas). El kibutz, que solía ser el buque insignia del sionismo, ahora está muriendo. Hoy sólo 8.600 kibutzniks viven de la agricultura, con la asistencia de decenas de miles de obreros contratados procedentes de Tailandia, una subversión irónica de la doctrina sionista, que prohíbe el empleo de mano de obra no judía (especialmente palestina).

Así, los derechos de 5 millones de refugiados son perjudicados en beneficio de 8.600 kibutzniks.

Para ilustrar la cuestión pues, consideren este escenario: si/cuando los refugiados registrados en Líbano (362.000) regresen a sus hogares en Galilea (todavía en gran parte árabe) y los refugiados registrados en Gaza (759.000) regresen a sus hogares en el distrito sur (ahora en gran medida vacíos; la densidad judía rural es de 6 personas por km2, comparado con 5.500 personas por km2 en Gaza), esto tendría un efecto insignificante en la densidad demográfica  judía del grupo A, y los judíos conservarían la mayoría numérica en A, B y C.

El número de inmigrantes rusos es igual al número de refugiados en Líbano y Gaza juntos. Si los rusos no hubieran inmigrado y a este millón de refugiados se les hubiera permitido regresar a casa, Israel tendría su densidad demográfica actual. En cambio, los inmigrantes fueron admitidos en Israel mientras que los legítimos dueños de la tierra no han sido autorizados a regresar a sus hogares.

La restitución de las aldeas palestinas

Otro argumento israelí es que se han perdido todos los vestigios de las aldeas y que se ha construido sobre ellas para dar alojamiento a los nuevos inmigrantes. Nuevamente, incluso aunque fuera verdad, esto no cancelaría el derecho al retorno: el robo de propiedad no otorga título de propiedad. Por lo tanto, el argumento es falso.

En figura 2 y figura 3, todas las zonas edificadas existentes hoy en Israel han sido trazadas y superpuestas a los terrenos de 530 pueblos y aldeas despobladas por los israelíes en 1948. El resultado sorprendente es que los terrenos de la mayoría absoluta de esos pueblos están aún vacíos. Todos los terrenos de las aldeas, excepto uno de cada uno de los subdistritos de Safad, Acre, Tiberíades y Nazaret, están vacíos. Naturalmente, la zona más afectada es la franja costera, especialmente en los suburbios de Tel Aviv. Allí, los terrenos de una docena de aldeas han sido sobre-construidos, como resultado de la expansión de la ciudad. Los refugiados desplazados de estas zonas sobre-construidas son ahora 110.000 o sólo 3% de todos los refugiados inscriptos. Los más grandes pueblos [cuyos habitantes fueron] desplazados son Salama, Yazur y Beit Dajan, con una población mixta de 75.000 personas. Además, varios terrenos de aldeas al oeste de Jerusalén y al norte y sur de Tel Aviv, han sido sobre-construidos.

Sin embargo, más del 90% de los refugiados podría volver a terrenos vacíos. Del pequeño número de terrenos de aldeas afectadas, 75% se encuentran en tierras cuyos dueños son en su totalidad árabes y 25% en tierras palestinas en las que los judíos tienen una porción. Sólo el 27% de las aldeas afectadas por nuevas construcciones israelíes tiene una población actual de más de 10.000 personas. El resto son mucho menos numerosas.

El alojamiento de los refugiados que retornen de las aldeas afectadas es bastante simple, al menos desde un punto de vista operacional: podrían retener los derechos de propiedad y otorgar una concesión de 49 años a los ocupantes actuales, la mayoría de los cuales son instituciones. Mientras tanto, podrían alquilar o construir viviendas para ellos en las inmediaciones.

Sin embargo, nos quedamos con la confortable perspectiva de que la inmensa mayoría de los refugiados podría volver a terrenos actualmente vacíos. Su alojamiento no debería ser un problema insuperable. Además del aumento en diez veces de Israel (tanto aumento natural como por la inmigración) de su población judía en 1948 de 600.000 personas, podemos citar los ejemplos de la expansión de Ammán (diez veces), Beirut (seis veces) y Kuwait (treinta y tres veces), en la que los propios refugiados palestinos desempeñaron un papel clave.

¿Cuáles son los beneficios y las pérdidas?

Si un conflicto histórico se soluciona haciendo retornar, en consonancia con el derecho internacional, a 5 millones de refugiados, ¿qué precio se debe pagar por este gran logro?



Figura 1: Concentración judía y palestina en Israel
La zona A, con 2/3 de la población judía de Israel, es esencialmente la misma tierra en la que los judíos vivieron en Palestina antes de 1948. La zona B es mixta, donde viven judíos y palestinos, casi el 80% de los judíos del país viven en las zonas A y B. La zona C representa en gran medida la tierra y el patrimonio de 5 millones de refugiados a los que se les niega el derecho a regresar a casa. Sólo 160.000 judíos rurales viven allí, además de 863.000 judíos urbanos que viven en las ciudades que fueron originalmente palestinas.



Figura 2: Áreas edificadas existentes en 2000 - Distrito Norte
La parte central de Galilea, ahora en manos de Israel, está densamente poblada por palestinos. Cuando los refugiados vuelvan, van a encontrar vacíos la mayoría de los terrenos de sus viejos pueblos. Vivirán entre sus parientes, y los judíos en la zona A, apenas sentirán la diferencia.



Figura 3: Áreas edificadas existentes en 2000 – Distrito Sur
Cuando los refugiados retornen al sur, lo encontrarán casi vacío, excepto por unos pocos pueblos. Todos los judíos rurales, en 14.000 km2, llenarían nada más que un solo campo de refugiados; mientras que la densidad en Gaza es de 5.500 personas por km2, la densidad rural judía es de 6 personas por km2. El retorno de los refugiados apenas se sentirá en el centro.


Los 160.000 residentes de moshavim y kibutzim, que serían afectados pueden decidir quedarse y alquilar la tierra (esta vez al propietario, no a la Administración de Tierras de Israel, por un simple cambio en el contrato de alquiler), o pueden decidir reubicarse. Los kibutzniks siempre han sido considerados los pioneros del sionismo y la élite de la sociedad israelí. Una alta proporción de generales del ejército y miembros de la Knesset (parlamento) son kibutzniks. Normalmente se les otorgó la tierra más fértil (palestina). Sin embargo, esto ha cambiado drásticamente. Mientras que el 90% de los inmigrantes judíos se unió a un kibutz en 1917, hoy sólo el 3% de los israelíes viven en un kibutz. Hay constantes deserciones y muy pocos nuevos reclutas. La mayoría de los kibutzim están cerca de la bancarrota, con sólo el 26% de ellos produciendo un 75% del total de la producción agrícola de los kibutzim [21].

La superficie de campos irrigados, cultivados por los kibutzim disminuyó de 213,628 acres [86,452 ha] en 1987 a 189,564 acres [76,713 ha] en 1991 [22]. El rendimiento económico de estos vastos recursos es exiguo y decreciente. De 5.000 millones de dólares de deuda acumulada por los kibutzim, el gobierno canceló 2.000 millones, renegoció otros 2.000 millones y alentó al sector privado a aportar 1.000 millones de dólares.

Recientemente un importante cambio en la política del gobierno en relación a la tierra de kibutzim y moshavim socava aún más los derechos de los propietarios palestinos. Hasta hace poco esta tierra estaba oficialmente en posesión de la ILA y arrendada a los kibutzim y moshavim. En la década de 1990 Ariel Sharon, como Ministro de infraestructura y Rafael Eitan, como Ministro de agricultura, introdujeron normas que permiten la rezonificación de esta tierra agrícola para construir viviendas y alojar en ellas inmigrantes rusos y además construir locales comerciales, centros comerciales y apartamentos privados. Los kibutzniks serían compensados entonces por esta transacción con el 51% de su valor. Esto hizo muy ricos de la noche a la mañana a los quebrados agricultores permitiéndoles embolsar el valor de la tierra (palestina) de la cual, en primer lugar, nunca han sido propietarios. Esto enfureció a los contribuyentes urbanos, la inmensa mayoría de la población de Israel. Dos comités, uno en 1997 y otro en 2000, redujeron la indemnización al 25% del valor de la tierra. Así la "propiedad espiritual sagrada" se ha transformado en bienes raíces comerciales.

En 1997 la ILA comenzó a vender las tierras de los refugiados. Su contribución promedio al fisco ascendió a 1.000 millones de dólares al año, excluyendo la indemnización a los kibutzniks. Un dunum (1.000 m2) en el centro del país se vende por 1 millón de dólares [23]. En 1998, 110 kibutzim fueron autorizados a ampliar su zona residencial (es decir, cambiar la zonificación de agrícola a residencial), la que puede venderse a otros, en un 115%. "Otros" pueden ser cualquier judío que viva en cualquier parte del mundo. De un plan general para 500.000 unidades residenciales, 150.000 fueron planeadas en el kibutz.

Sharon, quien expropió para sí mismo una granja de varios miles de dunum cerca de Iraq Al Manshiya (Qiryat Gat), dijo: "la única manera de absorber a los inmigrantes fue tomando tierra del kibutz... Yo sabía de las penurias [económicas] que estaban pasando… es mejor construir sobre la tierra y vender casas" [24].

En junio de 2000, 52 miembros de la Knesset presentaron un proyecto de ley para rezonificar  4millones de dunum (es decir, el 80% de la tierra registrada en la Comisión de Conciliación sobre Palestina de la ONU), de terrenos agrícolas a terrenos residenciales -en otras palabras, para transferir las tierras de los refugiados palestinos registrados en la ONU, de tierra alquilada al kibutza tierra vendida a empresarios para construir y vender departamentos a israelíes y a judíos de cualquier nacionalidad.

La comunidad sefaradí, que no ha recibido ninguno de los beneficios con los que fueron colmados abundantemente los kibutzim, interpuso un recurso interesante. Los sefardíes formaron un grupo, Hakeshet Hamizrahit, que presentó una demanda ante la Corte Suprema contra la venta de los terrenos de los kibutz, afirmando que "la tierra en cuestión había sido, en gran parte, expropiada a los palestinos y por lo tanto  transferir los derechos de propiedad a los habitantes de las comunidades rurales significa la negación perpetua del derecho al retorno de los refugiados palestinos" [25]. Así es que, el retorno de 5millones de refugiados y el final del histórico conflicto está siendo sacrificado por el sustento de 8.600 kibutzim, un movimiento económicamente quebrado y ahora en general abandonado por los propios israelíes.

Agua y agricultura

El agua puede ser causa de guerra en Medio Oriente. Ha sido ampliamente divulgado que la invasión israelí a Cisjordania y Siria en 1967 fue diseñada para controlar el nacimiento del río Jordán y los afluentes y acuíferos de Cisjordania.  El apetito israelí por mantener el control de esos recursos hídricos es la principal razón por la cual rehúsa sellar un acuerdo con Siria y los palestinos. Todos esos recursos, desviados de las aguas de Siria y Cisjordania, ascienden a 500millones de m3 por año, gran parte de los cuales es desperdiciada, como demostraremos.

Los recursos hídricos en el territorio de Palestina, en el que fue declarado el estado de Israel en 1948 son de 350millones de m3 por año. Esta cantidad se incrementó antes de 1967 por las perforaciones israelíes en Cisjordania y por el control completo de recursos palestinos y sirios después de la guerra de 1967. Alcanzó 2.020 en 1990, de los cuales 1.471 millones de m3 por año son tomados de recursos ubicados en territorio árabe [26].

¿A dónde va esta agua? En 1995, 594 millones de m3 anuales fueron gastados para uso municipal (doméstico), 133 para uso industrial y 1.300 para uso agrícola. Como ha demostrado Peter Beaumont, [27] esto resulta ser una constante, 100 m3 por año por persona se utilizan con fines municipales, todos los años desde la creación del estado en 1948. Esto es más alto que el consumo de Jordania (60), y mucho más alto que la empobrecida Cisjordania (37,5), que ha perdido 90% de sus recursos hídricos [pues fueron desviados] a Israel. Y la superpoblada Franja de Gaza tiene un crítico déficit de agua con peligroso aumento de la salinidad.

Israel ha mantenido el uso de 1.200 a 1.400 millones de m3 anuales para la agricultura. El uso más extravagante de 860 m3 por dunum (1 hectárea = 10 dunum) en la década de 1950, se ha reducido ahora a 600 m3 por dunum. Estos recursos preciosos son provistos a los agricultores al 70% del costo, a $0,19 por m3, mientras que el costo para el usuario doméstico es de $1 a $ 1,76 por m3 [28]. Así, los usuarios domésticos subsidian en gran medida el agua consumida por los agricultores, que realizan cultivos intensivos que requieren mucha agua como papas, maíz, algodón y sandía.

Tras la expulsión de los palestinos y la confiscación de sus tierras en 1948, la cantidad de tierra irrigada aumentó rápidamente, de unos 300.000 dunum en los tempranos  años 50, a 2 millones a finales de los años 70, la diferencia entre las cifras es propiedad palestina. En 1999 esta cifra se había reducido a 1,1 millones de dunum debido a una falta general de interés en la agricultura [29]. La cantidad total de tierra cultivada ha crecido de alrededor de 1 millón de dunum en 1950 a 4,2 millones de dunum en 1997, reducción de un máximo de 4,4 millones de dunum en 1990 [30], la diferencia entre 1millón de dunum y las otras cifras, son propiedad palestina confiscada.

¿Quien utiliza esta vasta tierra? En 1998 hubo 72.500 empleados agrícolas [31], de los cuales 36.800 eran judíos. De esos judíos, sólo 8.600 eran kibutzniks. Estos vastos recursos de tierras, con sus generosos subsidios al consumo de agua, representan sólo el 1,8% del GDP [producto bruto interno] de Israel [32]. Para producir esta escasa contribución, Israel ha tenido que importar 24.300 trabajadores extranjeros (principalmente de Tailandia) mientras niega el derecho de los agricultores palestinos a su propia tierra. (Algunos de los trabajadores palestinos con permiso de trabajo en Israel realmente trabajan su propia tierra, como obreros contratados, en beneficio de los israelíes).

El derroche de agua ha sido señalado por otros autores. Algunos abogan por la reducción de la actividad agrícola o por cambiar a cultivos más rentables, lo cual liberaría el agua para otros usos. Un estudio señala que "la evidencia sugiere fuertemente que la crisis cuantitativa del agua de Israel es más el resultado de la mala distribución que de la absoluta escasez" [33]. Otro recomienda que el agua desperdiciada podría "venderse" a Jordania y Cisjordania en un acuerdo de paz. Aparte de la ironía de que Israel vendería agua confiscada ilegalmente a sus legítimos dueños, el hecho es que los enormes recursos de agua y tierras de Israel son explotados por muy pocos para producir muy poco. Si esta tierra y esta agua fueran restituidas a sus legítimos dueños, significaría poca pérdida para Israel -a pesar de las habituales afirmaciones en contrario- y tremenda ganancia en la legitimidad política de la nación, con una oportunidad real para una paz verdadera en la región.

“El profesor Fadle Naqib, un experto en economía palestina, en un documento de la Conferencia sobre comercio y desarrollo de la ONU [UNCTAD], dice que aunque es común para los países en desarrollo reducir la parte agrícola de la economía, es necesario que Palestina desarrolle su sector agrícola” [34]. Los requisitos de capital en esta etapa serían pequeños, una situación ideal para una recuperación de la economía. La inmensa mayoría de los refugiados son agricultores y la agricultura ha sido su ocupación desde tiempo inmemorial. Cuando ellos recuperen su tierra, sin duda aumentarán en gran medida el valor de los productos agrícolas. Los refugiados de Gaza ya lo hacen. Con agua escasa y salina, ellos producen vegetales mejores y más baratos que los de los kibutzim vecinos. Por eso Israel se niega a recibir sus productos en su mercado [35].  Por supuesto no estoy sugiriendo que todos los refugiados deberían volver a la agricultura o que la agricultura es su única ocupación. Los palestinos son uno de los pueblos más altamente instruidos en el mundo árabe y han florecido en cantidad de ocupaciones calificadas.  El punto aquí es simplemente que los palestinos tienen un profundo apego a su tierra y podrán cultivar más económicamente que los israelíes. Con su formación, serán capaces de afrontar el desafío de la agricultura industrializada cuando se alcance este umbral económico.

Otra área de excelencia palestina son las naranjas de Yaffa, conocidas desde hace siglos. Después de que los israelíes conquistaron los alrededores de Yaffa en 1948, "la inmensa mayoría de los 150.000 dunum de árboles cítricos quedaron desatendidos…. Aproximadamente una quinta parte de las plantaciones de cítricos abandonados en todo el país siguen siendo cultivados" [36]. Los israelíes saquearon las bombas y tuberías, y destinaron grandes extensiones para la construcción de viviendas. El resto de los árboles cítricos, que produjeron 950.000 toneladas en 1975, se deterioraron hasta el punto que sólo produjeron 340.000 toneladas en 1997 y 250.000 toneladas en la sequía del año 1991 [37]. Las famosas naranjas de Yaffa podrían ser revividas  por los agricultores palestinos que originalmente plantaron estos árboles.

Sin duda, hay problemas a resolver. Muchos refugiados tendrían que cambiar su ocupación actual (mayormente en la construcción) y volver a la agricultura. Deberán aplicarse controles más estrictos al consumo de agua. En algún punto de corte [menor tasa de rendimiento aceptable para una inversión], supongamos un máximo de 1.300millones de m3 por año, la agricultura tiene que ser industrializada. Tendrán que realizarse nuevos y mejorados cultivos. En esto, las investigaciones israelíes pueden ser útiles. Ciertamente los palestinos serían entusiastas trabajadores, dado que retornarían a la tierra cultivada por sus familias durante siglos. Con todo, el regreso a la paz y la estabilidad de la región supera ampliamente cualquier problema de aplicación.

El síndrome del "carácter judío"

Considerando la historia de los judíos europeos que fueron oprimidos, el miedo de los judíos a los gentiles (no judíos) es comprensible. Pero cuando se trata de un temor que se transforma en política activa es peligroso y sangriento, como ha sido el caso en Palestina. La expulsión y expropiación de los palestinos, como precondición para el establecimiento del estado de Israel, fue el resultado de esta paranoia. Era la doctrina de Ben-Gurion, ahora totalmente documentada por historiadores. Esta doctrina todavía está siendo aplicada. Y está llamando a cometer asesinatos reales por miedo a que la víctima, si viviera, pudiera dañar al asesino.

La afirmación de que el “carácter judío” de Israel podría estar amenazado es habitualmente recitada para justificar la negación del derecho fundamental de los palestinos a su tierra y sus propiedades. Pero ¿cuál es el significado del “carácter judío”? Si implica políticas que niegan el retorno de los refugiados y permiten un número ilimitado de inmigrantes judíos en su lugar, esto es mejor descripto por los destacados juristas Thomas y Sally Mallison, quienes señalaron que "el término ‘carácter judío’, es en realidad un eufemismo para referirse a los discriminatorios estatutos sionistas del estado de Israel, que violan las disposiciones sobre derechos humanos de la resolución de partición…. Naciones Unidas no está bajo el compromiso jurídico de mantener el sionismo en Israel como tampoco está comprometida a mantener el apartheid en Sudáfrica” [38]. El departamento de estado [ministerio de exteriores] de EEUU rechazó cualquier significado especial para los ciudadanos judíos de Israel declarando que “no reconoce la relación político-jurídica basada en la identificación religiosa de ciudadanos americanos… En consecuencia debe quedar claro que el departamento de estado no considera el concepto de 'pueblo judío' como un concepto de derecho internacional” [39].

Esto no es una opinión aislada. En 1998 el Comité sobre derechos económicos, sociales y culturales, fundado en el tratado de la ONU, dijo que “el excesivo énfasis (de Israel) sobre el estado como un “estado judío”, fomenta la discriminación y concede un estatus de segunda categoría a sus ciudadanos no judíos... El Comité observa con preocupación que la Ley del Estatuto de 1952 autoriza a la Organización Sionista Mundial / Agencia Judía y sus filiales, incluyendo el Fondo Nacional Judío, a controlar la mayor parte de la tierra en Israel, ya que estas instituciones se establecieron para beneficiar a judíos exclusivamente.... El Comité opina que la confiscación sistemática y a gran escala de tierra y propiedad palestina por parte del estado y la transferencia de aquella propiedad a estas agencias, constituye una forma institucionalizada de discriminación porque estas agencias por definición negarían el uso de estas propiedades a los no judíos” [40]. Israel no puede mantener esta posición por mucho tiempo. El peso moral y legal de los derechos humanos lo alcanzará un día. ¿Cómo puede este concepto del “carácter judío” ser una base aceptable para relaciones pacíficas?

Para algunos "carácter judío" significa una sociedad en la que los judíos son una mayoría numérica. ¿Pero en qué territorio? ¿En toda la Palestina del mandato británico? Hoy, el 47% de la población de Palestina es árabe y el 53% es judía. De hecho, el porcentaje podría invertirse si tenemos en cuenta el hecho de que aproximadamente la mitad de los inmigrantes rusos no son realmente judíos.

En el propio Israel, si extrapolamos el crecimiento natural de la población desde 1948 a 1999 de judíos (1,6%) y palestinos en Israel (4%), los dos grupos étnicos se igualarían alrededor de 2050 [41]. ¿Los israelíes están ganando tiempo? Si estrechamos el territorio en cuestión al 15% de Israel donde vive alrededor del 80% de los judíos, y donde los palestinos son sólo el 11% respecto de la población judía, la fecha futura en la que los palestinos se convierten en una importante minoría retrocede considerablemente.

Todos estos ejemplos indican que la noción de superioridad numérica de los judíos es un cruel juego de tiempo durante el cual los refugiados se pudren en sus campamentos hasta que los israelíes comprendan, o confiesen, que este argumento es una horrible mentira, que intenta mantener vacía la tierra conquistada hasta que sus dueños se rindan o sean desechados por una "decisión final" del problema palestino.

El concepto más increíble es la afirmación de que "carácter judío" significa una sociedad socialmente homogénea de judíos que hablan un solo idioma, se visten y se comportan de manera similar y defienden los mismos valores de tal manera que la presencia de un grupo nacional, los palestinos, contamina esta uniformidad. Es difícil imaginar que son muchos los israelíes que realmente creen esto, ya que no hay ningunos rasgos comunes dominantes entre los rusos y marroquíes, Mizrahi y Ashkenazi o Haredim (judíos religiosos ortodoxos) y seculares. Se hablan 32 lenguas en Israel y hay alrededor de 12 grupos políticos con una cantidad equivalente de periódicos para una población judía poco más numerosa que la de Los Ángeles. El problema de una sociedad fracturada es serio, y ya está causando conflictos internos en Israel, ahora tenuemente congregados al son del “peligro árabe”. Una considerable investigación ya se ha ocupado de esta cuestión [42]. Pero el retorno de los palestinos a sus hogares ancestrales no exacerbaría significativamente estos problemas. Ya los palestinos son el 11% (fig.1) de la población en el grupo A, el 21% en el grupo B y el 70% en el C.

Si el “carácter judío” se refiere a la práctica religiosa, esto raramente ha sido un problema en el mundo árabe e islámico. Numerosos historiadores han demostrado que las sociedades árabes e islámicas han tratado a las minorías judías mucho mejor de lo que lo han hecho las sociedades cristianas.

No hay justificación jurídica ni ética para mantener el “carácter judío” que niega los derechos humanos y viola el derecho internacional. La verdadera razón de las prácticas racistas de Israel es mantener su dominio sobre la tierra palestina y conservarla como reserva para la futura inmigración judía. El 1 de marzo 2001, medios israelíes informaron que el electo primer ministro Ariel Sharon dijo al consejo de la agencia judía que su plan es traer 1millón de inmigrantes de Rusia, México y Etiopía y que Israel debe traer a todos los judíos del mundo a Israel para el año 2020.

La logística del retorno

Suponiendo que la fuerza del derecho internacional será ejercida, como finalmente ocurrió, con diversos grados de éxito y consistencia, en Kosovo, Bosnia, Timor Oriental y Kuwait, el proceso de retorno es bastante sencillo.

Primero, ubicación de los refugiados: Los refugiados de 530 ciudades y pueblos despoblados, además de otras 662 localidades más pequeñas, están registrados en UNRWA [43]. Un pueblo típico consta de 4 o 5 familias numerosas y relacionadas que se conocen entre si bastante bien. La UNRWA conserva un registro de 3,6 millones (hasta 1998) de refugiados, con sus nombres completos, sus fechas de nacimiento, sus lugares de origen (pueblos despoblados) y su lugar actual de residencia en cada una de las 5 zonas donde opera UNRWA: Franja de Gaza, Cisjordania, Jordania, Siria y Líbano. Los refugiados no registrados (1,3 millones) son en su mayoría los previos habitantes de ciudades palestinas. Y otra vez, ellos pertenecen a familias entrelazadas y pueden ser encontrados en capitales árabes y extranjeras sin mucha dificultad.

Segundo, localizar sus tierras: Palestina estaba dividida en unidades administrativas en las cuales los límites de los pueblos y del planeamiento urbano está bien señalado en alrededor de 130 mapas británicos. Por lo tanto las propiedades de pueblos y aldeas están bien definidas en sus respectivas unidades, tanto respecto a superficie como a ubicación. Para la propiedad individual dentro de los límites del pueblo o ciudad, la Comisión de conciliación para Palestina de la ONU, guarda alrededor de medio millón de fichas de propietarios definiendo dueño, manzana y parcela de tierra para cada propiedad de pueblos y ciudades. Estas fichas pueden ser relacionadas con el mapa de referencia. Para definir la tierra palestina, es mucho más fácil identificar la tierra judía y restarla de la superficie de Palestina, ya que  los colonos judíos antes de 1948 estaban deseosos de conservar registros que prueben titularidad y residencia en Palestina.

Tercero, transferencia de propiedad de la ILA: Como se explicó anteriormente, la tierra palestina junto con la tierra del JNF han sido administradas por la ILA. Toda esa tierra es alquilada a los usuarios por medio de concesiones por 49 años (ahora renovadas, posiblemente por períodos más largos) otorgadas sólo a entidades judías: kibutzim, moshavim, cooperativas, las IDF (aeropuertos, bases, campos de tiro) y varios ministerios de gobiernos (forestación, minería, pesca). Al retorno de los refugiados el contrato de alquiler puede ser rescindido o reducido a cubrir sólo la tierra sobrante. Hay muchas ideas creativas sobre esto. Una de ellas fue sugerida por los propios israelíes: en 1948 el partido Mapam, que trabajó brevemente para la convivencia judeo-árabe, propuso pagar indemnizaciones a los refugiados  con las que ellos podrían mejorar la productividad de sus tierras de tal manera que habría suficiente tierra “sobrante” para alquilar a los vecinos kibutzim [44].   

Cuarto, el retorno progresivo: Los más deprimentes casos de sufrimiento están en la Franja de Gaza y Líbano. El retorno de los refugiados de Gaza a sus pueblos en el grupo C, distrito sur, sería fácil. La zona rural está vacía, salvo por un total de 78.000 judíos rurales en una superficie de 14.231 km2. Son menos numerosos que un solo campamento de refugiados en Gaza. Como se dijo antes, casi todos los terrenos donde estaban las aldeas que fueron despobladas, permanecen vacíos. Los habitantes judíos de ciudades como Beersheva, Majdal-Ashkelon e Isdud (Ashdod) podrían continuar con sus ocupaciones sin obstáculo alguno.

La mayoría de los refugiados que viven en Líbano volverían a Galilea (distrito norte, grupo C). Aquí hay alrededor de 90.000 judíos rurales, o aproximadamente la misma cantidad que en un solo gran campamento de refugiados en Líbano. El ajuste no debería ser tan difícil porque muchos de los refugiados se reunirían con los miembros de sus familias, por tanto tiempo separados, en sus antiguos pueblos. Encontrarían pocas dificultades sociales en un entorno árabe donde los palestinos hoy son más numerosos que los judíos por una vez y media.

Después de que los refugiados de Gaza y Líbano retornen y se ubiquen, podrán retornar los refugiados de los grupos A y B, que tienen una considerable población judía. Ubicar al grupo B sería fácil, dado que la mayoría de los terrenos de los pueblos despoblados permanecen vacíos. En el grupo A, alrededor de una docena de pueblos en los suburbios de Tel Aviv y cuatro en Jerusalén Oeste han sido invadidos por nuevas construcciones, aunque hay lugares vacíos y casas abandonadas que todavía permanecen.  Aquí, la transferencia del contrato de alquiler al dueño legítimo y la compensación que este recibirá le permitirá construir o alquilar una casa o departamento cercano a menos o hasta que se realice otro tipo de acuerdo con el actual ocupante. Este problema y su solución no son nada extraordinario. Ya ha sido encontrada por los refugiados que retornaron a Cisjordania con [el establecimiento] de la PA [Autoridad Palestina].

Quinto, construcción de viviendas: Este es un gran proyecto pero definitivamente manejable. Los grandes proyectos de construcción de viviendas realizados en Ammán, Kuwait y Arabia Saudí, en la que muchos de los ingenieros eran palestinos, son buenos ejemplos. Porque la sociedad palestina es relativamente homogénea y los refugiados retornarían a sus pueblos ancestrales, hay poca posibilidad de repetir los errores de Israel en la construcción de sus disfuncionales “ciudades de desarrollo”, en las cuales hay gran desavenencia entre los diversos grupos étnicos involucrados [45]. Los fondos para la construcción provendrían en parte de las indemnizaciones pagadas por Israel por: (A) daños materiales y psicológicos a los refugiados de acuerdo al derecho internacional y precedentes similares y (B) los ingresos devengados de sus bienes explotados por Israel durante el tiempo transcurrido desde su expulsión, de conformidad con la resolución 53/51 de la Asamblea General de la ONU, del 3 de diciembre de 1998, apartado 1.

Hay gran cantidad de información sobre proyectos de viviendas. Como instrumento de ejecución, la UNRWA podría convertirse en un órgano del Programa de Desarrollo de la ONU. Ya tiene 21.000 empleados palestinos, aunque la mayoría de ellos trabaja en servicios educativos y médicos. Pero la mano de obra manual y técnica está disponible de buena gana dentro y fuera de Palestina, incluso con carácter voluntario. En resumen, los aspectos técnicos del retorno, tienen solución.

Sexto, los aspectos jurídicos: por empezar, el Consejo de Seguridad de la ONU debería actuar para implementar la Resolución 194, aprobada primeramente en diciembre de 1948, por todos los medios posibles a su alcance, reconociendo que “lo antes posible” especificado en la resolución [apartado 11] debió haber sido julio de 1949, cuando fue firmado el último acuerdo de armisticio entre los beligerantes de 1948. Si se les ofreciera a los refugiados la elección entre retornar o reubicarse, esto debe hacerse sólo después de la decisión del Consejo de Seguridad de implementar la Resolución 194.

Debe ser entregada una indemnización, pero no como un sustituto del retorno, y debe ser pagada a los refugiados individualmente, a cada uno según sus pérdidas, “en virtud de los principios del derecho internacional, o por razones de equidad”, como estipula la resolución [apartado 11], por “los gobiernos o autoridades responsables”.  

La Resolución 194 ya creó el mecanismo para la implementación del retorno. Se trata de la Comisión de Conciliación para Palestina (CCP), la cual todavía existe en la ONU. Su fracaso temprano para llevar a cabo sus funciones fue el resultado de la intransigencia de Ben-Gurión. Él creía, con razón, que si los tratados de paz eran firmados en ese momento, esto significaría el retorno de los refugiados y devolución de los territorios que Israel había ocupado más allá de lo indicado en el Plan de Partición de 1947 (24% de Palestina). Sin embargo, está claro ahora que sin retorno significa sin paz. La CCP de la ONU debería tener su mandato ampliado para tratar con la actual situación. También debería cumplir el rol de protección física de los refugiados retornados, asegurando su repatriación pacífica, construyendo infraestructuras y supervisando disposiciones para su protección contra la discriminación de cualquier tipo según disposiciones de la Resolución 181 (II) del 29 de noviembre 1947. Esta resolución abarca todos los aspectos necesarios de los derechos y deberes de los refugiados que retornan como ciudadanos de uno de los dos Estados previstos. Sus derechos como minoría también están protegidos por esta resolución. Mientras que los refugiados que regresen conservan su identidad nacional como palestinos, pueden asumir la ciudadanía en Israel de acuerdo al capítulo 3 de la resolución. De acuerdo al derecho internacional, territorio y pueblo van juntos; quien ocupe el territorio debe mantener la población. No pueden ser expulsados y privados de sus derechos civiles, como ha hecho Israel a los palestinos.

Los intentos de disolver la UNRWA prematuramente –es decir, antes de la repatriación completa de los refugiados- y despreciar a la CCP son medios para burlar y marginar el derecho internacional. Esto no funcionará, ni los intentos de remplazar la CCP con el Alto Comisionado de ONU para los Refugiados (UNHCR), el cual trataría a los refugiados palestinos de la misma manera que a las víctimas de inundaciones, hambrunas, o golpes de estado. El UNHCR tiene prohibido dar protección a los refugiados palestinos según el párrafo (1D) de su carta. Este párrafo excluye de su mandato cualquier grupo de refugiados que tengan ya cobertura de otra agencia de la ONU, reconociendo así la posición única de los palestinos, que están cubiertos por la UNRWA para bienestar y socorro y por el CCP para la resolución de conflictos, ambos de acuerdo con la Resolución 194. Otro intento israelí de evadir su responsabilidad es su propuesta de crear un fondo internacional de indemnización a los refugiados en el que Israel contribuye con muy poco dinero, pero tiene un gran control.

Como beneficiario de la propiedad palestina durante más cincuenta años y parte responsable de la Nakba [catástrofe], sólo Israel debe pagar la indemnización de acuerdo con la resolución 194 y el derecho internacional consuetudinario, que combina el cuerpo de leyes aplicables, incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos y el IV Convenio de Ginebra. La indemnización no está pensada para la venta de casas y tierras; estas no están en venta. La indemnización es obligatoria por el sufrimiento psicológico, las pérdidas y daños a la propiedad y por la explotación de la propiedad por todo el tiempo transcurrido hasta el retorno.

Conclusiones

Israelíes y palestinos acuerdan en que no puede haber paz sin una solución al problema de los refugiados, pero difieren en el método de resolución. Los israelíes creen que pueden extender y legalizar su original operación de limpieza étnica. Esto es una ilusión. El hecho de que todos sus llamados “programas de reasentamiento” hayan sido cortados de raíz, por gobiernos y personas por igual, es prueba suficiente de ello.

 A pesar de los infortunios que han soportado, los palestinos continúan dando forma a los acontecimientos políticos de Medio Oriente y son apoyados no sólo por millones de árabes sino también por un número creciente de europeos y norteamericanos. El trance de los palestinos será debatido internamente en muchos países en un futuro cercano. Nadie estará suficientemente lejos de Medio Oriente para ignorar sus problemas.

He demostrado que los israelíes no tienen ninguna razón legal, ética, práctica, demográfica o económica para persistir en negar los derechos de los refugiados. La posición de Israel se deriva exclusivamente de sus políticas racistas, la única que ha quedado en el mundo y así condenada por el resto del mundo. Que esta situación haya prevalecido por más de medio siglo fue posible principalmente por el apoyo militar, financiero y político de EEUU. El precio de mantener esta situación será alto, más aún cuando los pueblos de la región fuerzan a sus gobiernos a adoptar políticas hacia EEUU e Israel que sean estrictamente consecuentes con el derecho internacional y los derechos humanos.

El precio que Israel tiene que pagar por paz permanente es mucho menos de lo imaginado. En una tierra relativamente poco poblada hoy, en la cual la mitad de sus ciudadanos, en promedio, están fuera del país en algún momento [46] y donde el apetito de sus jóvenes por la guerra ha menguado considerablemente, la paz –especialmente una paz que garantice los derechos de judíos y palestinos bajo el derecho internacional- debe ser muy deseada. Todo lo que Israel tiene que hacer es convertirse en un verdadero país democrático para todos sus ciudadanos e interpretar su ley de retorno sobre bases legales, no racistas. En su capacidad de absorción, debe dar prioridad a quienes están legítimamente calificados para retornar, no a quienes traen semillas de conflicto y guerra. Debe dar prioridad a los dueños no a los conquistadores.

Si Israel no aprovecha esta oportunidad, forzará a Medio Oriente a por lo menos otros 50 años de derramamiento de sangre. Los refugiados ya han pagado más que su parte del costo.

N.d.T:
Los números entre [], son notas del autor
Los textos entre [], son notas del traductor
Las siglas se han mantenido en inglés.



Manifestación en Yaffa: Es tiempo de regresar a Palestina


Notas del autor:

1.- Nur Masalha, Expulsion of the Palestinians: The Concept of ‘Transfer’ in Zionist Political Thought, 1882-1948 (Washington, DC, 1992).

2.- Central Zionist Archives, Weitz Diary, A 246/7 entry for December 20, 1940, pp 1090-91. More explicit statements are found in the unedited manuscript of the Weitz Diary. Cited in Nur Masalha, “An Israeli Plan to Transfer Galilee’s Christians to South America: Yosef Weitz and ‘Operation Yohanan’ 1949-1953,” Center for Middle Eastern and Islamic Studies, University of Durham, Occasional Paper No. 55, 1996.

3.- W. Khalidi, “Plan Dalet: Master Plan for the Conquest of Palestine,” in Journal of Palestine Studies, Vol. 18, No. 1, Autumn 1988, pp. 3-70. Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem 1947-1949 (Cambridge, 1987). Michael Palumbo, The Palestinian Catastrophe (London, 1987).

4,. Nur Masalha, A Land without People: Israel, Transfer and the Palestinians 1949–1996 (London, 1997).

5.- For various instances of ethnic cleansing, destruction of villages and land confiscation, see Meron Benvenisti, Sacred Landscape: The Buried History of the Holy Land (Berkeley, [[[NEED DATE HERE]]]), pp. 102 – 209.

6.- S. Abu Sitta, “The Palestinian Nakba 1948: The Register of Depopulated Localities in Palestine,” The Palestinian Return Center, London, 2nd edition, 2000, pp. 16-20.

7.- UN Archives 13/3.3.1 Box 11, Atrocities; S. Abu Sitta, “Jewish Carnage Policy Aimed to Evacuate the Galilee Palestinians as Mentioned in the UN Truce Observers Reports in 1948,” al Hayat (London), February 6, 2000, p. 10.

8.- Ben Gurion War Diary, entries for February 10, May 1, June 17 and July 15, 1948. Tom Segev, The First Israelis-1949 (Arabic trans.), Institute for Palestine Studies, 1986, pp. 86-88, 98. Benvenisti, Sacred Landscape, p. 165.

9.- Ghazi Falah, “The 1948 Israeli-Palestinian War and Its Aftermath: The Transformation and De-Signification of Palestine’s Cultural Landscape,” Annals of the Association of American Geographers, June 1996, Vol. 86, No. 2.

10.- UN RESOLUTION No. 273 (III) of 11 May 1949 states: “Recalling its resolution of 29 November 1947 [No. 181, the Partition Plan] and 11 December 1948 [No. 194, the refugees’ repatriation] and taking note of the [Israeli] declarations … in respect of the implementations of the said resolutions…,” Israel was admitted to the UN. See detailed discussion of UN resolution regarding the Right of Return in W.T. Mallison and S.V. Mallison, “The Right of Return,” Journal of Palestine Studies, Vol. 9, No. 125, Spring 1980, pp. 125-36. See the full version of the paper in: “An International Law Analysis of the Major UN Resolutions Concerning the Palestine Question,” UN Doc. ST/SG/SER.F/4, UN Sales #E. 79.I.19 (1979). See also Kathleen Lawand, “The Right of Return of Palestinians in International Law,” International Journal of Refugee Law 4 (1996).

11.- S. Abu Sitta, “Confiscation of the Palestinian Refugees’ Property and the Denial of Access to Private Property,” Memorandum submitted to the UN Social, Economic and Cultural Rights Committee, BADIL submission, November 14, 2000, Geneva. See John Quigley, Palestine and Israel: A Challenge to Justice (Durham, 1990) and George E. Bisharat, “Land, Law and Legitimacy in Israel and the Occupied Territories,” The American University Law Review, Vol. 43, pp. 467-591.

12.- S. Abu Sitta, “The Palestinian Nakba 1948,” above, p. 22.

13.- S. Abu Sitta, “The Palestinian Nakba 1948,” above, p. 22.

14.- Elia Zureik, The Palestinian Refugees and the Peace Process (Washington, DC, 1996).

15.- Donna Arzt, Refugees Into Citizens: Palestinians and the End of the Arab-Israeli Conflict (New York, 1997).

16.- S. Abu Sitta, “The Return of the Refugees is the Realistic Solution,” UN International Conference on Palestine Refugees, Paris, April 26-27, 2000; S. Abu Sitta, “Between Domestication and Resettlement: The Battle of Spurious Scholarship,” al Hayat (London), August 6, 1997, p. 7.

17.- Quigley, Palestine and Israel; Quigley, “Displaced Palestinians and a Right of Return,” Harvard International Law Journal, Vol. 39, No. 1 (Winter 1998). Also see footnote 10.

18.- Quigley, “Mass Displacement and the Individual Right of Return,” British Yearbook of International Law, Vol. 68 (1997).

19.- S. Abu Sitta, “The Feasibility of the Right of Return” in The Palestinian Exodus, Chapter 7, edited by Ghada Karmi and Eugene Cotran (Ithaca, London, 1999), pp. 171-96. Also at http://www.arts.mcgill.ca/mepp/prrn/paper/abusitta.html. Abu Sitta, “The Return of the Refugees: the Key to Peace,” at http://www.arts.mcgill.ca/mepp/prrn/paper/abu-sitta.

20.- All figures in this section are from Israel Statistical Abstracts, No. 49, 1998, Chapter 2.

21.- Yair Aharoni, The Israeli Economy: Dreams and Realities ( London, 1991), pp. 200, 208-13, 134.

22.- Eliezer Ben-Rafael, Crisis and Transformation: The Kibbutz at Century’s End (Albany, 1997), p. 240, Table 19 and p. 237, Table 10.

23.- S. Abu Sitta, “The Great Israel Land Grab,” Jordan Times (Amman), March 2, 1998, p. 6; alsoHanna Kim, “A Liquidation Sale of Public Lands,” Ha’aretz, June 20, 2000. Nehemia Strasler, “The Great Land Robbery,” Ha’aretz, July 21, 2000.

24.- Meron Benvenisti, Sacred Landscape, p. 191.

25.- Yair Sheleg, “The Big Sellout,” Ha’aretz, June 23, 2000.

26.- S. Abu Sitta, in Palestinian Exodus, Karmi and Cotran, ed., p. 187.

27.- Peter Beaumont, “Water for Peace in the Middle East: The Sacrifice of Irrigated Agriculture in Israel?” The Arab World Geographer, Vol. 3, No. 2, 2000, pp 97-112.

28.- Nehemia Strasler, “Farms are the Water Wasters,” Ha’aretz, March 10, 2000.

29.- Israel’s Statistical Abstracts No. 50 (1999), Table 13.1.

30.- Israel’s Statistical Abstracts No. 50 (1999), Table 13.1.

31.- Israel’s Statistical Abstracts No. 50 (1999), Table 13.8.

32.- Central Intelligence Agency, The World Fact Book, 2000.

33.- S.C. Lonegran and D.B. Brooks, Watershed: The Role of Fresh Water in the Israeli-Palestinian Conflict ( Ottawa, 1994), pp. 76-79.

34.- Cited by Beaumont, above, p. 105.

35.- Meron Benvenisti, Sacred Landscape, pp. 164-65.

36.- Meron Benvenisti, Sacred Landscape, pp. 164-65.

37.- Cited by Beaumont, above, p. 105.

38.- W. Thomas Mallison and Sally V. Mallison, “The Right of Return,” Journal of Palestine Studies, Vol. 9, No. 125, Spring 1980, pp 125-136.

39.- Letter from Assistant Secretary of State Talbot to Dr. Elmer Berger, American Council for Judaism, April 20, 1964, in 8 Whiteman Digest of International Law 35 (1967). Cited by W.T. Mallison, “The Legal Problems Concerning the Judicial Status and Political Activities of the Zionist Organization/Jewish Agency,” Institute for Palestine Studies, Monograph No. 14, Beirut 1968.

40.- [[[PLEASE SUPPLY AUTHOR NAME, IF THERE IS ONE]]], “UN Report: Palestinians in Israel Will Outnumber Israelis in 2050,” Jerusalem Post, March 1, 2001.

41.- [[[PLEASE SUPPLY AUTHOR NAME, IF THERE IS ONE]]], “UN Report: Palestinians in Israel Will Outnumber Israelis in 2050,” Jerusalem Post, March 1, 2001.

42.- There is a growing body of literature on the non-homogeneous and fractured Israeli society. See, for example, Akiva Orr, Israel: Politics, Myths and Identity Crises (London, 1994), and A. Cohen and B. Susser, Israel and the Politics of Jewish Identity (Baltimore and London, 2000).

43.- S. Abu Sitta, “The Palestinian Nakba 1948,” p. 21.

44.- Meron Benvenisti, Sacred Landscape, p. 175.

45.- David Newman, “The Palestinian Refugee Settlement: Learning from the Israeli Development Town and Mass Experience of 1950’s and the 1990’s” PRRN, July 2000 at www.arts.mcgill.ca/MEPP/PRRN/newman.html

46.- Israel’s Statistical Abstracts No. 50 (1999), Table 4.2.

 
 
 
 
Fuente:Palestine Land Society / 2001 / http://www.plands.org/articles/008.html
Traductor:B. Esseddin / 2012
 
 
 
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